martes 4 de agosto de 2020

Julia Robert come pizza cuando visita Nápoles en "Comer, rezar, amar", peli que no entró en esta lista pero que siempre se puede volver a ver.
Espectáculos

Para quedarse en casa: tres planes con maratón de pizzas, canciones y películas

La idea es pasar un sábado distinto, eligiendo una experiencia que combine comida, playlists y el mejor cine. Por eso proponemos tres combos: un viaje al New York de los '70, una noche italiana o un paseo por la calle Corrientes con tres clásicos argentos de los 90' y 2000.

Julia Robert come pizza cuando visita Nápoles en "Comer, rezar, amar", peli que no entró en esta lista pero que siempre se puede volver a ver.

A esta altura de la pandemia, ya deberíamos haber aprendido que quedarnos un sábado en casa no es sinónimo ni de aburrimiento ni de ostracismo. No hay malos planes ni noches rutinarias, solo hay falta de ideas.

Y como éstas nunca están de más, te armamos tres noches temáticas para arrancar agosto. ¿Qué se necesita? Solo internet y ganas de comer. La verdad es que no hay comida más popular y fácil de preparar que la pizza, si es que no queremos pedirla por delivery. Así que no hay muchas excusas. La idea acá es acompañarla con una experiencia que incluya música y películas alusivas.

Combo 1: Un sábado febril en NY

La comida: Aunque en Manhattan se come pizza de una manera especial, la llamada “New York Style Pizza”, no vamos a ponernos puristas con algo que es básicamente masa y queso: baste con que amasemos o compremos una pizza muy amplia de diámetro (45 centímetros es la medida estándar) y masa extrafina, para que podamos doblarla como un arrolladito sin que se rompa. La salsa de tomate y la mozzarella suelen ser iguales que en todas partes, aunque en general hay “toppings” que se le adicionan y que harían a un napolitano tirarse de los pelos. Por ejemplo, en la tradicional Ray’s Pizza, algunos de esos “agregados” pueden ser bacon, berenjenas, brócolis, pollo, cebolla, espinaca, ajos frescos, hongos, ricota y hasta variedades de pasta... ¡como ravioles! En definitiva, la combinación que más te guste. La pizza en Nueva York es ante todo libertad.

La música: En Spotify o en YouTube hay circulando varias playlists de música disco de los ’70. En ninguna faltan hits como “Dancing Queen” o “I Will Survive”, entre muchos otros temas que nos hacen entrar en el túnel del tiempo y querer armar una pista en el living. Eso sí, si quisiéramos descubrir un poco más y escuchar lo que realmente se bailaba en las discos neyorquinas, espiemos la playlist “Discos before Disco”, del usuario AAA BadBoy de Spotify, que recopila las canciones que sonaban en la noche de la Gran Manzana entre 1970 y 1972. Una joya.

Las pelis: Acá proponemos tres pasos, empezando por lo más intelectual y terminando en lo más divertido. Porque claro, ¿quién puede con una de Woody Allen a las cuatro de la mañana? Aunque nos encante, no. Por eso la noche hay que empezarla con él: “Manhattan”, su clásico de 1979, nos lleva esa década de los ‘70 que ya degustamos y escuchamos. La historia, 41 años después, tiene detalles escabrosos, por lo que hay que mirar el filme con perspectiva: en él, un escritor divorciado que sale con una adolescente peligrosamente menor se enamora de la amante de su mejor amigo, en una dupla inolvidable que Woody hizo con Diane Keaton. En la próxima película, Robert De Niro nos llevará de paseo por las calles solitarias de la noche newyorquina en “Taxy Driver” (1976), de Martin Scorsese. Y la visita no estará completa sin “Fiebre de sábado por la noche” (disponible en Netflix), que nos remontará, ya de madrugada, a las coreografías frenéticas de Anthony Manero, el hiperactivo empleado que interpretaba John Travolta y sacaba chispas a las pistas de New York. En todas estas películas la pizza aparece al menos una vez. Sino mire esta foto:

John Travolta se prepara para darlo todo en la pista con una pizza al paso.

Algo muy italiano

La comida: Aunque la pizza sea italiana, también tiene sus variantes. Pese a eso, la napolitana es la auténtica. Pero ojo: la pizza de Nápoles no es lo que nosotros entendemos como “napolitana”. Es en realidad la “pizza margherita”, que es la receta original. Muy básica, a decir verdad: salsa de tomate fresca, mozzarella, albahaca fresca, sal y aceite. Eso sí, todo cocinado sobre una masa fina que se cocina de una sola vez junto al resto de los ingredientes en un horno súper caliente. Para los napolitanos más ortodoxos, esos que se sientan en la pizzería Da Michele, no existe otra variedad posible: así como Maradona solo hay uno, también hay una sola pizza, y es la “margherita”.

La música: No hay muchas opciones acá, porque el cine italiano es sinónimo de Nino Rota y de Ennio Morricone. Podríamos buscar alguna playlists que reúna sus clásicos, para pasear imaginariamente por los escenarios de Federico Fellini, Sergio Leone, Giuseppe Tornatore, Ettore Scola y tantos otros maestros del séptimo arte. Y cuando ya estemos empalagados, pongamos el soundtrack de “La grande bellezza”, el filme de Paolo Sorrentino, para descubrir una verdadera maravilla musical que va de coros de Arvo Pärt a música electrónica súper up. Sorrentino filma las mejores fiestas y, si es que ya no lo intentó, sería un estupendo DJ.

El cine: Podríamos conectar instantáneamente este soundtrack con el propio filme, que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2013. Es largo, existencialista, pero también muy divertido y provocador. Lo que hace Sorrentino es actualizar “La dolce vita”, tocando nuevamente el tema de la banalidad de la alta sociedad romana, pero en el siglo XXI. Después, viajaremos a Sicilia con “Cinema Paradiso” (1988), de Giuseppe Tornatore, una película que podríamos ver mil veces y que siempre nos va a volver a emocionar: ¿y por qué no hacerlo ahora, para despedir a Morricone, que murió hace menos de un mes? Finalmente, si es que no tenemos mucho sueño, podemos ponernos sanguinarios con “El padrino” (1972) o alguna de sus secuelas (disponibles todas en Netflix). Y ya que la madrugada nos encuentra en el sur de Italia, recalentamos la pizza que sobró con unas rodajas de salame calabrés, para coronar con gloria la noche italiana.

Un paseo por la calle Corrientes

La comida: Argentina tiene una larga tradición pizzera, igual que Nueva York. ¿La razón? Ambos fueron los principales puertos que recibieron inmigrantes italianos entre finales del siglo XIX y principios del XX. Aun así, acá se desarrolló de otra forma, al punto que hoy el estilo “argentino” es fácilmente reconocible: una masa gruesa y abundancia de mozzarella. La “muzza” porteña, para quienes se hayan sentado en pizzerías como Las Cuartetas y Güerrín, es una bomba aterradora de queso. Y aunque sabemos que en Mendoza no llegamos a reproducirla exactamente, las pizzas que podemos encontrar en Capri y en De un Rincón de la Boca intentan acercarse. Eso sí: una buena porción de pizza porteña se acompaña con fainá y cerveza.

La música: para ambientar las tres películas que vamos a recomendar, hay que poner música de los ’90. Aunque vivimos en una pandemia, la verdad es que el menemismo también puede darnos postales posapocalípticas en la Ciudad de la Furia. Hay que acompañarla con bandas como La Mosca Tsé-Tsé, Memphis la Blusera y Vilma Palma e Vampiros, por nombrar algunas que tuvieron su momento de gloria en esa época. Hay playlists fantásticas en Spotify y YouTube.

Las pelis: Abramos la noche con “Pizza, birra, faso” (en Netflix), la película que inauguró el llamado Nuevo Cine Argentino y que tira a la cara una historia despiadada llena de marginalidad y delincuencia. Bruno Stagnaro y Adrián Caetano, los directores, logran realismo pero también una lección de historia a través del cine, algo que no siempre sucede. Por eso en la siguiente película habrá que levantar el ánimo, y “Nueve Reinas” no defrauda. También hay tiros, pero el tono es muy distinto. Además, justo este mes cumple 20 años, por lo que de paso le vamos a estar dando nuestro homenaje a una película que marcó una época. Finalmente, en 1992 conocimos “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela, que es pura poesía audiovisual. Mario Benedetti y Juan Gelman, que compusieron junto a Subiela el guion, nos llevan a la historia de un poeta y sus sucesivos (des)encuentros con el amor y la muerte, interpretada por una cautivante Nacha Guevara. Las escenas nos pasean por una ciudad ausente, bellísima y llena de personajes estrafalarios. Es una buena forma de terminar la noche porque, quienes a esa hora todavía tengan los ojos abiertos, con esta película soñarán despiertos.

Un bonus

Si quisieran conocer más sobre la historia de la pizza y el resto de la comida italiana, y cómo migró a lo largo del mundo, recomendamos “E il cibo va”, documental disponible en Netflix.