Niños y mascotas: Cómo afrontar la pérdida y hablarlo con los hijos

La muerte de la mascota representa un gran dolor para la familia
La muerte de la mascota representa un gran dolor para la familia

A veces, por vergüenza o falsa fortaleza, no damos lugar a la tristeza de haber perdido una mascota enviando a los niños un mensaje equivocado. La importancia de atravesar el duelo, legitimar sentimientos y prepararse para la llegada de un nuevo integrante son fundamentales en el proceso

La pérdida de una mascota es tan dolorosa como la de cualquier ser querido. Pese a que durante mucho tiempo se intentó minimizar el hecho y hasta se recomendaba “reemplazar el afecto” adquiriendo otro animal rápidamente, lo cierto es que a la par del incremento de los derechos del animal, se van reconociendo como legítimos también los sentimientos de sus dueños. Antes, aunque no se dijera a voces, existía una suerte de “vergüenza” por llorar ante la pérdida de una mascota y, mucho menos, permitirse atravesar el duelo. El tema era aún más complejo si había niños involucrados ya que ante la noticia de la pérdida, los pequeños podrían sentirse confundidos por su ausencia y por la aparente insensibilidad de los adultos.

Por suerte, en los últimos tiempos varios especialistas abordaron el tema y dan recomendaciones para afrontar este duro momento, a la vez que aconsejan cuál es el mejor modo de anunciar la noticia a los hijos o adquirir un nuevo animal.

Los niños deben saber la verdad y tener tiempo para procesar la pérdida
Los niños deben saber la verdad y tener tiempo para procesar la pérdida

El dolor es legítimo

Para empezar, es importante validar lo que se siente. La persona que compartió años con un animal siente la pérdida como si fuera la de un humano. Permitirse procesar la pérdida y evaluar detenidamente los sentimientos ayudará a atravesar el presente. No hay un tiempo fijo que haya que cumplir obligatoriamente para superar la pérdida de una mascota. El periodo de tiempo necesario para el duelo es diferente en cada persona y situación. Además, el tipo de reacciones que tenga dependerá de diversos factores, por ejemplo, el nivel de educación, la personalidad y la manera en que el animal murió. Las emociones que tenga la persona y su intensidad diferirán dependiendo de las circunstancias. La capacidad de afrontar estas emociones y procesarlas afectará profundamente la disposición para adoptar otro animal.

Despedirse si es necesario

Algunas personas deciden incinerar a su mascota, enterrarla en su patio o en el campo. Está bien y es parte de la ceremonia de despedida que ayuda a integrar la idea de la pérdida. Si el animal murió por la edad o causas naturales, es más factible aceptar su muerte. Puede ser que esto ayude a que el duelo sea más corto y la persona esté lista para una nueva mascota en menos tiempo.

En este caso hay que considerar hablar con los niños antes de que muera y explicar que el animal nunca mejorará, aunque los veterinarios hagan todo lo que puedan por salvarlo, va a morir igual. Darle tiempo al niño para que incorpore la idea y acompañarlo en el proceso es fundamental. Los niños también deben validar su dolor, entenderlo y comprender que es un proceso natural de la vida.

La decisión de sacrificarlo

Pero si por algún motivo hubo que sacrificarlo, ya sea porque sufrió un accidente fatal o porque tenía una enfermedad dolorosa que lo hacía sufrir, es importante tomar la decisión por uno mismo, más allá del consejo del veterinario. Es un momento terrible, pero la persona debe tener claro si desea prolongar la agonía del animal solo para no tomar la decisión de sacrificarlo.

En este caso, hay que tener especial cuidado en cómo comunicárselo a los niños. No se debe decir “dormir” o “poner a dormir”, porque los pequeños suelen interpretar las cosas de forma literal y podrían llegar a tener ideas atemorizantes sobre el sueño o las cirugías y la anestesia. Tampoco se recomienda decir “se ha ido”, “se escapó” o “se fue de viaje” porque esperarán que vuelva algún día.

Hablar ayuda

Lo recomendable es no evitar hablar de los sentimientos ni esconderlos. Desahogarse con alguien de confianza es un método perfecto para superar las pérdidas. Y llorar si se siente la necesidad.

En el medio, puede haber personas que nunca tuvieron mascotas o que no pasaron por una situación así y que no entenderán lo que se siente. En esos casos lo mejor es apelar a la paciencia y no tomar en cuenta lo que digan.

Pasar el duelo

Una vez que el impacto de la pérdida comience a desaparecer, es importante ayudar a los hijos a sanar y seguir adelante. Puede ser útil encontrar maneras especiales de recordar a la mascota, compartiendo fotos y los recuerdos de los buenos momentos que pasaron juntos. Escriban juntos una oración o compartan lo que la mascota significaba para cada miembro de la familia. Compartan historias de los momentos divertidos de su mascota. Ofrezca muchos abrazos cariñosos.

El duelo después de la pérdida de una mascota es similar al duelo por la pérdida de una persona, en especial para los niños. Para ellos, perder a una mascota que les ofreció amor y compañía puede ser mucho más doloroso que perder a un familiar lejano. Es posible que deba explicarles esto a sus amigos, familiares o a otras personas que no tienen mascotas o que no comprenden la situación.

Tal vez, lo más importante es que hable de su mascota con frecuencia y con amor. Es importante hacerle saber a los hijos que, si bien el dolor pasará, los recuerdos felices de su mascota quedarán para siempre. Cuando llegue el momento adecuado, puede considerar adoptar una nueva mascota, no como un reemplazo sino como una manera de darle la bienvenida a otro animal en su familia.

El nuevo bebé

Estar preparado, tanto mental como físicamente, para recibir al nuevo animal en el hogar hará que la transición sea más llevadera tanto para las personas como para la mascota.

Si crees que vas a adoptar otro perro poco después de la muerte del anterior, guarda su cama, juguetes y artículos de aseo en el caso de que los puedas reutilizar con el nuevo.

También, asegurarse de que todos los miembros de la familia estén listos para adoptar uno nuevo. Algunos podrían necesitar más tiempo que otros para superar el proceso de duelo.

Para empezar, y saber si se ha atravesado la pérdida anterior lo suficiente como para volver a empezar es preciso preguntarse por qué tendría otro animal.

Es importante tener claro que una mascota no puede ser reemplazada lisa y llanamente por otra de iguales características (misma raza o edad) porque cada uno tiene personalidades y peculiaridades propias. Adoptar una raza diferente o de otro sexo puede ser de ayuda a la hora de seleccionar un nuevo compañero de vida y ayuda a evitar comparaciones entre el nuevo y el anterior.

Además, si pasó bastante tiempo desde la muerte de la mascota anterior, hay que volver a preparar la casa para un nuevo bebé. Entre las recomendaciones básicas, están:

○ Asegúrate de que no tenga acceso a los cables eléctricos.

○ Bloquear las áreas de la casa a las que no quiera que entre. Muchas veces se pueden usar rejas de bebé para mantenerlo alejado.

○ Poner los objetos frágiles lejos de su alcance.

○ Tener los zapatos y demás objetos que pueda morder guardados en armarios o en estantes superiores y lejos de su alcance.

○ Quitar cualquier planta que pueda ser tóxica.

○ Si hay jardín, asegurarse de que no haya agujeros por donde pueda escapar.

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