Más allá del mito de Frida Kahlo: cómo es el libro de lujo que derriba sus estereotipos

Más allá del mito de Frida Kahlo: cómo es el libro de lujo que derriba sus estereotipos

Taschen acaba de presentar la obra pictórica completa de la mexicana, un proyecto largamente postergado que ahora se propone desempolvar los clichés en torno a ella.

En 1935, Frida Kahlo leyó en un diario el caso de un borracho que había matado a su amante porque le había sido infiel. “O mía o de la Barranca”, confesó el asesino al juez, confirmando que la había matado en un ataque de celos. Frida quedó conmocionada por ese femicidio.

Tres años después se expuso en Nueva York por primera vez “Unos cuantos piquetitos”, uno de sus cuadros más famosos, donde vemos la terrible escena de un crimen: una mujer ensangrentada con varias puñaladas en el cuerpo; está tendida en una cama y su femicida, en un gesto inexplicable entre la sonrisa maliciosa y la indiferencia, está parado ante ella. La pintura se ha convertido en uno de los argumentos más fuertes de una Frida Kahlo feminista y comprometida con la violencia machista.

Pero el título original, dado por la propia Frida en esa muestra de Nueva York de 1938 es otro y bastante polémico: se llama “Apasionadamente enamorado”.

La recuperación de los primeros títulos de algunas obras es uno de los aportes decisivos de “Frida Kahlo, obra pictórica completa”, un proyecto que la editorial Taschen tenía en mente desde hace al menos 20 años pero que recién ahora se ha concretado, llamando la atención de todos los amantes del arte del mundo. Es que un proyecto de esta ambición, aunque cueste unos 200 dólares, es inédito y sumamente precioso.

"Las dos Fridas", una de sus pinturas más famosas. Crédito: Taschen.

La prestigiosa editorial, especializada en lujosos libros de arte y diseño, le encargó a Luis-Martín Lozano, historiador del arte especializado en modernismo mexicano, un ensayo monográfico que diera nueva vida al mito de Frida. Pero una nueva vida que, a partir de datos rigurosos y detalladas investigaciones, la sacara del cliché en el que ha sido empantanada. Los souvenirs, las mochilas y las billeteras con su cara están muy lejos de la artista real.

Cuando pensamos en Frida Kahlo como fenómeno mediático, es decir, que interesa en las redes sociales por cuestiones de carácter personal o biográfico, cuando esto es tan distorsionado en su mensaje, eso afecta su condición como artista”, dijo Lozano a la agencia AP.

Las 624 páginas del libro, que a mediados de este mes empezará a comercializarse en librerías de América Latina, Europa y Estados Unidos, contiene 152 pinturas y, además de los hallazgos que contábamos, hay una completa selección de cartas, revistas que la inspiraban e incluso las notas periodísticas que leía en la prensa de la época y que le sugerían temas, como el caso de “Unos cuantos piquetitos”. También está el catálogo detallado de obras perdidas, como “El avionazo”, visto por última vez en los años 30 en manos del actor Edward G. Robinson.

La bella edición de Taschen sale unos 200 dólares. Crédito: Taschen.

Aunque no tuvo una formación académica sí fue una artista extremadamente culta con una gran curiosidad e inteligencia. Esta formación le permite una gran flexibilidad para saltar entre tradiciones y registros”, dijo Lozano, quien se encargó también de rastrear sus diversas influencias, que iban desde el renacimiento al cubismo.

Una de las heterodoxias del libro quizás sea la reivindicación que hace del propio Diego Rivera: cierta imagen de la artista, sin dudas alimentada por el cine, la deja como una víctima del célebre muralista, cuando en realidad -admite Lozano- él fue su principal promotor, puesto que la rodeó de una intelectualidad que fue clave para su desarrollo. Rivera, quien era 23 años mayor que ella y ya un artista reconocido mundialmente, también fue el principal detractor de los estereotipos que se fueron alimentando tras la muerte de su compañera.

Su relación no se puede explicar dentro de los parámetros de las convenciones burguesas. Eran cómplices y compañeros en lo estético y también como pareja en sus aventuras sexuales”, explicó Lozano sobre la pareja.

Otro de los lugares comunes que ataca el libro es la idea de que su producción fue una mera extensión de su autobiografía, sobre todo en cuestiones traumáticas como sus enfermedades (“La columna rota”), la infidelidad de Rivera con su hermana (“Las dos Fridas”) y sus abortos espontáneos (“Hospital Henry Ford”). Por eso quien ojee el libro verá que gran parte de sus obras son bodegones, retratos de amigos e incluso fervorosas propagandas estalinistas.

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