jueves 16 de julio de 2020

Marciano Cantero reconoce que no le atraen los shows vía "streaming", por lo que aún no sabe cuándo volverán a tocar. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Espectáculos

Marciano Cantero: “No sé cuándo volveremos”

El bajista y fundador de Los Enanitos Verdes cuenta sobre su aislamiento en Mendoza, un hecho que tomó como un descanso después de años agitados. No sabe cuándo volverán a tocar, ni en streaming. 

Marciano Cantero reconoce que no le atraen los shows vía "streaming", por lo que aún no sabe cuándo volverán a tocar. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

A diferencia de otros músicos, que decidieron tomarse este tiempo histórico para la humanidad como una oportunidad para marcar presencia en las redes sociales, despuntar el vicio en la virtualidad y pensar en una nueva música, Marciano Cantero paró como nunca y se toma un merecido descanso después de años de trabajo ininterrumpido con Los Enanitos Verdes.

La banda de rock nacida en Mendoza ya tiene en su espalda un largo camino en los escenarios. Justamente este 2020 cumplen 40 años como formación y pensaban celebrarlo con una gira que, dadas las circunstancias que sabemos, se truncó hasta nuevo aviso.

El último show de Marciano Cantero y Felipe Staiti fue justo cuando la pandemia arreció. “Fue en la compañía Fender en California. Y luego del show yo le dije a mi manager de quedarnos un día a descansar y luego volver a Mendoza. Y en el momento que aterricé se declaró todo, me quedé en cuarentena porque llegaba del exterior, pero sin querer volví justo”, cuenta el bajista, que vive un placentero descanso en su provincia, donde la rutina junto a su esposa y su perra Tacha son el refugio que lo ayuda a transitar los días.

Sin inquietarse por el futuro, Marciano Cantero disfruta de su costado más casero: reflexionar sobre el presente y darle tiempo a las cosas postergadas, por ejemplo. Colaboró a la distancia en el tema “Juntos para siempre” de los Auténticos Decadentes, también volvió a México por un rato para la versión de “Beber de tu sangre” de la banda Los Amantes de Lola y recientemente en el proyecto AZ, impulsado por músicos mendocinos, con la premisa de crear versiones de canciones icónicas del rock nacional e internacional.

Y por estos días suena “Rossana”, un clásico de Toto de los ’80, en los que participan Valentina Gratton (voz), Pablo Sánchez (batería), Claudio López (teclados), Willy Echar y Seba Rivas en guitarra.

La banda de rock mendocina fue homenajeada por Fender.

Ha sido un tiempo para descansar y parar completamente. Paré todo. La reflexión que surge es que nada que planees va a resultar como pensabas. Las cosas son muy caprichosas y en un punto uno se cree omnipotente, que da por sentado todo. Y con esto que sucede ahora te das cuenta que no es así. Es un momento, como diría mi abuelo, para poner las barbas en remojo. En un punto sentí que uno colabora para que esto suceda. En un momento cuando estábamos de gira, viajando sin parar, sentí eso de ‘¿A dónde queremos llegar?’ Tenemos que ser el mejor grupo, hacer las giras y en un punto es como una enfermedad... “

-¿Te despertó paranoia o miedo esta situación?

-Cuando recién empezó todo tuve un poco de paranoia. Fuimos al supermercado con mi esposa y entramos y no había nadie, era “The Walking Dead”. Fue una situación curiosa. Me dio cosa, pero en realidad respeto a toda la gente que trabaja todo el tiempo y no pararon.

-¿No se te despertó la idea de hacer algo por streaming?

-Hay un momento en que sentís que ya demostraste todo. Y todo lo que haga es algo que tiene que suceder de manera natural. En este momento ya ni abro las redes sociales, porque de todos los seguidores que tengo la mayoría hacen live en Facebook y yo no necesito hacer eso. Es como que me tomé un descanso de la música. Por momentos me pongo a tocar como una diversión. Afortunadamente hicimos tanto durante este tiempo, estamos cumpliendo 40 años e íbamos a hacer la gira aniversario. Y han sido muchos años de echarle muchas ganas, por eso no viene mal un descanso.

Marciano Cantero es uno de los pocos artistas que no le da importancia a las redes sociales. Se rehúsa a usar Instagram y se conforma con lo que puede descubrir en Facebook o en Youtube, un canal aliado por estos días: “Vi bastante televisión y me dediqué a buscar cosas que hacía tiempo que quería ver. Por ejemplo ‘El mundo de Beakman'. Es un programa que me encanta y veía con mi hijo cuando era chico. Y hay un montón de capítulos en Youtube. También vi muchas series de dibujitos animados y después estuve viendo canales de historia. Vi la historia del maní, la historia de la patata. Y me sorprendió porque el maní surge en varios países y uno de ellos es Argentina”.

Ideas e incertidumbres

-¿Pensás en el futuro?

-No sé cuándo volveremos, cuándo habrá un concierto en vivo. Me gustaría grabar algunas cosas que tengo en la cabeza, pero las estoy dejando madurar y que me pidan salir. Tengo algunas ideas.

-La pandemia te agarró en un momento ideal para parar.

-Sí. La palabra correcta es descanso. De todos estos programas de historia que veo, me enteré de algo que me sorprendió. La marca Doge de autos cuando surgió compitió con Ford y se ganó cierto prestigio. Pero los dos hermanos Doge, quienes diseñaron y crearon la marca, murieron en la pandemia de 1918. Por eso la humanidad ya pasó por algo así.

-La industria del espectáculo se está reformulando, ¿crees que le viene bien un cambio a la industria de la música con los eventos masivos?

-Si encontraran una vacuna se solucionaría todo muy rápido, pero no se sabe. Y todo lo que podamos decir ahora, mañana no es igual. La posibilidad de grabar música existe en internet, están los videos por streaming... pero tiene que haber un entusiasmo del que lo hace. Y en eso no me surge, porque no sé si a la gente le interesa que haga un vivo y le cambiaría el humor con lo que hago. Tal vez es un momento para quedarse callado. Hice un curso de bajo con Andrés Rotmistrovsky, que es una bestia y mis dedos me dicen ¡Por favor! Pero no tengo entusiasmo, hay que tener voluntad. Me cuesta concentrarme, salir, si me siento a escribir tengo que hacer una letra tremenda, para una situación particular. Entonces mejor no escribo nada. Obvio que cuando toda esta pesadilla termine tengo ganas de seguir tocando. Y como no se puede, aprovecho y descanso.