domingo 16 de mayo de2021

¿Los realities salvarán la televisión del 2021? Las claves para entender el fenómeno
Espectáculos

¿Los realities salvarán la televisión del 2021? Las claves para entender el fenómeno

Con “Corte y confección: famosos” y “MasterChef Celebrity II” midiéndose entre sí, ya empezó a dibujarse el panorama para este año. A la espera de Tinelli, repasamos el fenómeno y analizamos el porqué de su gran éxito en la pandemia.

¿Los realities salvarán la televisión del 2021? Las claves para entender el fenómeno

Cuando el año pasado la pandemia arreciaba y la gente se enclaustraba en sus casas, la televisión volvió a ser para muchas familias el punto de encuentro todas las noches. El entretenimiento compartido, el puntapié para evadirse de lo que estaba pasando.

Los noticieros marcaban picos de rating como nunca antes, por la necesidad de informarse, pero no todos los formatos ganaban: el más afectado fue el de las tiras diarias. Ficciones que, precisamente, no había en abundancia. El Covid-19 fue la excusa perfecta para descontinuar “Separadas”, que no tenía las mejores mediciones en un panorama de escasez de contenidos ficcionales nuevos. Así, de un momento para el otro, y no sin conflictos con los actores, se cortaron las grabaciones y nos quedamos, quizás como nunca antes, sin novelas nacionales (nuevas) para ver. Tristísimo.

Pero fue en ese panorama, también, donde empezó a germinar el fenómeno de los realities, que aún continúa y que, todo indica, marcará el 2021 televisivo.

¿”Bake Off”, el programa de pastelería conducido por Paula Chaves, habría tenido semejante éxito en circunstancias “normales”? Probablemente no: las condiciones de emisión se dieron cuando la gente estaba “presa” en sus casas y el interés por la cocina casera, estimulado por tanto tiempo libre, subía de una forma inédita. Sí: como nunca antes, se agotaron las levaduras en los supermercados y nada estaba más de moda que tener una “masa madre” en la heladera.

Y a eso, cómo no, se sumaron los escándalos protagonizados por Samanta Casais, que transformaron definitivamente a este concurso de pastelería en lo más visto y comentado del país. Increíblemente, midió 16,4 puntos de promedio en toda su emisión por Telefe.

La final de "Bake off" fue uno de los momentos que más midieron en la televisión.

Quizás ahí se prendieron las lamparitas de algunos productores, que vieron que éste, y no otro, era el gran momento para ver reality shows. Ante la escasez de contenidos nacionales y novedosos, y ante la necesidad de ver “realidad” televisiva que no tuviera nada que ver con el coronavirus, este tipo de programas hoy son el termómetro de la tevé.

Es decir: recién después de 20 años de que “Gran hermano” adiestrara para siempre el ojo morboso del espectador, empezamos a descubrir el potencial de empatía que los realities pueden generar. Sean personas comunes o incluso famosos.

A esto se suman dos hechos claves. El primero es que, por su mismo formato, se pueden evitar fácilmente las aglomeraciones: la interacción entre concursantes y jurados puede ser mínima y dentro de las disposiciones del protocolo. Y por otro lado, se pueden grabar los capítulos con mucha anticipación, tal como sucede con “MasterChef Celebrity” (y antes con “Bake off”, un certamen que se grabó de hecho cuando el coronavirus no era un peligro en Argentina).

Esto, lejos de parecer un detalle de la producción, garantiza previsibilidad para la emisión. Por ejemplo: ¿Qué pasa si alguien se enferma de Covid-19 repentinamente? De acuerdo a la gravedad, se pueden postergar unos días las grabaciones o directamente buscar, con un tiempo considerable, un digno reemplazante. Esto, en una ficción diaria, sería imposible: ¿quién aceptaría que un actor se cambie por otro con la misma complacencia con la que, por ejemplo, Dolly Irigoyen reemplazó a Germán Martitegui en la primera edición de “MasterChef Celebrity”?

Un poco por la familiaridad con el concepto, y quizás también por el “feeling” que ya se tenía con el jurado, que es casi el mismo, el público de “Bake off” migró a “MasterChef Celebrity”, pero aumentando incluso más: la competencia conducida por Santiago del Moro midió entre el 5 de octubre de 2020 y el 18 de enero de este año 17.9 puntos de rating promedio y hasta la final, cuando se consagró ganadora Claudia Villafañe, fue lo más visto y comentado de la televisión.

Tal fue el éxito, que la final (pautada para el domingo 17 de enero) se aplazó un día. Claramente, el prime time del domingo merecía un súper especial con los momentos inolvidables del reality que, podemos decirlo desde ya, alegró a los argentinos en los momentos más duros de la pandemia.

Claudia Villafañe luciendo trofeo, cuyo premio era de un millón de pesos.

Desde el año pasado, sin embargo, es menos afortunado el encendido de Eltrece. En un desatino bastante evidente, Laflia (productora de Marcelo Tinelli) levantó a las apuradas el reality “Corte y confección”, conducido por Andrea Pollitti, para encaramarse, también a las apuradas, al magazine “Mujeres de Eltrece”, cuyo fracaso vale recordar pero ni hace falta pormenorizarlo. En un lapso de pocas semanas, las conductoras entraron y salieron, afectadas de Covid-19 y hasta por peleas internas, dicen. Así, quedó demostrada la dificultad de hacer un producto diario en estas circunstancias.

El 27 de julio, y también a las apuradas, se montó el “Cantando 2020”, con Laurita Fernández y Ángel de Brito como conductores. Era la alternativa más viable para el “Bailando 2020”, cuya propia naturaleza (¡cuerpos rozándose!) impidió que se pudiera hacer un protocolo convincente.

Al certamen de canto, que incluyó a famosos e influencers, no solo le faltó preparación, sino también mística. Los escandaletes entre los participantes y el jurado, del que Pepito Cibrián escapó dignamente a tiempo, fue la única forma de mantener a flote ese desvencijado barco, que tuvo increíblemente sus mejores momentos en manos de una bizarrísima Esmeralda Mitre.

E idéntica suerte corrió “El gran premio de la cocina”: es decir, la única pasión que levantó fue la de Carina Zampini. Solo fue noticia a causa de sus polémicas.

Así las cosas, a Laflia no se le ocurrió una mejor idea que emular lo que tiene éxito en Telefe, y así lanzó recientemente una edición de “Corte y confección” con famosos, cuyo plantel lo encabezan Nora Cárpena, Marcos “Bicho” Gómez, María Fernanda Callejón, Barbie Vélez, Ximena Capristo, Mario Guerci, Anita Martínez, “El Tucu” López, Aníbal Pachano, Adriana Salgueiro, Miriam Lanzoni y Pachu Peña.

Los nuevos participantes de "MasterChef Celebrity" demuestran su simpatía ante la cámara.

Con la nueva edición de “MasterChef Celebrity” en marcha, se empieza a formar el panorama de los realities de este año, que, en gran parte, son herederos de los del año pasado.

El lunes pasado, con un debut de 19.1 puntos de rating, conocimos a los nuevos participantes: María O’Donnell, Gastón Dalmau, Dani “La Chepi”, CAE, Flavia Palmiero, Andrea Rincón, Juanse, Sol Pérez, Hernán “El Loco” Montenegro, Candela Vetrano, Fernando Carlos, Georgina Barbarossa, Daniel Aráoz, Mariano Dalla Libera, Alex Caniggia y Federico Bal en reemplazo a su madre, Carmen Barbieri (después se sumará Claudia Fontán). Aun es pronto para hablar, pero todo indica que estamos ante un nuevo éxito.

En abril, según informó Ángel de Brito, volverá también Marcelo Tinelli a la televisión. Y como el “Bailando” ya es una opción, se “reinventó” en un reality que de momento causa más intriga que expectativa. El nuevo bloque de este “ShowMatch”, en el que habrá especial presencia del humor y de los viejos sketchs, se llamará “La Academia”.

Para el envío ya está confirmada como concursante, después de haber sido jurado en el “Cantando 2020”, Karina “La Princesita”. ¿Y de qué se trata? “La Academia no tiene que ver estrictamente con lo musical, no es principalmente cantar”, dijo De Brito, “(se llama) la Academia porque no solo van a bailar, sino que los participantes tendrán desafíos permanentes en cada gala. Desafíos de baile, de canto, de distintas disciplinas artísticas, va a haber de todo”, adelantó sobre este inédito certamen. En síntesis, habrá que sentarse y esperar.