Lo que nos dejó el 2021: cinco discos mendocinos para volver escuchar

El segundo álbum de la banda fue uno de los lanzamientos del año.
El segundo álbum de la banda fue uno de los lanzamientos del año.

Este año varios artistas y bandas lanzaron álbumes que marcaron su camino y que vale la pena descubrir.

En el último día del año, hacemos un repaso por los lanzamientos de músicos y bandas mendocinas que lanzaron un nuevo material.

Viajando por distintos géneros, algunos de los trabajos eran esperados por sus seguidores y otros irrumpieron en la escena, como una joyita para descubrir y transitar.

Gauchito Club refuerza su estilo mestizo

El quinteto mendocino en noviembre pasado finalmente lanzó “El Camino de la Libertad”, su segunda placa de estudio. Tras algunos adelantos, la banda presentó un álbum cargado de ritmo y una síntesis de la búsqueda del grupo, que los distingue en la escena.

Sin dejar de lado el espíritu festivo, la unión de la cumbia, con algo de rock indie recorren los doce temas propios de la banda integrada por Gabriel Nazar, Sasha Nazar, Julián Bermejo, Nahuel Quimey Chandía y Ale Rezk.

Desde “Onliyu”, “Encendedor”, “El Camino de la Libertad” y “El Baile Universal” grabado junto a La Delio Valdez son parte del tránsito en el que vuelcan un lenguaje mendocino, joven, con una poética de estos tiempos, pero sin descuidar la producción musical, como fuerte de su trabajo.

Un disco esperado, tras la salida de “Guandanara” (2016), que ya vio la luz en algunos escenarios y en febrero próximo los llevará a su debut en el Cosquín Rock. Canciones para sumar al playlist del verano y bailar en el atardecer.

Orozco Barrientos y su esperado “Regreso”

La dupla de música popular y folclore después de ocho años volvieron a los estudios de grabación y lo hicieron con “Regreso”, el cuarto álbum, en donde resumen el presente musical que los une.

Una unión del folclore cuyano y un aire folk ineludible. En el compilado de trece temas, seleccionaron clásicos de grandes autores como Palorma hasta el Cuchi Leguizamón. Desde su impronta interpretan la cueca “Del que se Vaya y No Vuelve”, de Alfredo Abalos, o un clásico como “La Pomeña”.

Aunque también estrenaron varios títulos como “El resto del cielo”, un tema compuesto a finales de los ‘80 que se animaron a desempolvar en esta placa, y conforma una de las joyitas del álbum. Pero también sorprenden títulos como “Fuera bicho”, “Tiñe praderas”, “Baila el día”, “Los negritos”, “Tal vez me quede”, “Cantan” o el aire folk cargado de nostalgia en “Arde el fuego”.

Leandro Lacerna introspectivo

Otro que volvió a las bateas y plataformas fue Leandro Lacerna. El músico y productor mendocino luego de cinco años presentó “SuperSad”.

En este álbum hace un viaje introspectivo y lento, que invita a un viaje más profundo que rítmico. Entre cada canción hay un hilo conductor; el cambio y la transformación, como espejo de todos estos años en su camino personal, que los vuelca en diez canciones propias.

El recorrido musical se une entre el rock indie, la canción y la experimentación sonora. “Escombros”, “Cactus”, “Auricular” y “Pastillas para Dormir Mejor” son algunos de los títulos en los que el oyente se puede sentir identificado, con una poética de reencarnación y el tránsito de lo cotidiano.

El artista dejó a la deriva el ritmo y esencia de sus canciones, jugando un poco con el destino que cada una adoptaría a partir de la unión con otros artistas.
El artista dejó a la deriva el ritmo y esencia de sus canciones, jugando un poco con el destino que cada una adoptaría a partir de la unión con otros artistas.

El debut discográfico de Luli Interlige

Dentro de la nueva escena de músicos mendocinos, las mujeres también son protagonistas. Y este año fue el momento para que jóvenes artistas se lanzaran a las plataformas con discos personales y conceptuales.

Es el caso de Luli Interlige debutó con “En lo insoldable el velo se rompe”. Entre guitarras y su color de voz, la cantante y diseñadora engloba un concepto en siete canciones, con una armonía rítmica y una poética que va en un viaje profundo y personal.

Un trabajo para descubrir que bien puede entrar en el género canción y sintetiza la búsqueda estética de las jóvenes voces femeninas de Mendoza.

Jose Quiroga transformó el dolor de la pérdida en música

Dicen que la música sana, salva y transforma. Desde su amor por la música y la búsqueda de aquietar el dolor de la ausencia, Jose Quiroga editó “ArMate”, un disco dedicado a su hija.

Y aunque la mayoría de las canciones son conocidas, como “Azúcar del Estero” de Lisandro Aristimuño, “El Plan” de Pasado Verde” o “Loco en el Desierto” de Conociendo Rusia, también sumó cuatro canciones compuestas originalmente para Luna por autores mendocinos y cercanos a Jose como Luchi Arcidiácono, Ariel Sedevich, Daniel Vinderman y Laura Carubin.

A lo largo de las 16 canciones, rescató el registro de la voz de su hija en el tema “Demasiado”. Y dan como resultado un álbum cargado de color, de emociones y voces disímiles que invitan al disfrute y la escucha, en un viaje personal que no pierde juventud y alegría.

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