Las celebridades se animan a las canas ¿Tendencia o necesidad?

Las celebridades se animan a las canas ¿Tendencia o necesidad?
La actriz y modelo Andie MacDowell por años fue el rostro de una marca de cosméticos y hoy elige sus canas.

Cada vez son más las mujeres que dejan al descubierto sus melena gris y apuestan por la belleza natural. Pararse ante el paso del tiempo sin prejuicios y aceptar su cabello sin imposiciones.

Las canas del cabello son sinónimo del paso del tiempo, sabiduría y madurez. Por décadas las mujeres se tiñen su pelo con el propósito de tapar esos mechones blancos que comienzan a aparecer y se tornan una molestia, ante los cánones de belleza impuestos.

Un hombre que muestra su pelo blanco es sinónimo de seducción, elegancia y sabiduría. Son vastos los ejemplos de celebridades y famosos que impusieron su cabellera canosa y jamás dejaron de ser hombres atractivos. George Clooney, Richard Gere en Hollywood, o Pablo Echarri en la televisión argentina, todos mostraron sin tapujos el paso del tiempo en su melena, sin importar la mirada ajena. Y lo que es mejor, sin perder ese interés de juventud y seducción.

Y en la vereda de enfrente, se encuentran las mujeres, que al contrario de los hombres tiene que lucir bellas, elegantes y con su pelo prolijo y sin un mínimo de vestigio gris. Pero esa moda e imposición el último año dio un vuelco rotundo y son varias las celebrities alrededor del mundo que se animaron a pisar la alfombra roja y enfrentar a las cámaras con sus canas al descubierto.

La actriz en la cuarentena decidió dejar de teñirse y confesó que se teñía desde su adolescencia.

De Hollywood a la realeza al natural

El gris se convirtió en el símbolo de la moda y las famosas tomaron apuntes y no se quedaron atrás en esta ola de deconstrucción femenina, que plantea la naturalidad por encima del brillo.

Una de las primeras en mostrarse fue Jane Fonda. La actriz y activista de 82 años ya no tiene reparos en mostrar su cabello gris por completo y lo hace con la elegancia que la caracteriza. Siempre polémica sorprendió con su look al natural en la entrega de los Oscars como un cambio de era y paradigma para Hollywood, que siempre puso a la mujer como un símbolo de belleza y sensualidad, ocultado el paso del tiempo.

En la última entrega de los Premios Oscars, la actriz y militante feminista dejó ver su pelo totalmente gris.

Lo mismo sucedió con la modelo y actriz Andie MacDowell, que tras años de ser la cara visible de una reconocida marca de cosméticos y tinturas, este invierno sorprendió en la ceremonia de Cannes con su melena ondulada completamente gris. “No sé qué haré en cinco años. Puede que me lo vuelva a teñir, pero por el momento me gusta”, declaró en una entrevista reciente donde defendió su look a los 63 años.

En la realeza, Carolina de Mónaco dio el puntapié en esto de lucir su pelo gris. Al parecer la pandemia aceleró la decisión para la princesa de 64 años, quien siempre fue un símbolo de la moda y la elegancia. Tras el confinamiento por la Pandemia, Carolina dejó de teñirse y hasta la actualidad presume su melena plateada.

La Princesa consorte de España, a los 48 años muestra sus incipientes canas.

La Princesa Leticia de España también optó por esta decisión, que no se sabe si fue por tendencia o necesidad. Lo cierto es que la reina consorte no esperó a cumplir cinco décadas para mostrar sus incipientes canas.

Por su parte, la mexicana Salma Hayek celebró sus 55 años con fotos al natural en su cuenta de Instagram, donde muestra sin complejos su pelo gris. “Las canas de la sabiduría”, fueron las palabras con las que acompañó la imagen, en la que además aparecía sin nada de maquillaje.

Al igual que Sarah Jessica Parker y Cynthia Nixon, protagonistas de la exitosa serie Sex and The City, a sus maduros 50 se animan a mostrar su pelo gris.

Sarah Jessica Parker y Cynthia Nixon en el rodaje de la emblemática serie.

Famosas argentina se suman a la ola gris

Es cierto que la pandemia del Covid-19 fue una vuelta de página para muchos. Y en cuestión de belleza y bienestar significó un cambio en eso que era una imposición y molestaba.

Por estos lados, la actriz Cecilia Dopazo sorprendió con su cambio de look y dejó de teñirse en la cuarentena. “Fuimos un montón las que nos dejamos de teñir. Yo tengo canas desde los 16 años, además es malísimo teñirse y lo tenía que hacer cada una semana”, confesó en una entrevista radial.

Luce sus canas orgullosa sin pensar en perder la sensualidad y belleza que la caracteriza. “Fue la excusa porque no podía ir a la peluquería. Me relajó, me siento libre y me hizo tan bien. No soy esclava de lo que se supone que debo ser”, acotó.

Otro de los casos que más llamó la atención fue el de la conductora Carla Conte, que ante la falta de trabajo y lejos de la exposición decidió comenzar la transformación. “Teñirme es algo que surgió por el trabajo, no es que odiaba mis canas, lo tenía que hacer porque cada vez tenía más canas y estaba presa de la imagen por el trabajo y por estar tan expuesta y cuando me quedé sin laburo dije ‘listo’ y no lo sufrí”, contó en un video en su perfil de Instagram.

Asociada a la sensualidad de la morocha, para Conte fue todo un desafío reaparecer en la vida pública con sus canas. “La morocha argentina no es más morocha, es plateada. Si me siento linda o fea no tiene que ver con el pelo, sino con que las mujeres somos así, a veces nos sentimos mejor y otras no tanto. Yo veo a una mujer nueva naciendo y me encanta”.

Cuestión de presupuesto y apoyo entre mujeres

Las mujeres que se tiñen su pelo cada quince días gastan un promedio de 30 mil pesos al año en tinturas y tratamientos capilares. Todo un presupuesto que cuesta sostener en el tiempo.

En la actualidad, así como la aparición de figuras públicas con canas ayudan a la decisión colectiva, hay varias cuentas de redes sociales donde las mujeres comparten su experiencia y animan a que más mujeres apuesten por esta elección.

Es el caso de la cuenta Sí, son canas, donde la comunicadora Natalia Borgoglio y la arquitecta María Laura Pampin se unieron para mostrar el proceso de transformación y compartir experiencia, desterrando prejuicios e imposiciones de la moda.

En definitiva, teñirse y lucir el pelo canoso es un gusto y decisión personal, que en una sociedad de la imagen cuesta aceptar. Pero detrás de esa elección siempre hay una historia para conocer, en la que las mujeres hoy buscan sentirse bien al natural, más allá de la mirada ajena.

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