domingo 25 de octubre de 2020

Juanse habló con Los Andes sobre sus estudios de teología, su nueva producción y sus proyectos.
Espectáculos

Juanse vuelve con disco solista y con una presentación por streaming

El líder de Ratones Paranoicos presenta un show el domingo 25 de octubre con clásicos de la banda y temas nuevos de sus últimas producciones

Juanse habló con Los Andes sobre sus estudios de teología, su nueva producción y sus proyectos.

El músico asegura que se siente cómodo con esta modalidad. Hizo el Quilmes Rock, el Cosquín Rock y presentaciones desde su cuenta de Instagram, junto a otros músicos que se acoplaban desde sus casas. En 2018 sacó su último disco llamado “Stéreoma” y ya tiene otro listo para salir en los próximos meses. De éste, dos cortes de difusión están sonando en las plataformas. El primero es “Muchacho corazón” y el segundo, lanzado hace pocos días, “Ataque de nervios” en los que se percibe una estética bien de los ’60 pero con acordes muy actuales. Con letra simple y directa, con guitarras estilo Eddie Cochran, base marcada de batería y bajo punzante, redondean una pieza de esas que se sienten como un hit.

El show del domingo 25 de octubre en el Movistar Arena promete un Juanse solista, acompañado de su banda y músicos de la talla de Gabriel Carámbula, fundador de Ratones; Zorrito von Quintiero, un personaje más que conocido y Fachi, el bajista histórico de Viejas Locas.

En esta charla exclusiva con Los Andes cuenta anécdotas del Rock del pedazo, su relación con el productor de los Rolling Stones, el nuevo disco y sus estudios de Teología.

- ¿Es la primera vez que hacés un streaming?

- No, ya habíamos estado en el Quilmes Rock pero era un interactivo en el que a través de una charla íbamos recordando momentos de los Quilmes Rock. Fue como un popurrí. Después hicimos un Cosquín Rock en el Luna Park. Al principio (del aislamiento) el streaming consistía en grabar alguna versión de una canción, cada uno desde su casa, cuando estaba todo más estricto.

- ¿Eso también lo hiciste?

- Sí, hubo muy buena respuesta a pesar de que era un momento en que la gente todavía no estaba acostumbrada a verlos, con 10 mil o 15 mil personas. Ahí empezamos a evaluar la posibilidad de hacer el show.

Al principio uno se resiste a la posibilidad de enfriar la conexión con el público, pero por otro lado es mucho más aproximativo, porque el formato de Youtube o Instagram es parcial y está alejado del origen donde se genera.

- ¿Te sentís cómodo con el streaming?

- Yo me siento cómodo con todo, mientras esté armado y se pueda escuchar bien y sea directo con toda la banda. A mí me encanta estar en el estudio. Ya llevo grabados 32 discos y estoy acostumbrado a estar en todas las posiciones que se te puedan ocurrir.

- Se viene un nuevo disco con el productor de los Stones, Andrew Loog Oldham ¿Cómo es trabajar con él?

- Somos como familiares, Andrew ya no produce hace rato. Su último disco fue con nosotros; y charlando -porque estamos en contacto permanente- hace dos años me dijo que venía a Argentina porque tenía que viajar por una cuestión editorial. Entonces le dije que grabemos de nuevo. Como siempre la temática era Ratones, decidimos buscar algo nuevo. Gracias a Dios tengo canciones que ya estábamos produciendo. Cuando Andrew vino se encontró con un material prácticamente terminado.

Empezó a elegir y a sugerir algunas estructuras que a mí me interesaban mucho, me fue llevando, como lo hizo toda su vida, y al final terminamos haciendo todo nuevo. De los temas originales quedaron cuatro, de un total de 12.

Yo compongo las canciones, Andrew le da una vuelta de rosca y rearma la estructura de la parte efectiva y como no tenemos la complejidad técnica que se requiere -desde el 91 hasta el 2011 grabamos todos los discos de los Ratones en Los Ángeles, New York o San Francisco- pudimos trasladar la complejidad que tiene el armado de un proyecto discográfico acá.

- Escuchando los temas Muchacho corazón y Ataque de nervios, que son los adelantos del próximo disco, se siente como un volver a las bases. ¿Es así?

- No, al contrario. Desde el punto de vista de las raíces se puede tener en cuenta como eso. Andrew tiene un enorme catálogo de canciones escritas que la gente desconoce. Él forma parte de la autoría de muchas canciones de los Stones, como Ruby Tuesday, Let’s night spend together que en el disco tienen la firma de Jagger / Richads porque era comercialmente conveniente para comerciar contra los Beatles, pero en el registro de la propiedad intelectual figuran Bill Whiteman, Andrew, Jagger y Richads. Los cuatro como autores. Por eso fue muy fácil encontrar las raíces, porque hay un catálogo de donde podemos obtener información que nos sirve para la composición. Y a estas canciones que yo ya tenía armadas Andrew le dio la dinámica de ese estilo y esa raíz.

Observo que a nivel global nos estamos alejando de la cultura de estas raíces, que tarde o temprano vuelven a instalarse porque son el origen que generó todo lo que hoy está.

Yo sugiero usar muy buenos headphones porque te das cuenta que es un disco que tiene una calidad técnica increíble.

- Hace apenas dos horas Billboard Argentina subió el video del último tema. Viene con mucha promoción este disco

- Sí, la verdad es que estamos lanzando los dos primeros cortes pero tiene muchos más. No es habitual, porque cuando yo lanzo un disco no puedo estar con menos de tres cortes de difusión porque no me siento bien. Lo importante es que la audiencia tenga la opción de elegir y de opinar si les gusta o no. Pero funcionalmente nuestro trabajo es hacer que llegue a la mayor cantidad de oídos posibles.

- ¿Cuándo va a estar saliendo el disco?

- No sé, esa es una decisión que toma la compañía. Si me preguntás a mí, me encantaría que en noviembre ya estuviera en todas las plataformas. El disco se llama “222 Biograma” y fue la preproducción concebida por mí y Max Scenna, producido por Andrew Loog Okdham, mezclado y parcialmente grabado por Dylan Lerner que es un joven técnico muy talentoso. Ahí van a ir descubriendo muchas cosas que hay. Ocurre conmigo -y en particular con Ratones- que si salgo con la canción que considero más fuerte, tapa todo el resto.

- Es un concepto totalmente distinto al marketing de antes, en los años ’80

- Totalmente, pero es un concepto nuestro desde siempre. Me acuerdo cuando terminamos de grabar Fieras Lunáticas, Andrew estaba en New York y yo me volví. Antaño uno viajaba con las 32 cintas de 2 pulgadas, nos revisaban como si fuéramos narcotraficantes y recién ahí podíamos entrar al estudio.

Después de un mes, Andrew mandaba el mastering, un dispositivo que usaban las compañías para después hacer masterizar y luego fabricar. Andrew había sacado el Rock del pedazo del disco. Me llama el presidente de Sony y me dice “esta persona se volvió loca, decile que incluya inmediatamente el Rock del pedazo”. Pero Andrew ya tenía preparado un mastering con el Rock del pedazo incluído, era una maniobra bien británica e irónica sobre cómo tratar a los jefes de las compañías multinacionales.

- En 2018 lanzaste Stéreoma, donde se siente un Juanse tranquilo, por momentos romántico. ¿Qué te inspiró a hacerlo?

- Fue un disco más trabajado desde el punto de vista de la distancia, las horas en el estudio. Me encanta alquilarlo y estar ahí encerrado meses, trabajar, descartar, volver a hacer, terminar, borrar todo y empezar de nuevo. Stéreoma es un disco muy particular, porque estoy estudiando Teología y en ese momento estaba muy tranquilo, leyendo y ensayando en el estudio. Y bueno, es un disco que se nota que no está dirigido hacia algo en especial. Si hay algo que me caracteriza es que no apunto al éxito convencionalmente entendido. Nosotros vivimos de esto, defiendo lo que hago porque es lo que me trae la comida. Pero por otro lado el show como artista del rock and roll es una cosa rara, porque los intelectuales te subestiman, los de abajo creen que no van a alcanzar a ocupar tu lugar nunca, los del medio tratan de minimizarte. Y después tenés un sector de gente que te viene siguiendo hace 30 años que te va a apoyar siempre, aunque grabes La cucaracha. Y eso es lo único que queda.

- “Estoy de vuelta” habla un poco de eso: ¿Te ves así cuando seas viejo, jugando al ajedrez en una plaza?

- Yo no me veo ni creo que me vaya a ver así nunca. El problema justamente es que yo siento que tengo 30 años.

Cuando me llamaron y me dijeron que tenía más de 3 millones de visitas, pensé “esto debe ser producto de algún error” porque con Ratones es lógico tener cientos de visitas pero yo solista hago los discos para satisfacer un aspecto de mi teoría de la música que pasa por otro lado y si bien es rock and roll, está concebido desde otro aspecto.

Sin embargo las dos grandes proyecciones que pude tener fueron solistas, porque si bien Ratones tuvo mucha repercusión en Latinoamérica, España y los lugares donde ha llegado con buena difusión, la única vez que fui nominado a un Grammy fue por Energía Divina, que es un disco solista. Es decir, no tiene racionalidad lo que hago, gracias a Dios.

- ¿Estás estudiando Teología?

- Sí, estoy en quinto año. Lo hago muy progresivamente porque mi trabajo exige mucho.

Me interesaba y me ayudó porque hace muchos años tuve un acontecimiento de conversión y estuve al borde de clericalizarme, que es dejar todo y convertirse en un eremita. Y vos no sos eso, sos músico y el don que recibís de Dios es la música, así que santificando eso, hacés tu misión acá.

Gracias a monseñor Giorgi, que me ayudó cuando yo no sabía qué me estaba pasando, me dio un número de teléfono y me mandó directamente al Instituto ISMA (Instituto Superior Marista), que era lo que yo estaba necesitando y desconocía por completo. La Teología no tiene explicación. “Es la Fe que busca comprender” es la definición que dio San Ambrosio.

Ahí me calmé bastante y pude seguir haciendo lo que hago y es lo que nunca voy a dejar de hacer y nada, acá estamos, lanzando discos y novedades en el medio de esta pandemia.