jueves 15 de abril de2021

La garza de Fader, reinterpretada por Germán Álvarez.
Espectáculos

Imperdible: cómo es la muestra en la que cinco artistas reinterpretan los bellos murales de Fernando Fader

Mañana inaugura en el Museo Provincial de Bellas Artes “Murales con destino”, a cargo de Carlos Escoriza, Germán Álvarez, Lucía Coria, Guillermo d’Anna y Leo Pedra. El detrás de escena de una propuesta inédita, en el mes del 139° aniversario del nacimiento del gran artista.

La garza de Fader, reinterpretada por Germán Álvarez.

En el marco del aniversario de los 139 años del nacimiento de Fernando Fader, el Museo Provincial de Bellas Artes ha preparado una serie de actividades para su conmemoración. Será durante todo este mes, que nos remite a aquel 11 de abril de 1882 en el que el genial artista nació en Burdeos (Francia), y habrá propuestas desde distintas disciplinas.

Entre todas ellas destaca la de mañana: la inauguración de la muestra “Murales con destino”, coordinada por el artista plástico mendocino Carlos Escoriza.

Estará expuesta durante todo abril y parte de un concepto de reinterpretación y unión inédito: recrear “recortes” de los famosos murales de Fader, pero desde los lenguajes contemporáneos de cinco artistas mendocinos. Todos ellos plásticos reconocidos: además de Escoriza, ellos son Germán Álvarez, Lucía Coria, Guillermo d’Anna y Leo Pedra.

Escoriza nos cuenta que esta muestra surge inicialmente de un proyecto de Bitácora, un espacio autogestionado que él dirige y en el cual ya desde hace algunos años trabajan artistas de forma cooperativa.

“El año pasado presenté un proyecto a Nación que se llamó ‘Muros con destino’”, recuerda Escoriza sobre la idea, que apuntaba a que artistas plásticos tuvieran la oportunidad de pintar murales sobre fibrocemento. “Esto tiene la particularidad que estos muros pueden ser trasladados. En el contexto de pandemia, los artistas podíamos seguir trabajando y después se iba a hacer una inauguración”, explica.

El taller en donde se encontraron los cinco artistas.

Pero el proyecto fue avanzando y, cuando se lo presentó a los funcionarios provinciales, provocó interés y terminó sumándose como principal propuesta artística a las actividades por el 139° aniversario.

Entonces, “decidimos que estos murales que íbamos a pintar fuesen detalles de obras de los murales que están en la Casa de Fader”, sigue Escoriza. “Hicimos detalles de esas obras, y fue un proceso muy interesante porque se convocaron a más artistas de los que teníamos en un primer momento, dado que tuvimos el apoyo de la Provincia. En lugar de hacer tres murales, que era lo planeado originalmente, hicimos 10. Y pudimos incrementar a cinco artistas la convocatoria”.

Cada artista trabajó sobre dos paneles de 2.40 metros por 1.20 metros, en un espacio de convivencia que, de común acuerdo, fue el taller de Escoriza.

“Ahí trabajamos durante un mes en distintos horarios. Fue un proceso muy interesante, de mucho intercambio, porque cada uno tenemos un camino transcurrido y encontrarnos en este momento de nuestra carrera trabajando juntos, intercambiando información y viendo los procesos de realización de los compañeros, fue realmente interesante. Pensamos también mucho qué imágenes íbamos a seleccionar, qué recorte íbamos a hacer, por lo que, si bien son obras de Fader, hay un recorte que es contemporáneo”.

“Me convocaron y no me pude negar”, aporta por su parte Coria, “me pareció un desafío hermoso desde muchos lugares”. “Primero, por supuesto, está la admiración y respeto que le tenemos los pintores a Fernando Fader, a lo que se suma el poder observar desde un lugar singular su obra mural y comentarla con mis compañeros, hablar sobre el dibujo, la pincelada y la paleta que utilizó y explorar la composición de cada uno para luego hacer un recorte personal e interpretar a nuestro modo un detalle”, explica.

Carlos Escoriza trabajó sobre el recorte de una pareja en una balsa.

“Durante semanas compartimos un espacio, materiales, opiniones, ideas, ayuda, todo, fue un trabajo en equipo pero en donde las individualidades no se han diluido. Una convivencia muy enriquecedora, donde se mezcló la admiración por Fader, el amor por la pintura, las intimidades y las distintas maneras de encarar un trabajo. No hubo desperdicio en ningún sentido”, agrega.

Álvarez suma desde su experiencia una reflexión: “Hubo algo muy interesante, que fue la posibilidad de manejarnos con imágenes de los murales, pero sin ir a visitarlos. En parte se dio de esa manera, pero también nos reservamos esa sorpresa. Nos manejamos con material fotográfico y eso tiene una ventaja y una desventaja: la ventaja es que te permite despegarte un poco de ciertas cosas, como la paleta de colores; la desventaja es que, justamente, te alejás del trabajo original, que en este caso me parece que fue positivo. Ayudó mucho a tomar la distancia necesaria, una distancia saludable al momento de imponer la propia visión”.

Guillermo d’Anna recuerda esos momentos de mutua colaboración: “‘¿Cómo hacés este tipo de mancha?’ ‘¿Qué te parece este color de acá?’. El estar trabajando en un espacio en común, propone siempre el diálogo, desde lo artístico hasta lo personal. Yo aprendí mucho de este grupo de artistas que han laburado en el rubro mucho más que yo”.

Contactos y afinidades

Un punto muy atractivo de “Murales con destino” es poder establecer puntos de contacto entre el lenguaje de estos artistas y el de Fader, puesto que “él gravita en la formación de todos los artistas mendocinos”, sostiene Escoriza.

De hecho, uno de los criterios a la hora de seleccionar a los artistas fue que trabajaran muy bien la figuración, pero desde un lenguaje particular muy definido. Cada uno, bajo las consignas generales, guió su trabajo hacia puntos distintos.

Como Lucía Coria: “Yo elegí pintar un detalle de las bañistas, ya que me sentí identificada con la figura femenina y el desnudo, y también un detalle de flamencos, todo un desafío para mí, esto de pintar aves y paisajes”.

El mural de Fader.
La reinterpretación de Lucía Coria del mural anterior.

“En cuanto a mí, me interesa mucho el trabajo del color, de la luz y el empaste”, dice Escoriza. “El impresionismo hace hincapié en la luz, y particularmente Mendoza tiene una luz muy especial, y lo podemos ver en todos los paisajistas de nuestra provincia. Creo que Fader, si bien se forma dentro de la escuela alemana, donde se da mucha importancia al paisaje, logró en sus paisajes locales algo muy particular, porque están teñidos por su luz característica. A mí siempre me ha interesado el tratamiento de la luz. De hecho, en mi muestra ‘El silenciero’, serie inspirada en las siestas mendocinas, también hice mucho hincapié en ese tema”.

Pedra agrega: “Yo elegí una imagen en donde se ven las patas de las garzas. Me gustó ese recorte porque era bastante abstracto y había un juego de colores y texturas que me pareció muy interesante. Y el otro fue de una pareja andando a caballo, en un paisaje montañoso. Me gustó ese trabajo por el desafío de hacer un caballo y una pareja de una forma más naturalista. No le encuentro mucha relación con lo que yo hago, pues pocas veces trabajé el paisaje y el naturalismo (lo mío son imágenes de contextos más urbanos), pero sí encontré una relación en el tratamiento del color y en una pincelada más suelta”.

D’Anna explica: “Yo realicé dos copias: un paisaje con unas garzas y otro con unos caballos. Traté de ser fiel a la obra de Fader, y tomar esa gestualidad propia de su trabajo, la precisión en el color, saturaciones, etc. Aprendí mucho de él, de sus maneras, a través de su obra. Y naturalmente quedó una huella, un rastro de mi estilo allí”.

La reinterpretación de Leo Pedra.

Germán agrega: “A mí me interesaba mucho la idea de recortar la obra de Fader en lugares específicos: hacer un zoom sobre ciertos lugares, particularmente sobre la naturaleza. Reconozco puntos en común. Me reconozco como un pintor con ciertas características impresionistas, de hecho. En el tipo de pinceladas, en la búsqueda de la luz, en cierta búsqueda del instante...”.

Sobre ese desafío, destaca lo que le generó encontrarse nuevamente con una de las garzas pintadas en la piscina interna de la Casona Guiñazú: la había visto hace mucho tiempo, pero ahora tuvo la oportunidad de acercarse a ella e intentar descubrir cuál fue la búsqueda que motivó a Fader para conseguir el misterio y la sensibilidad de esa laguna entre paredes, casi mística.

Los ecos del pintor

Todos los artistas coinciden en que los une a Fader “respeto y admiración”.

La experiencia de Leo Pedra es la de muchos: “Como mendocino, a mí me tocó de niño hacer una visita al Museo y me impactaron muchísimo los cuadros, el jardín, las esculturas. Me dejaron una huella que no pude olvidar nunca. Fue mi primera experiencia con la pintura y creo que muchos artistas o mendocinos han tenido esta misma experiencia. Está en nuestro ADN”.

Las garzas fueron uno de los motivos que se eligieron varias veces.

Escoriza destaca que para él tiene también un valor especial porque desde hace unos años guarda en su colección, con cariño y mucho cuidado, una obra de Fader que adquirió a través de su nieta, Rosa. “Es un boceto de una obra. Para mí es muy valioso, porque tener una obra de él, aunque sean un par de líneas, es muy importante”.

Germán destaca su importancia en la pintura argentina, sobre todo como integrante del grupo Nexus: “A ellos les interesaba un arte nacional. Son capaces de abordar la temática nacional a través del paisaje, de las costumbres, de los personajes más sencillos. Eso para mí tiene mucho valor, porque renuncia a ciertas tendencias de moda, a ciertas vanguardias, para tratar de darle vida a esa pintura argentina”.

Las actividades

Domingo 4/4. A las 18.

Inauguración de “Muros con destino”, homenaje a Fernando Fader de artistas visuales de Mendoza. Carlos Escoriza, Germán Álvarez, Lucía Coria, Guillermo d’Anna y Leo Pedra.

Viernes 9/4. A las 17.30 y a las 20.

Charla sobre rock nacional, con Fernando Samalea. Cupo máximo por charla: 30 personas. Entradas gratuitas, a través de www.entradaweb.com.ar

Domingo 11/4. A las 18.

Espectáculo musical con Alma de Soul.

Miércoles 14/4.

Charla sobre la historia de la colección de arte del Museo Fader a cargo de Pablo Chiavazza. Inscripción a través de museofadermendoza@gmail.com

Domingo 18/4. A las 16 y 18.

Charla guiada sobre la restauración en el Museo, a cargo de Cristina Sonego. Cupo máximo por charla: 15 personas. Destinada a estudiantes y especialistas. Presencial, con estrictos protocolos sanitarios. Inscripción a través de museofadermendoza@gmail.com

Miércoles 21/4. A las 18.

Charla sobre la vida de Fernando Fader, por Pablo Chiavazza. Por zoom. Inscripción a través de museofadermendoza@gmail.com.