viernes 4 de diciembre de 2020

Los personajes de Rachel y Richard, recibiendo a la asistente social que debe autorizar la adopción
Espectáculos

Humor, ilusión y reinvención de pareja son los mejores ingredientes de “Vida privada”

La esperanza es el rasgo más resiliente del ser humano, y allí es donde se encuentra esta pequeña maravilla del streaming, bajo la apariencia de cotidianeidad de un matrimonio que intenta tener un bebé

Los personajes de Rachel y Richard, recibiendo a la asistente social que debe autorizar la adopción

John Lennon dijo “la vida es eso que pasa mientras estamos haciendo otros planes”. Y eso es exactamente lo que refleja Tamara Jenkins, escritora y directora de la película “Vida Privada”, una comedia dramática, desarrollada en el destemplado otoño neoyorquino, que narra los también destemplados días de una pareja que intenta alcanzar la paternidad utilizando todos los medios a su disposición.

A las producciones artificialmente edulcoradas de Netflix, debemos rescatarle esta joyita que logra transitar los sutiles pormenores cotidianos de la pareja integrada por Paul Giamatti y Kathryn Hahn, quienes consiguen ir introduciendo al espectador en sus sueños, expectativas, decepciones y contrastes con actuaciones que están por demás a la altura de las circunstancias.

Las miradas y los silencios tienen gran protagonismo en la trama

Rachel Biegler (Kathryn Hahn) es una escritora de 41 años, casada con Richard Grimes (Paul Giamatti) de 47 años, autor de obras de teatro, pero que vive de la venta de pickles.

La trama va haciendo transitar al espectador por los motivos y las decisiones que tomaron los protagonistas y que los llevaron a postergar la paternidad hasta el límite de sus vidas fértiles, con lo cual, varios desencuentros (sobre todo hormonales) alínean gran parte del enfoque de la trama en conseguir un óvulo para la consecución de sus deseos.

Los silencios, y sobre todo las miradas, ponen de manifiesto los pequeños desgarros que se producen en el alma de los protagonistas con cada paso fallido, las ilusiones que se renuevan con una nueva oportunidad que se presenta, la frustración y la estafa moral que sufren por parte de algunos oportunistas, la descalificación y crítica velada de sus parientes por “insistir con algo que no van a lograr nunca”. Todo esto, teñido de una pátina de humor y sensibilidad muy humana, son los grandes logros de la directora del film.

Si los tratamientos para fertilización asistida son costosos a todo nivel (sobre todo económicos, físicos y emocionales) la alternativa de la adopción no es menos engorrosa por la cantidad de obstáculos que dos personas adultas, profesionales y de buenas intenciones deben sortear para poder ser padres. En medio de la administración de estas alternativas, aparece la menos esperada: Sadie, sobrina postiza de Richard -es la hijastra de su hermano-, les ofrece donar sus óvulos para que puedan intentar un nuevo tratamiento. La joven idolatra a su tíos y los adopta como padres postizos, sin embargo ellos (más allá del amor que le tienen como sobrina) no pueden ver más allá de la enorme posibilidad que se les presenta, y ponen todas sus energías en conseguirlo.

La llegada de Sadie a sus vidas les hace evaluar otras posibilidades

Sin embargo, las dinámicas familiares se ven tironeadas por las consecuencias implícitas de la situación: una joven entrega sus óvulos para que su tío los fecunde y sean inseminados en su esposa. De más está aclarar que la familia de Sadie se opone rotundamente, sobre todo la madre, interpretada por una extraordinaria Molly Shannon, quien a la vez está pasando la menopausia de la manera más discreta posible.

Toda esa revolución emocional tiene al personaje de Hahn en el centro de la tormenta, en un un desafío que la actriz asume logrando un personaje en perfecto balance entre los cambios emocionales por las hormonas que debe inyectarse, la frustración y el buen humor necesarios para no colapsar a cada paso. Su contrapunto, Giamatti también se luce en el papel de un hombre abrumado por las circunstancias, que extraña a su esposa pero que no puede dejar de ilusionarse cada vez que se presenta una nueva oportunidad.

Estuvo nominada a distintos premios en varios festivales de cine

La película tuvo su premier mundial el 18 de enero de 2018 en el Festival de Cine de Sundance. También se proyectó en el Festival de Cine de Nueva York el 1 de octubre y fue estrenada el 5 de octubre de ese mismo año por Netflix.

Estuvo nominada a los premios de Independent Spirit a mejor director, guión y actriz secundaria, los Premios Gotham por mejor actriz principal y guión; y a los Satellite Awards como mejor película independiente.

Vida Privada. 2018. Estados Unidos. Dirigida por: Tamara Jenkins. Protagonizada por: Kathryn Hahn, como Rachel Biegler; Paul Giamatti; como Richard Grimes; Kayli Carter, como Sadie Barrett; Molly Shannon, como Cynthia Grimes y John Carroll Lynch, como Charlie Grimes. Disponible en Netflix. Nuestra opinión: Muy Buena.