Hombres, mujeres y belleza: ¿Por qué ellos no se maquillan? La opinión de los mendocinos

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Lo que en otros siglos fue un rasgo positivo, pensemos en la Francia de Luis XV, hoy es impensado: hombres con tacos y maquillaje no entra en los cánones de belleza actual. Entonces ¿por qué se exige a la mujer algo que ellos no están dispuestos a hacer? La respuesta de los mendocinos y la mirada de los especialistas

Las personas estamos viviendo un profundo cambio de paradigma en cuanto a cánones de belleza, y esto implica que la transición lleva tiempo, que los viejos esquemas aún perduran y que los nuevos no terminan de configurarse del todo. En el medio, vemos todo tipo de ecuaciones estilísticas que atraviesan edades, géneros y culturas.

Hace menos de una semana, el sitio de la BBC publicó una nota a la actriz protagonista de “Sex and the city” Sarah Jessica Parker, de 56 años, realizada por la revista Vogue, en la que manifiesta sentirse cuestionada por el público a causa de sus canas y sus arrugas. “¿Qué pasaría si fuera un hombre?” expresa la actriz en relación a los mensajes sobre su aspecto que ha recibido recientemente en redes sociales. “¡Cabello gris, cabello gris, cabello gris! ¿Tiene el pelo gris?”, explicó que le escriben, para ilustrar el acoso al que se ha visto expuesta por fotografías en las que se ven sus canas y sus arrugas. “Estoy sentada con el presentador Andy Cohen y él tiene la cabeza llena de canas y es exquisito. ¿Por qué está bien para él? ¡No sé qué decirles!”, expresó en aquella entrevista.

Sin embargo, así como las mujeres tienen el peso de ser eternamente jóvenes y delgadas, los hombres cargan con otra clase de estereotipos. La remake de Baywatch -cuya versión original catapultó a Pamela Anderson como ícono de los 90- muestra al actor Zac Efron convertido en un modelo griego, como si su cuerpo hubiera sido esculpido en piedra.

En una publicación de El País, de Uruguay, analizan este caso puntual como ejemplo de los condicionamientos sociales masculinos. Efron, luego de la filmación, manifestó muchas veces su descontento con la exigencia física en pos de la estética: “Es estúpido. No es real. Cuidate el cerebro y el corazón y estarás bien. Estoy tan feliz de poder volver a comer carbohidratos. Cuando hice Baywatch no comí un solo carbohidrato durante seis meses. Casi me vuelvo loco”.

En este sentido, y al estar cambiando el paradigma, las nuevas generaciones renuevan la mirada en torno a lo que se considera bello, cuestionando el culto al cuerpo y poniendo límites a lo no saludable. “Hay mucha diferencia entre lo que piensa una mujer de 70 años, de 50, de 30 y de 15″ comienza explicando la licenciada en Psicología Carolina Bogado. “Las mujeres hemos sido criadas con el concepto de que ser linda equivale a éxito social y los roles que nos han impuesto tienen que ver con esto”, destaca.

Sin embargo, esta imposición no viene de la naturaleza, sino de la construcción social, ya que lo que conocemos como “naturaleza humana” ha sido reemplazado por miles de años de parámetros culturales. “No se puede decir que el hombre naturalmente es esto, y la mujer naturalmente es aquello. Estamos demasiado atravesados por la cultura, creada y modificada”, dice Bogado, y agrega: “Hemos ido creando roles sociales de lo que se espera de cada persona. Al cuestionar estos roles, se tiende a la igualdad”.

En este sentido, y continuando con el análisis de los estereotipos masculinos realizado por El País, de Uruguay, la publicación rescata “El profesor de Semiótica Richard Danta, coincide en que hoy existe un mayor interés en saber más sobre cómo influyen los mandatos de belleza en los cuerpos masculinos y que hay mucho más conocimiento y discusiones en torno a la belleza de ellas”. El profesor agrega: “En las dos últimas décadas hubo una explosión de diversidad, con lo de los metrosexuales, luego los lumbersexuales... Ahí se evidenciaba la preocupación del hombre de cumplir con ciertos parámetros idealizados de belleza, pero no solo eso. También respecto de poder hablar de esa preocupación, de explicitarla”. La publicación también señala “En otras palabras: liberarse del tabú de no poder hablar de belleza si se es hombre. Zafar de que hablar de eso es cosa de ‘putos’, para decirlo a lo troglodita”.

En el otro extremo conceptual y geográfico, se ubica una nueva línea estética masculina de la mano del K Pop. “El caso de BTS es el más paradigmático. Para una mirada occidental, esos muchachos están ‘feminizados’. Pero es interesante notar que esa feminización de los cantantes de K Pop no está asociada a la homosexualidad. Es una feminización no afeminada, ¿se entiende? No está en cuestión la condición cis”, aclara Danta.

Por su parte, Bogado considera que “las tendencias estéticas cambian a lo largo del tiempo mientras que la biología no cambia a la par. Lo que en Argentina es lindo, tal vez en China no lo es. Hoy no podemos decir que la atracción estética se produce desde lo biológico”, en relación a la idea de que el hombre hetero busca a la mujer más bella con fines de mejoramiento de la especie. “Un cuerpo operado atrae más que un cuerpo natural. Hay factores biológicos que tienen que ver con lo hormonal en la conquista, pero lo que gusta o no gusta es absolutamente cultural”, agrega.

Qué opinan los mendocinos

En una encuesta informal realizada en redes sociales, se consultó acerca de los estereotipos con la intención de indagar cuán sometidas están las mujeres a los mandatos de belleza arquetípicos, de dónde se cree que provienen, cuáles son las preferencias de los varones, y si lo que hoy se considera belleza en la mujer se puede extrapolar al hombre, considerando las nuevas tendencias provenientes de Lejano Oriente.

A la pregunta ¿Te gustan las mujeres con implantes de mamas o glúteos, o preferís naturales?, el 88% respondió “naturales”, 12% “con implantes”. Sin embargo, al hacer la pregunta inversa, en el hipotético caso, las respuestas fueron contundentes: ¿Te gustaría un hombre con implantes de pectorales, abdomen o espalda? 97% “no” 3% “si”.

Un poco más parejo fue el segmento “depilación” en donde se pidió una valoración positiva o negativa de las personas que no se depilan. En el caso de las mujeres que no lo hacen, hubo un 49% valoración positiva y 51% negativa, lo cual muestra un avance en temas de imposiciones culturales. Sin embargo, en cuanto a los hombres que no se depilan, la encuesta arrojó una valoración positiva del 72%. Es decir, aún permanece el concepto positivo del “macho con pelo en pecho”.

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En cuanto al maquillaje, los mendocinos se mostraron rotundamente a favor de que lo use la mujer, descartando casi por completo el uso de maquillaje en los hombres (97% vs. 3%)

Lo curioso fueron las preguntas formuladas ex profeso sin identificación de género, en las cuales, la mayoría asumió la respuesta del género opuesto: ¿Te gusta que tu pareja use tacos altos? Aquí muchas mujeres heterosexuales respondieron que sí (78% si 22% no), por lo que se volvió a formular la pregunta, pero con identificación de género, y la inversión de la respuesta fue rotunda: “si tu pareja es hombre ¿también te gusta con tacos?” 76% respondió “no” y el 24% “si”.

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En este caso, las mujeres que primero respondieron afirmativamente y luego cambiaron su respuesta, asumieron que la primera pregunta iba dirigida a hombres, por lo tanto, que a ellos les gusta que ellas usen tacos, sin considerar la posibilidad de responder desde su lugar de mujer y en relación a la posibilidad de que el hombre use tacos. Luego, ante la reiteración de la pregunta especificando género (“si tu pareja es hombre, también te gusta que use tacos”) las mismas mujeres respondieron “No”, dejando en claro que anticipan las respuestas de sus parejas, asumen una posición por parte de ellos y en consecuencia, responden casi obedeciendo a los que ellas interpretan que es el deseo masculino, y sin detenerse a pensar que es lo que a ellas les gusta.

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Lo mismo -pero en el caso de ellos- ocurrió con la pregunta “Si sos mujer y nadie opinara acerca de tu imagen ¿dejarías de maquillarte, depilarte, usar tacos, etc?” en la que muchos hombres respondieron (cosa que no debían hacer porque la pregunta explícita era para mujeres) y encima lo hicieron en función de lo que a ellos les gusta o prefieren, sin pensar en lo que la mujer quiere.

Más allá de eso, la respuesta general fue que el 69% no dejaría de arreglarse y el 31% sí lo haría. Por el contrario, ellos no estarían dispuestos a someterse al mismo tipo de rigor estético: Si sos hombre ¿estarías dispuesto a operarte o depilarte, usar maquillaje y tacos el resto de tu vida? El 74% respondió “no” y el 26% “sí”.

Otro dato llamativo fue que los mismos hombres que votaron a favor de los implantes, el maquillaje y uso de tacos en la mujer, consideraron que la exigencia estética hacia ellas proviene del mismo género. Es decir, es de mujer a mujer. La pregunta puntualmente decía “En el caso de la mujer la exigencia estética es…” y las respuesta fueron 73%” de mujer a mujer”. Solo el 28% de los que respondieron (ninguno de los antes mencionados) considera que es “de hombre a mujer”.

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Para la psicóloga y psicoanalista con formación en temas de género, Romina Iacovetta (Mat. 3077), estamos viviendo una transición “donde conviven dos lenguajes estéticos, uno más amplio donde se pretende una aceptación de los cuerpos diversos y de la vejez”, que sería la nueva corriente de pensamiento, mientras que el antiguo paradigma de belleza aún persiste. A la vez, coincide con Bogado en que la expresión de la estética femenina en el hombre, siempre estuvo vinculada (y marginada) a personas relacionadas con el arte. “En el ámbito artístico se acepta que un hombre se maquille o se ponga tacos altos y no se cuestiona, dice Carolina Bogado, a lo que Iacovetta agrega “como ha sido Ceratti en los ‘80 maquillado, o David Bowie, que eran varones que elegían maquillarse. Al ser artistas no están estigmatizados, y al ser varones, la katana social no les cae tan fuerte”.

Icovetta agregó también que “la belleza debe entenderse en un contexto social y cultural porque son lenguajes que crean subjetividad, que se introyectan por una necesidad de pertenencia y de cariño que tenemos las personas”.

Por último, en cuanto a las nuevas miradas en torno a lo que se considera bello o estético, la licenciada consideró que “los distintos feminismos han hecho revisión desde la comunicación, la publicidad, la filosofía, la antropología y las ciencias sociales en general, porque se han sentido interpeladas con estos estereotipos estéticos que son más orientados a la mujer como adorno. Al hombre se le da mayor flexibilidad en su expresión de género, porque es más aceptada socialmente la diversidad”, en el sentido de que está menos expuesto a prejuicios estéticos.

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