Elsa Quiroga Frassoni y su historial literario

Elsa Quiroga Frassoni junto a sus colegas Fabiana Mastrangelo y Alicia Duo. Foto: Gentileza.
Elsa Quiroga Frassoni junto a sus colegas Fabiana Mastrangelo y Alicia Duo. Foto: Gentileza.

Marta Castellino repasa y describe la obra de la docente y escritora chaqueña, quien se radicó en Mendoza en 1959.

“Quiero escribir... / reproducir en versos / el cúmulo interior / de mis vivencias...”

Elsa Quiroga Frassoni

Elsa Quiroga nació en la provincia del Chaco, pero se radicó en Mendoza en 1959, y desarrolló una fecunda labor docente y literaria. Participó en varios concursos y salones de poesía y prosa, y obtuvo merecidos galardones, como el Gran Premio regional 1978 en el concurso “Día de la Tradición”, auspiciado por el Círculo de Poetas, filial Mendoza, por su cuento “Karoic” (Luna) –Leyenda indígena, referido a la aparición de la planta de algodón en suelo chaqueño.

En el Concurso Nacional de Cuentos Vacaciones Culturales 1979, organizado por el Círculo de Mujeres Intelectuales de Mendoza, obtuvo Mención Especial y Diploma con su cuento “Mambrú volvió”, relacionado con el conflicto limítrofe suscitado entre Argentina y Chile, por el canal de Beagle.

El 25 de agosto de 1988 disertó sobre el tema “En el ideario cultural de Sarmiento, don Clodomiro Quiroga, su colaborador y amigo”, para profesores y alumnos de la Escuela Normal Nacional Superior “Sarmiento”, de Resistencia, Chaco, de la cual es egresada. Esta disertación se realizó en el marco de la programación recordatoria de Domingo Faustino Sarmiento en el año del centenario de su deceso y la investigación histórico biográfica realizada entonces, devino libro: “Clodomiro Quiroga, un amigo y colaborador de Sarmiento” (1° edición 1997; 2° edición corregida y aumentada, 1999).

También es de destacar su trayectoria en relación con SADE (Sociedad Argentina de Escritores) filial Mendoza, en la que ocupó distintos cargos: Secretaria de Prensa (a partir de 1998), Coordinadora de la revista SADE hoy publicada en 1998 y 1999, Vicepresidenta electa a partir de agosto de 1999, y Presidenta por dos períodos consecutivos, a partir de 2004. Como Presidenta, prologó la revista SADE en acción 2004, 2005 y 2006 y el Anuario SADE Mendoza de los años 2004, 2005 y 2006.

Por su reconocida trayectoria en el ámbito cultural mendocino y chaqueño, participó como expositora o asistente en numerosos encuentros, como el Congreso Nacional de Escritores “Letrarte” en la Ciudad de San Miguel de Tucumán, en 1998; la Primera Feria del Libro Nacional e Internacional de la Provincia del Chaco, en 2000; el 7º Congreso Argentino de Escritores –SADE 2000- realizado en la ciudad de Córdoba, donde expuso sus “Apreciaciones y propuestas”, sobre uno de los ejes temáticos propuestos: “los fenómenos de la regionalización y la globalización”. En las Ferias Internacionales del Libro 2005 y 2006 realizadas en Buenos Aires, encabezó como Presidenta de SADE una delegación de escritores mendocinos, que acompañó los actos por el Día de Mendoza, organizados por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia. Igualmente convocada por la Subsecretaría de Cultura de Mendoza como presidenta de SADE Mendoza, asistió al Primer Congreso Argentino de Cultura que se realizó en Mar del Plata en 2006. En la Feria Provincial del Libro, Mendoza 2008, coordinó una Mesa de Escritores en el marco de la Programación del Plan “Leer en Mendoza” que lleva adelante la Dirección General de Escuelas de la Provincia.

Tampoco le fueron ajenos los medios de comunicación, ya que en 1998 llevó adelante un ciclo literario en Radio Nihuil, titulado “Escritores de Mendoza”, en cuyo transcurso efectuó entrevistas a referentes de las letras del ámbito provincia, en el programa cultural “Latinocracia”. En 1999 tuvo a su cargo el espacio semanal “SADE hoy” en Radio Nacional de Mendoza. Además, ha publicado artículos literarios en el diario Los Andes y en la revista Abecedario. Además de otros trabajos inéditos en prosa y verso, ha participado en el Anuario SADE 1999-2000, 2001-2002, 2004, 2005 y 2006, con trabajos en poesía, narrativa y ensayo.

La lectura de la obra de Elsa Quiroga, tanto en prosa como en verso, produce impresiones diversas. Ante todo, frente a sus poemas, vienen a la mente las palabras de Ricardo E. Molinari: “Esta es mi obra, el tiempo jugado. Un extenso cuaderno de complejidades, dudas y experiencias, de aprendizaje, ejercicios y busca tensa de un tono de armonía interior saludable”.

Del mismo modo, los poemas de Elsa son un pequeño mundo que lo contiene todo: un mundo interior, un navegar mar adentro, y otro que nos enfrenta con la realidad exterior, esa realidad que a veces nos sorprende y nos mueve a la reflexión, a tomar posición o a rebelarnos. Elsa muestra esas dos vertientes: una de neto corte subjetivo, existencial y la otra de objetivación de la realidad pero que incide en el yo lírico. La primera vertiente manifiesta el paso por tres filtros, el primero es el de la percepción, emoción o sentimiento, el segundo el entendimiento o comprensión y el tercero la verbalización poética, con la salvedad de que los dos últimos pasos no anulan esa emoción o sentimiento primigenios que fueron los gestores del poema, por lo tanto su poesía está impregnada de los sentimientos de su existencia, lo que implica la capacidad para realizar un proceso introspectivo o toma de conciencia.

Ante la evidencia o amenaza de un despojo afectivo se produce el desgarro interior, el momento en que la poesía alcanza su mayor logro ya que se convierte en vehículo de la superación del dolor por medio de la comprensión, el renunciamiento o el consuelo. A partir de la pérdida de un ser querido o la posibilidad de una partida, las vivencias cobran otra dimensión: la poetización de situaciones extremas en que no hay soluciones posibles, pero que a través de lo poético se transforman en comunicación y en acto de omnicomprensión.

La segunda vertiente expresa la incidencia que lo circunstancial produce en el yo lírico, por lo cual igualmente apela a la emoción y al sentimiento. Esto muestra un alma sensible a todo lo que acontece, de ahí que su obra exhiba una riqueza verbal propia de un espíritu que lo quiere decir todo como lo vive y lo siente, con aseveraciones que establecen posiciones muy claras.

Y si nos ocupamos ahora de su obra en prosa, debemos decir que también en ella se advierte el juego de dos conceptos: unidad y diversidad. En efecto, son muy diversos los formatos textuales que Elsa ensaya con igual maestría: la prosa de ficción –cuento, leyenda...- pero también la prosa lírica, con un delicado dominio del verbo poético. También el ensayo, de opinión o de investigación historiográfica, o la parodia humorística de géneros y estilos, el discurso de circunstancias o el relato autobiográfico.

He dejado para el final la referencia a otra faceta diversa de la obra de Elsa Quiroga; su incursión por ese género literario tan mendocino como es el guion vendimial, que compendia sus virtudes literarias: la habilidad para llevar adelante un argumento, las calidades poéticas de la prosa, la hondura del sentimiento y la captación amorosa de las raíces indígenas de nuestra tierra, todo unido en un sentimiento de cariños y devoción a la que es ahora su “patria chica” por opción.

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