El día que Charlie Watts abrió las puertas de su intimidad y contó cómo fue su vida

Desde dónde conoció a su esposa hasta el instrumento que nunca pudo tocar. Su historia en primera persona.

Elocuente y tranquilo, apasible, extraordinario músico, y así podemos seguir definiendo al gran baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, que hoy falleció y con él comienza una leyenda de la que muchos se harán eco. Aquí el recuerdo de algunas de sus declaraciones donde podremos conocer mejor a un grande que con perfil bajo sostuvo a una de las bandas más grande de la música.

De Charlie Watts sólo se escucha una queja de su vida con los Rolling Stones: las horas muertas en el estudio de grabación, las esperas interminables hasta que Mick Jagger o Keith Richards acudían a la cita con el resto del grupo. Un día resumió su frustración con una frase que ha pasado a la historia del rock and roll. Llevo 20 años esperando y cinco tocando la batería”, dijo a mitad de carrera.

Luego, con 60 años, se dedicó a un vicio que lo acompañó desde niño: el jazz. ‘Siempre he sentido una gran admiración por la gente que interpreta esta forma de música’, afirmó en la habitación de un selecto hotel de Londres en vísperas de salir de gira con su nueva formación de jazz, el Charlie Watts Tentet.

EL GRUPO EN LOS '60: Charlie Watts, Mick Jagger, Bill Wyman, Keith Richards y Brian Jones, caminando por un parque londinense.
EL GRUPO EN LOS '60: Charlie Watts, Mick Jagger, Bill Wyman, Keith Richards y Brian Jones, caminando por un parque londinense.

Watts habló de sus incursiones en el jazz como la ‘pasión’ que llenó su vida en contraposición de su faceta profesional con los Stones. Descubrió esta pasión con 12 años, cuando escuchó la batería de Chico Hamilton en Walking shoes, un tema grabado por Gerry Mulligan. ‘Me había comprado un banjo, pero me harté de intentar aprender a tocarlo. Le corté el mástil y comencé a practicar con un par de escobillas. Quería tocar como Chico Hamilton’.

Con la música en el horizonte ingresó en una escuela de arte, la misma ruta que siguieron la gran mayoría de las futuras estrellas británicas del pop y el rock. John Lennon, Keith Richards, Syd Barrett, Pete Townshend, Ray Davies, Eric Clapton y muchos más sembraron sus primeras semillas en institutos universitarios de arte. ‘Allí conocí a mi mujer, Shirley. En esa época, finales de los cincuenta y principios de los sesenta, eran centros fascinantes en los que caímos todos los que no queríamos ser como los demás. Había gente muy interesante, de todas las clases sociales, y el ambiente era bohemio e increíblemente creativo. Las cosas han cambiado mucho ahora’, recuerdó Watts.

Charlie Watts y Shirley Ann Shepherd.
Charlie Watts y Shirley Ann Shepherd.

Por aquellos tiempos pasó de banda en banda, de la formación de Alexis Korner a los Rolling Stones, pero él siempre se vio como ‘un batería de blues’. ‘He tocado con mucha gente diferente, y un buen día tuve la fortuna de conocer a Mick y a Keith y entrar en los Rolling Stones. Ésta es la música que yo hago, los Rolling Stones soy yo, son mi vida; el resto son pasiones e intereses alternativos’, adviertió.

En realidad, Charlie Watts siempre ha sido un rockero atípico. En vez de las juergas que inevitablemente vienen detrás de un gran concierto, el baterista prefería retirarse a la habitación del hotel. ‘En 1964 comencé a dibujar cada cama de hotel donde me hospedaba durante las giras con los Stones. Lo hice en un principio por aburrimiento y porque no podía dormir; ahora es una necesidad. Pero de mí no surgirá la iniciativa de exhibir mis dibujos al público; las exposiciones se las dejo a Ronnie Wood’, exclama.

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