martes 1 de diciembre de 2020

Actúan Carmen Maura y Cecilia Suárez, en un papel muy diferente al de Paulina ("La casa de las flores").
Espectáculos

Cómo es “Alguien tiene que morir”, la serie que muestra desde adentro el franquismo

Estrenó en Netflix la nueva ficción del mexicano Manolo Caro, recordado por “La casa de las flores”. Convocó a la genial Carmen Maura para protagonizarla. 

  • martes, 20 de octubre de 2020
Actúan Carmen Maura y Cecilia Suárez, en un papel muy diferente al de Paulina ("La casa de las flores").

Manolo Caro, reconocido por la divertida serie “La casa de las flores”, se acaba de lanzar al drama con “Alguien tiene que morir”, también disponible en Netflix. Aquí, el director mexicano retrata la violenta y represiva sociedad conservadora española durante el franquismo de los 50′. Así propone revisitar la historia “para no repetirla”, apuntó.

Compuesta por tres episodios, la miniserie cuenta con un elenco de lujo encabezado por Carmen Maura, Ernesto Alterio y la más frecuente colaboradora del director, la también mexicana Cecilia Suárez (Paulina en “La casa de las flores”).

Ambientada en 1954, la trama inicia cuando Gregorio (Alterio) y Mina (Suárez) le piden a su hijo Gabino (Alejandro Speitzer) que regrese de México, donde vive desde hace una década. Gregorio y su madre, la manipuladora Amparo (Maura), tienen todo diseñado para él: un matrimonio arreglado que los beneficiará política y económicamente, un trabajo en una fábrica y un lugar en la alta sociedad madrileña.

Sin embargo, Gabino tiene otros planes, y todos se llevan una sorpresa cuando regresa acompañado por Lázaro, un misterioso bailarín de ballet - encarnado por Isaac Hernández, primer bailarín del English National Ballet, en su primera incursión en la pequeña pantalla-.

El prejuicio contra el extranjero y los rumores de que él y Gabino podrían ser mucho más que solo amigos inicia un torbellino en el círculo de alta alcurnia en el que se mueve la familia, especialmente en la prometida del chico y su hermano (con dos jóvenes intérpretes muy populares por su pasado en taquilleras series juveniles Ester Expósito - “Élite”- y Carlos Cuevas - “Merlí”-.

Los rumores llegarán incluso a oídos del poder, en una época en la que la condición sexual o ideológica de una persona eran motivos suficientes para la tortura, el encarcelamiento y la muerte.

Secretos sepultados en el pasado, extorsiones en nombre de “las buenas costumbres”, violencia machista y el doble estándar en términos de moral son algunos de los elementos que llevarán a los personajes hacia un fin indefectiblemente trágico.

El también realizador de “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas” (2013) y “La vida inmoral de la pareja ideal” (2016), charló con Télam sobre su nuevo trabajo.

-¿Cómo fue el cambio de clima entre “La casa de las flores” y esta serie? ¿Por qué decidiste alejarte de la comedia y entrar en esta trama tan oscura?

-Lo que más me atrajo es hacer algo completamente diferente de lo que venía haciendo. Me dedico a hacer comedia, y he hecho comedia toda mi vida, y después del fenómeno de “La casa de las flores” de repente me dije que esto era una pauta para explorar nuevos géneros.

-¿Fue sencilla esa transición?

-Fue raro. Al principio estaba muy nervioso. Recuerdo que un día se me acercó Carmen Maura y me dijo “A ver, es lo mismo hacer drama que comedia, no te preocupes, tienes que hacerlo como lo haz hecho toda la vida y va a ir bien”. Y me dediqué a eso. Descubrí que es más divertido hacer dramas, porque con la comedia tenés mucho más en la cabeza el ritmo, y que tenga esta cadencia que tiene que tener, que es extenuante. Disfruté mucho hacer drama y ojalá se me pueda dar seguir por ahí.

-¿Los dramas no tienen también su propia cadencia, su propio ritmo?

-Sí, pero es diferente. Creo que el drama se deja respirar más. Tu “fisicalidad” no es tan vertiginosa en el set. Con la comedia siento que llego cansadísimo a casa, y es porque tienes que estar alerta de que no se caiga en ningún momento el ritmo. Acá en el drama, tú lo puedes ir generando.

-¿Cuánto sabías acerca del franquismo? ¿Tuviste que investigar sobre eso?

-Sí, tuve que investigar, leer; tuvimos clases con una historiadora en el proceso de escritura. En lo que me he enfocado es en el franquismo como atmósfera, pero lo que realmente mueve la serie es esta claustrofobia familiar, encerrada en estas paredes donde estos personajes tienen que intentar salir con vida. Me sorprendía mucho que amigos de la profesión españoles me decían que curiosamente de la persecución a homosexuales no se había hablado. Era importante hacerlo, y espero que hayamos estado a la altura.

-En un momento Mina dice “Si escapar de esto fuera tan fácil ya lo hubiera hecho hace tiempo”; una frase que es más fuerte porque justamente para muchas mujeres sigue siendo su realidad en 2020.

-Así es, lo que me gusta de la serie es que no solamente habla de la persecución a homosexuales, sino varios frentes que se tienen que atacar. De opresión, que puede ser hacia la mujer, hacia una profesión como es el ballet, con los prejuicios que tiene, la persecución a homosexuales. Creo que hacemos entretenimiento, pero habla de un problema muy actual; pareciera que 1954 está muy lejos pero realmente está sucediendo en muchos hogares y si no lo visibilizamos, no lo ponemos sobre la mesa.