miércoles 21 de octubre de 2020

Espectáculos

Chango Spasiuk: debuta en el streaming y anticipa su disco con chamamés cantados en noruego

El próximo miércoles, para festejar su cumpleaños, se reencontrará con su banda en el streaming, en lo que será su debut en este formato. En la previa, reflexiona sobre el presente y anticipa el lanzamiento de su nuevo disco, grabado el año pasado en Noruega.

Para festejar sus 52 años, el próximo miércoles el Chango Spasiuk quiere darse un gusto largamente postergado: reencontrarse, después de casi siete meses, con los músicos de su ensamble y dar un concierto en streaming el mismo día. Será el primero, de hecho, desde que comenzó la pandemia, si es que no contamos los “lives” de Facebook o Instagram, en los que este acordeonista y compositor viene ensayando el nuevo contacto con su público. Desafíos de la llamada “nueva normalidad”.

En esta charla con Los Andes, el Chango (como conocemos a Horacio Eugenio Spasiuk) se muestra muy entusiasmado. El concierto, que se emitirá desde los estudios Camarón Brujo (Buenos Aires), registrará el reencuentro con Pablo Farhat (Violín), Diego Arolfo (voz y guitarra) y Marcos Villalba (percusión/guitarra).

-¿Cómo te imaginás ese momento?

-Primero hay una necesidad de tocar música, pero tocarla en grupo. Más allá del streaming y de las dinámicas del concierto, en nosotros hay una necesidad de volver a encontrarnos como ensamble. Nos vamos a ver el 23, y ese mismo día va a ser ensayo, previa, ajuste durante el día, para llegar al concierto en la noche, porque no nos vemos hace mucho tiempo. Lo segundo es que poder tocar juntos y compartir con la gente se va a dar de una manera totalmente diferente. El público no va a estar enfrente, pero a través del chat que permite la plataforma vamos a ver que hay personas escribiendo mientras tocamos. Quizás dejemos de tocar para leer lo que están pidiendo, y por todo eso vamos a saber que hay personas del otro lado lado y que nos estamos acompañando mutuamente. Supongo que me pararé, veré algún teleprónter para ver qué están escribiendo desde el otro lado. Y el concierto, de alguna manera, ya está comenzado, porque todos estos meses la gente me ha ido escribiendo las canciones que les gustaría escuchar y gran parte de ellas las tengo en cuenta. Estoy armando una lista en base a eso también.

-Te preparás para otra clase de mística.

-Nunca se sabe. Uno propone y después las cosas suceden. Todos somos nuevos en esto. La gente es nueva en eso de sacar una entrada, loguearse, recibir un código, conectarse... y para mí es nuevo armar todo esto. Además tratamos de hacerlo de la manera en que haya menos dificultades posibles. Por eso recomendamos que la gente entre antes. Y hay otro tema en relación al streaming que me parece importante, y es la herramienta del “on demand”: una vez que termina el vivo, el concierto queda subido y el que compró una entrada lo va a poder ver todas las veces que quiera durante un tiempo. Y el que no lo pudo ver va a poder hacerlo. Hay gente que el día después recién compra su entrada, recibe su código y puede ver ese concierto que ya pasó.

-¿Qué podés comentar de tu experiencia transitando este difícil período?

-Es una circunstancia muy particular que nos está tocando vivir, pero muchas veces hemos tenido momentos colectivos “complicados”. A nosotros nos toca esto. Dentro de mis posibilidades, trato de ser responsable: trato de cumplir lo más que pueda con los protocolos, por ejemplo. Pero nadie sabe cómo funciona el virus, y hay que ser responsables con respecto a la circulación. Bukowski decía que uno solamente piensa en la injusticia cuando le toca uno. Uno cree que no le pasa nada hasta que le empieza a pasar a tu gente, a tu familia. Ahí uno mira de otra manera y entonces deja de decir que esto es una puesta en escena, porque esto no es una puesta en escena, es una realidad.

-Hay que ser responsables...

-Sí. Yo trato de hacer mi parte en lo que más pueda, más allá de la fragilidad de mi economía, de que no pueda trabajar... pero en vez de quejarme trato de poner todas mis energías en intentar abrir nuevas puertas. “En la dificultad está la posibilidad”, decía un profeta del Islam. Yo empecé a hacer cosas que hasta este momento no había hecho: organizar material, escribir música, relanzar mis discos en nuevas plataformas digitales. Empecé a grabar un disco en mi casa, empecé a dar clases de acordeón por Zoom y encontré que puedo compartir todo mi conocimiento y experiencia personal sobre la música y el instrumento con músicos de cualquier lugar.  Me hubiera encantado hace 30 años atrás hacer un Zoom con un acordeonista y preguntarle mis dudas. Trato todos los días de ver qué otras cosas se pueden hacer que en circunstancias “normales” no podría.

-Y pensar que esto también pasará.

-Trato de tener paciencia y pensar que esto en algún momento pasará y el mundo lastimosamente volverá a ser el mismo, porque no creo que el mundo cambie. Se ve en nuestros gestos, nuestra falta de empatía y en esas lecturas reactiva de los acontecimientos. Habría que tratar de ver todo como un espejo en el que se refleja lo que somos como comunidad y seres humanos. Esto pasará y las cosas van a volver . Algunos volverán cambiados, y otros no.

-Deslizaste el difícil momento que está pasando hoy el sector musical. Justo este sábado empieza la temporada de fiestas, con el Festival de la Nuez en Tucumán, y el artista principal, el Chaqueño Palavecino, dio positivo de coronavirus. ¿Qué opinión te merece la posibilidad de que este año los festivales se hagan de forma online?

-A mí me parece que hay que celebrar. Si el productor de nuez ha podido producir y cosechar, no importa si mucho o más o menos, tiene que celebrar. Hay una parte mía que puede ser pesimista, pero si yo me levanto y estoy vivo y respiro, y camino, y siento el sol, hay que celebrar. Parece romántico, pero es así. Cuando uno no puede hacer esas cosas se da cuenta. ¿Por qué no celebrar como se pueda? No nos podemos juntar colectivamente, pero celebremos igual. ¿Cuánto tiempo estamos frente a la pantalla del teléfono? De hecho, cuando todo esto pase es muy probable que el streaming sea algo que se instale. Cuando volvamos a tocar en espacios públicos va a haber una cámara transmitiendo: esta herramienta vino para quedarse.

La mezcla y el experimento

Spasiuk comenta que uno de los proyectos que surgió en su cuarentena fue el de hacer un disco desde su casa. A la primera idea de recopilar material de álbumes anteriores se sumó el interés de ensamblarlo con textos literarios. Y lo que en un primer momento iba a ser él grabándose al piano o con el acordeón desde su estudio, devino en colaboraciones inesperadas con amigos de Estados Unidos, África, Brasil y otras partes de Argentina. “Estoy aislado, pero no estoy desconectado del mundo”, dice sobre esta experiencia. Porque si hay que probar cosas nuevas, este es el momento.

Aunque el Chango, un músico inquieto y explorador, viene derribando fronteras hace tiempo. Del año pasado data su último proyecto discográfico, “Hielo azul, tierra roja”, que fue grabado en Oslo y registra su encuentro con el guitarrista noruego Per Einar Watle, a los que se sumaron tres grandes músicos de ese país - Steinar Raknes, Kenneth Ekornes, Anne Gravir Klykken - y el percusionista del Chango, Villalba. Será lanzado en el mes de octubre en nuestro país (en Spotify, YouTube, y otras plataformas digitales) y viene con excelentes críticas bajo el brazo: “Los virtuosos Spasiuk y Watle han creado algo sospechosamente similar a una pastilla musical de felicidad”, escribieron en una, fascinados por esos chamamés con sabor escandinavo.

“Hielo azul, tierra roja” tiene cinco canciones de Spasiuk y cinco de Watle. “Cuando íbamos a proyectar el disco acá comenzó todo esto, así que decidimos esperar. Se hizo un poco largo y ya no esperamos más”, comenta.

-¿Cómo organizaron el material?

-Es un verdadero cruce. Hay tres canciones cantadas, entre las que están “Solo para mí” - que grabó Mercedes Sosa-  y “El boyero”. Anne Gravir Klykken la canta traducida, y después por fonética aprendió a cantarlos en español, con una voz increíble. Después, las composiciones de él fueron inspiradas en mi mundo: un noruego que compuso dos chamamés, que parecieran que son composiciones mías pero son de él. Maravilloso. Después, hay un montón de texturas sonoras donde uno puede ver un cruce de dos universos que parecieran no tener conexión, pero cuando te sentás a tocar ves un montón de puentes, de vasos comunicantes, y el proyecto quiere mostrar eso. Y tengo que decirlo: el disco suena increíble, suena súper hi-fi.

La ficha

Chango Spasiuk y banda

Miércoles 23 de septiembre, a las 21

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