Boy Olmi conducirá un ciclo de cine ambiental que se emitirá por Canal Encuentro

Boy Olmi conducirá un ciclo de cine ambiental que se emitirá por Canal Encuentro
El actor habló de su compromiso con el medio ambiente

El ciclo llamado La Tierra habla, busca no solo acercar excelentes realizaciones documentales sino también colaborar en la creación de conciencia en torno a los problemas de medio ambiente que afectan al planeta y los seres vivos como una totalidad

El actor, productor y cineasta Boy Olmi, comienza la conducción de “La Tierra habla”, un nuevo ciclo cine en televisión, con la mirada puesta en los problemas ambientales del planeta, y cómo estos afectan la supervivencia, pero también, la conviencia de todas las especies -incluida la humana- debido a su interacción e interdependencia.

El programa se emitirá desde mañana, y todos los lunes, por Canal Encuentro, a partir de las 22.30, con la intención de abrir un espacio donde poder disfrutar de excelentes realizaciones audiovisuales y a la vez, tomar contacto y conciencia de la realidad ambiental en los distintos puntos cardinales.

El ciclo promete documentales de Latinoamérica y Europa, en los que no solo se plantean situaciones específicas de las regiones expuestas, sino que amplía el espectro con la intención de crear conciencia en relación a la responsabilidad que nos cabe a todos, en un sentido global, y no desde la óptica particularista de cada lugar afectado. La selección incluye los films Lágrimas de aceite, Campaña cero, Sembradoras de vida, Chao, The Green Lie, Terra, Isla de plástico e Hija de la laguna.

Con una extensa carrera como actor y director, Boy Olmi se dedicó los últimos años a la televisión abierta y de streaming. Participó en 2019 en la serie Apache, de Netflix; en la serie Los Internacionales; como anfitrión del ciclo Divina Comedia y como participante del reality Masterchef Celebrity Argentina, estos últimos durante el 2020 en la programación de Telefé. Este año participó de la serie El mundo de Mateo 2, de Flow; La hora exacta, junto a Teté Coustarot en El nueve, y La Tierra habla, por Canal Encuentro.

En una charla con Los Andes, Boy Olmi habla acerca de este nuevo ciclo y de su intención de colaborar con la expansión de conciencia en términos ambientales.

¿Qué veremos en La Tierra habla?

Es un ciclo de cine ambiental producido por Green Tara, que es una productora independiente con la que he trabajado muchas veces. porque son los creadores del Festival de Cine Ambiental de Buenos Aires (Green Film Fest) -que hace mucho que se hace aquí- y ellos produjeron estos junto con él Canal Encuentro. Haciendo una selección muy rigurosa y muy atenta a películas internacionales que tienen que ver con la problemática ambiental encarada desde un lugar como creo que deben ser las conversaciones en la agenda, que es la relación de lo que ocurre hoy en el mundo y que lo vincula intrínsecamente con lo social y con esta visión profunda del replanteo ecosocial.

Porque todo lo que tiene que ver con nuestro ambiente está vinculado a la forma en que vivimos nos comunicamos y nos relacionamos con nuestros congéneres y también con todo lo que está vivo en la Tierra y que coexiste con nosotros, y nosotros los hemos vulnerado y puesto en peligro y lo estamos haciendo cada vez más sin asumir nuestra responsabilidad, en lo que tiene que ver con la rotura de ciertos delicados equilibrios.

Yo creo que hoy que estamos muy preocupados por la pandemia que asola al mundo entero y no tenemos idea de que esta pandemia también ha sido generado como un descuido que tiene que ver con esa invasión y la forma en que coexistimos con los animales y con las especias en estado salvaje. Corrimos ese límites por cosas ambiciosas como el tráfico de animales, las hojas, los cultivos, y los equilibrios que están rompiéndose y esta pandemia una de las demostraciones de eso. Hay varias hipótesis científicas que hablan de eso.

Pero lo climático es una coyuntura extremadamente grave y la gente no lo percibe. Y eso que de alguna manera está inserto en nuestro ambiente, está generado por algo que tiene que ver por la presión que tenemos por el dinero, las empresas, los gobiernos, las organizaciones civiles y con cada uno de los hombres y mujeres de la Tierra que somos responsables del cuidado de nuestra casa y no lo estamos haciendo bien desde hace mucho tiempo.

Parte del equipo de producción

¿Cómo se lograría ese equilibrio?

Hoy con 7.800 millones de habitantes y con los avances y la gente y los recursos limitados que existen en la Tierra estamos obligados a una conversación muy profunda que nos lleve a un rediseño de todo el sistema de coexistencia. La Tierra habla, habla de las relaciones entre las personas y con todo lo que nos rodea: el agua. el cielo. la tierra, el aire y con nuestro uso, abuso e intento de apropiarnos de cosas que no son nuestras.

Tengo el privilegio de conducir este ciclo porque tengo desde hace mucho tiempo un compromiso muy grande con la comunicación de estos temas y dirigido documentales y hecho muchas cosas vinculadas con esta conciencia necesaria para los humanos y, desde ese lugar, me propusieron que condujera este ciclo de películas. Lo estoy haciendo con mucha alegría, responsabilidad y optimismo por sentir que estoy entre los que estamos intentando llamar la atención para que corrijamos el rumbo lo antes posible, o profundicemos ese cambio que comenzó hace mucho tiempo para que el sufrimiento sea menor. Supongo que va a llegar un momento en que todo esto se acomode pero a un altísimo costo, que ya se nota, como la basura, el petróleo, el plástico, cómo están aumentando la temperatura de los mares, los desechos industriales y la cantidad de problemas que le traemos al mar está transformándose en un lugar no habitable para muchas de las especies, como los corales.

Entonces todo ese desequilibrio, que pone mucho más en evidencia la interdependencia de todas las partes, a veces lo notamos más que otras y este es un momento ideal para eso.

¿Con qué comienza el ciclo de cine?

La primera que vamos a presentar este lunes se llama Lágrima de aceites. Es una película peruana, también varias otras latinoamericanas y muchas europeas Así que es un ciclo muy variado que presenta muchas miradas sobre distintos casos.

Todas las películas son documentales y lo que se ve en el avance, pueden ser fragmentos de documentales en los que yo he participado, que no se van a mostrar en este ciclo, pero que van a marcar un lugar o una relación con las temáticas documentales que se van a presentar. Yo he hecho muchos documentales en lugares muy extremos: La selva del Paraguay. la cima del Aconcagua, en las Malvinas, la Antártida, en los glaciares en la Patagonia. hecho muchas películas dirigidas por mí y lo que se ve en el avance tiene tiene que ver con esa relación mía con esta temática pero en esta ocasión son otros directores. Yo simplemente la presento desde Buenos Aires en la locación donde se grabaron todas estas aperturas.

La agencia Green Tara le propuso a Olmi la conducción del ciclo

¿Tenés alguna creencia trascendente? Y a partir de ahí ¿Crees que estamos conectados con todo lo que vive?

La creencia trascendente es una pregunta que tiene una interesante apertura y ambigüedad. Tiene que ver con trascender nuestra propia vida, imagen, ego y este envase que habitamos qué es el cuerpo. Sí creo que de alguna manera integramos una fuerza que es la de la pulsión de la vida que está latiendo al mismo tiempo en todo lo que está vivo, por eso lo vínculo con las plantas y con los animales también y creo que trasciende nuestra identidad, en términos de documento de identidad o del ego que empieza con el día del nacimiento y termina con la muerte.

Hay algo que nos conecta con algo superior y ese algo superior, de lo que se ocupan todas las religiones y disciplinas espirituales del mundo, tiene que ver con esa conciencia de que todos pertenecemos a algo. Lo estoy apuntando a esa conciencia que podemos empezar a resolver entre todos un problema de todos, porque hasta acá venimos defendiendo intereses parciales, cada uno lo propio, lo de su tribu, clan, familia, pueblo, ciudad o país inclusive en detrimento de otros. Creo que se ha acabado el tiempo de esas diferencias, es momento de darnos cuenta de que pertenecemos todos a una misma especie que convive con otras especies y que generamos un todo que tiene que convivir amorosamente en armonía. Porque si seguimos defendiendo estos intereses parciales, nos estamos haciendo un daño a nosotros mismos que es irreversible, doloroso y trágico, porque las consecuencias como el cambio climático a causa de la codicia de alguna gente tiene consecuencias dolorosas.

¿En tus viajes pudiste ver algún sistema que estuviera más deteriorado que otros?

Estoy viendo la Tierra como un solo lugar. Puedo decirte que hay países pobres que están en estado de emergencia en donde el manejo de la basura o la relación con el cuidado del suelo, los cultivos intensivos, están en peores condiciones que países evolucionados que han alcanzado un grado de cultura general o de conocimientos más alto. Por ejemplo los países nórdicos como Suecia, que compran la basura a otros países como materia prima para manufacturar y reciclar, es decir, que un país importe basura como materia prima habla de una mirada muy avanzada. En las olimpiadas esta semana verás que todas las medallas olímpicas está fabricada con material reciclado de desechos electrónicos, los muebles de la Villa Olímpica están hechos de cartón reciclado y los pisos de los departamentos donde están habitando los atletas olímpicos están hechos con plásticos recuperados de desechos del mar. Entonces evidentemente se están dando cuenta. Entonces si ese mensaje nos llega desde una parte de Japón y que sale al mundo a través de las olimpiadas, es evidente que hay gente o grupos en el mundo que están más avanzados. Pero no intento con esto discriminar entre japoneses y argentinos, sino que al revés, es la especie la que debe unificar estos criterios y el ser humano el que debe hacer acuerdos y cumplirlos, que no dependa de si un presidente entra o sale. Mientras no lo sigamos haciendo porque pensamos que estamos beneficiando o perjudicando a alguien, no nos damos cuenta que estamos haciendo un daño mayor a un plazo que es corto y vamos a pagar las consecuencias. Entonces un programa como La Tierra habla, suma una pequeña voz entre tantas para que, por ejemplo, vos y yo estemos hablando entre Mendoza y Buenos Aires y creando un puente para que los lectores puedan detenerse a reflexionar sobre este tema y eso hace que vos y yo estemos asumiendo nuestra responsabilidad y haciendo eco de esta propuesta del Canal encuentro, de que la Tierra hable y que nosotros la escuchemos.

El ciclo propone visitar distintos lugares a través de documentales

Recién mencionaste a Japón, que tiene esta paradoja de que por un lado recicla todo y por otro los tenemos acá en la Patagonia pescando

Por supuesto. Ahí podemos analizar una película que vamos a dar que habla justamente sobre eso, se llama La mentira verde, y habla de todos aquellos que de la boca para afuera o en su discurso especulativo empiezan enunciar palabras como “sustentabilidad”, “consumo responsable” y que tienen intereses. Tenemos que analizar cuánto de cierto tiene. Entonces yo estoy elogiando este detalle de Japón, que es pequeño pero significativo, pero por supuesto sé que existen grupos muy interesados a nivel empresarios y a nivel gubernamental que puede estar contradiciendo estos principios cuando no cumplen los contratos de pesca, o cuando tiran toneladas de plástico al mar, o cuando depredan especies con una pesca no responsable y no cumplen los acuerdos.

Hoy mismo por ejemplo, se está debatiendo un tratado de áreas protegidas en la Antártida, qué es ese reservorio importantísimo donde se genera gran parte de las cadenas de la vida del planeta con los microorganismos y el krill qué da tanto alimento a las ballenas y que pueden procesar cantidades increíbles de anhídrido carbónico. Esta interdependencia está en evidencia en este momento, entonces con respecto a la pesca por ejemplo, sé que hay países que tienen cosas avanzadas y otras que no sólo atrasan sino que están causando mucho daño. Todos podemos plantear cosas con las mejores intenciones incluso señalando acciones muy positivas y sin embargo cometemos errores o descuidos o pequeños pecados ambientales cosas que podríamos evitar y no lo estamos haciendo porque consideramos que nuestro daño es mínimo, desde el dinero que usamos, la huella de carbono que dejan nuestras acciones, el exceso de consumo en el que estamos metido todos, es decir ho hay nadie que esté libre de pecado, ni que pueda arrojar la primera piedra, pero creo que tenemos que empezar a pensar que tenemos que accionar todos al mismo tiempo e ir mejorando, por eso entiendo estas contradicciones de las cuales vos hablás y espero que seamos menos contradictorios y más coherentes.

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¿Cómo ves a la Argentina en relación a las políticas ambientales?

La Argentina es un país con una tal cantidad de posibilidades y de riqueza en su estructura que tiene de todo que creo que debería y sería un orgullo que nos pusiéramos en la vanguardia de lo que tiene que ver con esto, pero no estamos a la vanguardia, estamos en un cuidadoso intermedio. No somos los peores.

Los avances que hacen los gobiernos siempre están teñidos de ese corto plazo que tiene que ver con la gestión y este gobierno de hecho muchos avances pero se toman medidas por un lado que son positivas vinculadas con protección, regeneración y medidas económicas, pero por otro lado esas medidas económicas están atadas a acuerdos internacionales para salvar el balance económico de la gestión y que son muy difíciles de mover, con grupo muy poderosos que tienen que ver con los agronegocios, con la minería, la pesca, la energía, el petróleo, y ahí la cosa se pone muy delicada. Porque los gobiernos tienen que negociar a corto plazo y entonces hacen cosas que no pueden estar mal vistas. Son pocos los gobiernos que van contra los negocios grandes porque cuando los gobiernos hacen negocios, no digo por la riqueza de sus participantes, sino por la gestión, se meten en negocio que son muy pesados y en esa contradicción.

¿Los jóvenes y adolescentes tendrán esta conciencia real inculcada o será una moda?

Creo que es creciente, los jóvenes como en los adultos también, porque esta conciencia no la habíamos tenido hace 20 o 30 años atrás. Creo que hay una cosa en expansión que tiene que ver con esta conciencia y en los jóvenes se ve clara porque se ve desde el origen, incluso desde los niños, porque están recibiendo una educación que empieza a atarse otras cosas en sus hábitos de consumo y al cuidado del medio ambiente y la basura. Hay muchísima más conciencia que las de generaciones anteriores. No creo que se pierda, al contrario, creo se va a expandir porque confío que cada individuo -que es también la conciencia colectiva del mundo- está en el momento de lograrlo.

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