¿Los alimentos pueden ser también una medicina? El doctor Jorge Dotto lo explica en detalle

"¿Qué comemos?" da las claves de una alimentación sana y con fundamento científico. / Gentileza Sanatorio Allende
"¿Qué comemos?" da las claves de una alimentación sana y con fundamento científico. / Gentileza Sanatorio Allende

Con el rigor científico que lo caracteriza, este investigador aporta nuevos puntos de vista sobre la nutrición, la genética y nuestros hábitos en el libro “¿Qué comemos?”. En esta charla nos da algunas claves para nuestra conciencia alimentaria.

La alimentación “saludable” y las “dietas” para mantenerse o bajar de peso son tópicos frecuentes sobre todo a esta altura del año, cuando se acerca el verano y la mayoría de las personas quieren verse mejor o -los que pueden- mostrarse “fit” en traje de baño.

Sin embargo hace rato que la medicina viene alertando acerca de los peligros de las dietas no reguladas y, más allá de eso, alientan a empezar a pensar la alimentación de manera consciente, como una forma de nutrir el organismo y darle lo mejor que tenemos al alcance. Esto, paradójicamente, contrasta con el concepto de “hacer dieta”, porque en la mayoría de los casos bajar de peso a la fuerza resulta opuesto al concepto de lo saludable.

Del mismo modo, muchos productos que se promocionan como beneficiosos para la salud, en la letra chica admiten contener sustancias nocivas a largo plazo: por ejemplo, los edulcorantes.

El doctor Jorge Dotto, especialista argentino en genética y patología molecular egresado de Harvard y jefe de residentes de la Escuela de Medicina de Yale, acaba de publicar un interesantísimo libro acerca de qué es mejor para el organismo en términos alimenticios. ¿Qué comemos? Los alimentos son la medicina” (Paidós, 2022) postula una mirada simple acerca de lo que es conveniente incorporar al organismo, con un fundamento científico (de por sí, muy complejo) en relación a la biología molecular.

En pocas palabras, Dotto logra explicar de manera asequible y llana, pero con base científica, lo que los ancestros intuían desde la vida misma.Que la comida sea tu alimento y el alimento sea tu medicina”, dijo Hipócrates casi 400 años antes de la era cristiana, y esa ha sido casi la constante en muchos sistemas alternativos, sobre todo de carácter holístico, en los que desde siempre se consideró “mente, cuerpo y alma” como un todo en el que cada una de las partes tenía incidencia directa en el bienestar de las demás.

Sin embargo, hasta ahora la ciencia se mantenía al margen de estos temas, al menos hasta que fueran probados. Así, el avance minucioso y constante de los estudios científicos están acercando los extremos que hasta hace poco más de una década eran irreconciliables.

En este punto, el doctor Jorge Dotto viene haciendo un trabajo desde la genética, testimoniado en sus libros, que apunta a la idea refrendada por la frase “cada persona es un mundo” y cada organismo asimila diferente.

El especialistas se dedica también a hacer videos en redes sociales para informar y clarificar conceptos de alimentación y medicina
El especialistas se dedica también a hacer videos en redes sociales para informar y clarificar conceptos de alimentación y medicina

En capítulos como “Los alimentos son la medicina y la nutrigenética la solución” y “El envejecimiento es una enfermedad que podemos prevenirexplica paso por paso por qué es tan importante mantener una alimentación a base de productos estacionales y no procesados. “Lo que hago es tratar de comunicar desde mi lugar: en un libro, en Instagram, cuando salgo en la tele, o en una nota, la literatura científica y llevarla a lo masivo para que la gente entienda lo que se ha hecho de años y años de investigación en equipos muy importantes a nivel mundial”, comienza diciendo a Los Andes.

Si comemos de una determinada manera, nos enfermamos de esa manera, con enfermedades crónicas. Nosotros, con el equipo, hace años que analizamos el microbioma humano, que es una interpretación del análisis genético en las bacterias intestinales para saber cómo esa persona está comiendo”, explica, y agrega: “Es una interpretación también de cómo está la situación de funcionamiento del sistema inmune, porque el 80% está ubicado en ese sector del intestino grueso, en el colon”.

En este sentido, plantea algo que seguramente muy pocos tienen en cuenta al momento de elegir un menú diario, comprar alimentos o calmar el hambre.La reflexión en el libro es: cuando comemos, ¿lo hacemos para nosotros o para nuestras bacterias intestinales? Y en realidad es una conjunción de los dos”.

Sin embargo, difícilmente alguien tenga presente los microorganismos de su intestino al momento de comprar y consumir fast food, galletitas o golosinas, lo que para Dotto representa una construcción social que se puede reorganizar de manera más saludable y consciente. “En el fondo, cuando vas a los sabores y a los gustos, hay una construcción del sabor, un diseño que hace que me apasione esto o lo otro, cuando una persona tiene bien definido si prefiere un sándwich o un pedazo de torta”, explica.

Tapa del libro
Tapa del libro

A la vez, el especialista se distancia del extremismo conceptual que condena para siempre cierto tipo de comidas. “Me puedo comer una hamburguesa, pero si como hamburguesas todos los días aumenta mi riesgo de colesterol y mi riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer”, explica.

En este sentido, Dotto insiste en la idea de deconstruir conceptos aprendidos de generación en generación, que tienen más que ver con una tradición que con una propiedad nutricional determinada: “Si yo tengo la necesidad de buscar un sabor dulce cuando tomo un café, mate o té, ¿realmente me gusta tomar té, mate, café, o lo consumo porque cuando tenía 6 años mis padres me dijeron ‘café con leche con azúcar’ y ahora tengo 45 años lo sigo tomando igual? Porque si me gusta el café, mate o té, no tengo una necesidad de enmascarar el sabor con dulce, que compite y le gana, y que no es el sabor original del producto”, reflexiona. “Que yo tome esa decisión para poder consumir algo tiene que ver también con esta construcción pero también tiene que haber un proceso evolutivo del ser humano”.

Otro punto interesante a tener en cuenta es la cantidad de lo consumido, más allá de la tipología microbiótica intestinal o de si el alimento es saludable o no. “Está bueno entender desde un resumen de tres ítems: gente, producto y dosis. No todos los productos nos hacen bien a todos, pero también es fundamental la dosis. Cuando un médico te dice que tenés que tomar este medicamento en esta dosis, vos no vas a tomar ni más ni menos, porque el médico busca un efecto terapéutico y si tomas más tenemos mayor riesgo de tener efectos adversos. Ahora, tenemos que aplicar esto a lo que comemos y tomamos todos los días”, enfatiza.

Por último, en la línea conceptual de que cada persona es un mundo, el especialista ejemplifica de un modo contundente la diversidad de organismos: “Las recomendaciones universales no funcionan, sino todos andaríamos con zapatillas número 42, un vestido talle M o un jean talle 38. La realidad es que no. Entonces ¿por qué no tenemos esta lógica para pensar lo más importante que hacemos todos los días, que es comer y tomar? Porque en el fondo para garantizar la supervivencia lo que tenemos que entender es que el cuerpo nos da alertas, señales”, concluye.

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