Don Aldo, el clásico de la Sexta Sección, cumplió 30 años

El intendente Ulpiano Suarez no se perdió el festejo, junto a parte de la familia Fossas.
El intendente Ulpiano Suarez no se perdió el festejo, junto a parte de la familia Fossas.

Famoso por sus lomos y milanesas, el tradicional local familiar ha hecho de los sabores caseros su emblema en estas tres décadas. Comida reconfortante, que trae recuerdos y alegría, es su lema.

Mantenerse en el mercado gastronómico no es una tarea sencilla. Pero hay negocios como Don Aldo, un proyecto gestado por padres e hijos, que pueden dar fe de que cumplir 30 años de trayectoria es posible.

Los comienzos del local gastronómico se dieron en los 90. En ese contexto y en esa época, el sueño de don Aldo Fossas pudo concretarse con el apoyo de su padre y por supuesto, de su familia. Basado en las ganas de crecer y progresar, el local se puso en marcha y pronto fue tan exitoso que Nora, la esposa de Aldo, se incorporó para colaborar desde la cocina, la administración y las ventas.

Rodolfo, Laura, Nora, Beatriz Barbera (presidente de Aehga) y Josefa Fossas.
Rodolfo, Laura, Nora, Beatriz Barbera (presidente de Aehga) y Josefa Fossas.

Y no podía ser menos, ya que ambos provenían de familias humildes, personas tenaces y comprometidas con su emprendimiento, criadas en hogares donde aprendieron el amor y el respeto por las comidas españolas e italianas.

Hoy la empresa continúa en manos de Nora y de sus hijos Laura, Josefa, Aldo y Rodolfo, que recuerdan emocionados las frases de sus padres que los marcarían a fuego: “No quiero que mis hijos vivan lo que yo viví”, solía decir Aldo, mientras que Nora siempre remarcaba: “Este negocio tiene que darte un piso y un techo. Un piso es el trabajo diario y estable, un techo es la casa propia”.

Sabores familiares que marcan la diferencia

Como tantos otros negocios gastronómicos, a Don Aldo también le tocó atravesar dos años de pandemia, en los cuales redobló la apuesta al no cerrar sus puertas y sostener el empleo. La clave: “apostar, abrir el restaurante todos los días, y confiar”, dice Josefa Fossas.

Al preguntarle como han sido estos años de trabajo, la respuesta es contundente “Ha sido un trabajo en equipo de dos generaciones, hemos crecido junto a nuestros clientes, nos hemos esforzado por conocerlos y estar en sus mesas. Es un orgullo ver a tantas familias transitar por el local y que nos cuenten sus anécdotas y recuerdos. En 30 años de trayectoria hemos sorteado tantas dificultades como desafíos, y oportunidades para redefinirnos. Queremos lo que hacemos, lo valoramos y estamos presentes en ambos locales”.

Y es que el motor de Don Aldo lo conforman sus brigadas de trabajo, que no son rotativas, su delivery (que no es una app, aclaran); sus mozos, personas jóvenes que además de trabajar tienen sueños de progreso. “Los cocineros, que desarrollaron un oficio en una empresa, formados mucho por Nora, que ha sido y es una líder muy importante, siguiendo el manual de recetas de Don Aldo”, agrega Josefa.

Para continuar adelante, y no solo eso, sino ir por más, Don Aldo abrió su segundo local en la calle Arístides Villanueva. El desembarco fue en el año 2016, y tuvo repercusiones muy positivas.

Nuevamente el contexto nos hizo aprender, dar un paso más, pensar al cliente ya no solo como una familia del barrio, sino además tener en cuenta otras tipologías de clientes como el turista, la generación de jóvenes y una calle que permanentemente demanda actualización”, señala Josefa.

Las más ricas “milas” y lomos

Sin dudas, en la carta de Don Aldo la vedette son sus milanesas y sus lomos. Pero también se caracteriza por su “menú del día”, un plato de comida casera y abundante. “Hay un sinfín de ingredientes que van cobrando protagonismo y vamos incorporando a nuestra carta. Mantenemos nuestra esencia, que es la de un bodegón familiar, con platos abundantes y muy ricos, con gran aceptación de los clientes”, dice Josefa Fossas.

Hoy la variada carta de Don Aldo ofrece más de 50 opciones que incluyen ensaladas frescas, pastas caseras (con salsas sin conservantes, ni aditivos), sabrosos lomos, milanesas tan grandes que se comparten y platos muy “de casa” como puchero, locro, y lentejas. “Sabores que traen recuerdos y alegría”, añade.

En este nuevo aniversario, y manteniendo su espíritu y clima familiar, Don Aldo festejó con pequeño cóctel junto a la familia, algunos clientes, proveedores y trabajadores. “Este agasajo nos permitió pararnos, ver en qué punto estamos, recordar lo pasado y siempre ir por más. Nos encantaría formar parte de un patio gastronómico de algún paseo comercial, expandirnos por Mendoza, formar nuestra franquicia, manteniendo nuestra identidad y esencia”, finaliza Josefa.

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