Entre el suelo y el cielo, cómo mitigar tormentas

Imagen ilustrativa / Los Andes
Imagen ilustrativa / Los Andes

La autora habla sobre las fallas en la lucha antigranizo y cómo los productores pueden menguar la piedra.

Hace muchos años nací en zona rural. Conozco los trabajos de  las viñas, chacras y frutales , en las cuatro estaciones ; sé perfectamente cómo hace equilibrios un pequeño agricultor que no tiene calefactores para mitigar las heladas, ni mallas antigranizo en sus viñas para menguar la piedra.

Desde que el ser humano aprendió a utilizar y domesticar el fuego, se han producido saltos gigantes en su desarrollo y en superar el dolor y el sufrimiento de los distintos embates del clima. Con fuego aplacar el frío, con refrigerantes aplacar las altas temperaturas.

Así llegamos al día de hoy, inmersos en una revolución tecnológica de tal magnitud que de una generación a otra ya nos quedamos fuera del conocimiento para usarla.

A los 20 años aprendí a volar, primero en planeador (vuelo sin motor) y luego en pequeños aviones. Fui afortunada en contar con apoyo para dar un salto “entre el suelo y él cielo”.

Fue por allá en la década del 70, cuando empezamos a tener radares y lucha antigranizo, que en otros países tenían buenos resultados. El sistema fue experimental y frecuentamos el radar en San Martín para seguir en una pantalla la formación de las tormentas.

Sonaba todo muy positivo y los aires de futuro traían renovación y avance tecnológico para beneficio de nuestra comunidad agrícola.

La lucha antigranizo creció y al principio fueron cohetes, luego  se incorporaron aviones. No son máquinas sencillas, son aviones muy reforzados para resistir las turbulencias de esas nubes que se transformaban en verdaderas torres apuntando al cielo.

Allí se dirigen los aviones con cohetes y bengalas para la siembra de yoduro de  plata que hace disminuir el tamaño del hielo que cae desde el cielo.

Esta alta tecnología benefició nuestros oasis productivos y las estadísticas así lo reflejan; sin embargo pasaron casi 40 años y el cambio climático más en  el imponderable de pirotecnia defectuosa, están dejando muchas preguntas.

Sabemos qué hay un presupuesto abultado, sabemos de la existencia de radares bien equipados y personal técnico y científico más un plantel de pilotos expertos.

Nos preguntamos porque desde hace tres años cuesta tener cohetes en buen estado y solo se trabaja con bengalas…

Vemos tormentas indomables y la dificultad para mitigar los enormes daños que sufren la agricultura y el dolor de los labradores de estas tierras. Familias que dejan la vida día a día, durante las cuatro estaciones… y de pronto la tormenta daña todo en menos de 15 minutos.

Nos seguimos preguntando sin dejar de memorizar la desolación de un trabajo mal logrado…

¿Qué falla en la lucha antigranizo?

¿Es que no hay pirotecnia adecuada?

¿No se podrá sobrepasar las distintas burocracias para su adquisición?

¿Es que falla la sincronización de radares y aviones con la siembra…

¿Dónde está el problema?.

Queremos colaborar con la resolución urgente para seguir mitigando tormentas ; es parte de los desafíos de vivir " entre el suelo y el cielo " , y de evolucionar mejorando las condiciones de vida.

Hay una larga historia de avances que nos muestran que  el ser humano es un constructor de futuro…. ¡¡¡¡pues  a demostrarlo!!!!

*La autora de la nota es Productora, piloto y miembro de APROEM.

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