El uso del apoyacabezas

Imagen ilustrativa / Archivo
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El autor de la nota escribe sobre la importancia que tiene el apoyacabezas para la seguridad de la salud.

Casi 4 de cada 10 personas desconocen cómo usar adecuadamente el apoyacabezas que constituye, junto con el cinturón de seguridad y el airbag, un sistema de seguridad pasiva.

Aún hoy existe una fuerte asociación del apoyacabezas como elemento de confort, más que de seguridad. El no saber cómo debe ser regulado, el conducir apoyando la cabeza sobre él, el restarle importancia a la fragilidad de las vértebras, músculos y nervios del cuello, son datos que sustentan esa postura.

La cabeza está delicadamente equilibrada sobre 7 vértebras que componen el cuello, en una relación de peso de 10 a 1, es decir como si una pelota de 5 kg fuera sostenida por un palo de escoba. Basta un choque a 15 km/h, para que el movimiento brusco de la cabeza pueda llegar a producir daños crónicos o secuelas permanentes. La lesión producida por el “latigazo cervical”, se produce como consecuencia del movimiento violento que realiza la cabeza hacia delante para luego retroceder con brusquedad en vaivén o zigzag, como consecuencia de la aceleración y desaceleración que se registra durante una colisión y que puede provocar daños irreparables en el cuello.

Los consejos para su correcto uso son: situarlo lo más cerca posible de la cabeza (aprox. 4 cm); elevarlo a la altura superior de la cabeza; hacer coincidir su centro a la altura de los ojos; asegurarse que quede bloqueado en esa posición, y que el ángulo de inclinación del respaldo del asiento no sea superior a 25 grados.

*El autor es Presidente Instituto de Seguridad y Educación Vial

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