domingo 20 de junio de2021

Editorial

Entre la presión y la intolerancia

La reunión que mantuvieron los ex-vicepresidentes Daniel Scioli y Julio Cobos despertó las iras del kirchnerismo y, en muchos de los casos, se utilizaron adjetivos que lesionan y descalifican a los participantes. Algo preocupante en un año electoral pero

  • sábado, 23 de febrero de 2013

La reunión que mantuvieron el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli y el ex vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, alcanzó trascendencia nacional y ganó los espacios de los diarios.

Pero más que la noticia en sí, la repercusión pública se multiplicó por la reacción que surgió de parte de las filas del kirchnerismo. Dejó en evidencia también que cualquier movimiento que se genere, tanto en el peronismo no ultrakirchnerista como en la oposición, altera los nervios en el seno de un Gobierno que se enfrenta a serios problemas -donde la inflación aparece a la cabeza- dentro de un año electoral.

La cena que compartieron ambos ex vicepresidentes se conoció un mes después de concretada y fue una más de las que realiza Daniel Scioli con hombres que no comparten el pensamiento de la actual gestión gubernamental, como sucedió con Hugo Moyano, Mauricio Macri o Roberto Lavagna. Sin embargo, en esta oportunidad la reacción fue muy dura, tanto de parte de integrantes del gabinete nacional -llámese Julio De Vido- como de referentes kirchneristas en las provincias, incluyendo a figuras encumbradas por la función que cumplen, como sucedió con varios mandatarios provinciales.

A excepción del actual vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, quien aseguró que la reunión fue más un “gesto político” que una “cena ocasional”, desde las huestes oficialistas las críticas se centraron esencialmente sobre el ex gobernador mendocino. No sólo fueron opiniones directas sino que también utilizaron los medios afines, como un matutino porteño ultra-K, quien calificó a Cobos como “un  reiterado violador de pactos, dentro o fuera de su partido”.

Es factible también que esta situación haya surgido como consecuencia de la disputa que Cobos mantiene con Amado Boudou, quien salió a criticarlo luego de que se conocieran los gastos del actual vicepresidente y de su comitiva en los viajes al exterior o la compra de muebles para su despacho por un valor superior a los 100 mil pesos.

No deja de llamar la atención la reacción oficialista ya que, en su momento, fue el propio Néstor Kirchner quien acordó con el mendocino para que lo acompañara en la fórmula presidencial, en su intento por instalar la “transversalidad” a modo de iniciativa para supuestamente trascender el histórico verticalismo peronista en una actitud más de contemporizador que de confrontador.

Mendoza también fue escenario de ese tipo de actitudes conciliadoras y un ejemplo podría tomarse con las convocatorias que el ex gobernador Celso Jaque realizó a los ex gobernadores, entre ellos los de la oposición, para discutir e intentar alcanzar soluciones a los diferentes problemas que debía enfrentar como mandatario.

En un marco donde se considera pecaminoso políticamente hablando hasta una mera reunión entre adversarios, el retroceso institucional es lo único que avanza porque, sin diálogo, la democracia se vacía de contenido.