¿Tienen destino las pequeñas y medianas empresas?

Las pymes intentan recuperarse después del golpe que sufrieron en la cuarentena estricta.
Las pymes intentan recuperarse después del golpe que sufrieron en la cuarentena estricta.

El aumento en la actividad de las pymes debe ir acompañado por medidas que alienten la inversión y la competitividad en la Argentina.

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en la Argentina mostraron en los últimos meses un aumento en la actividad en relación con el segundo semestre de 2020 y de 2019.

De acuerdo con un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came), la actividad se incrementó en octubre 14,2 por ciento en comparación con igual mes del año pasado y 9,8 por ciento sobre octubre de 2019.

El mayor uso de la capacidad instalada y el aumento en las ventas se producen por la eliminación, desde septiembre último, de ciertas restricciones aplicadas a partir de la pandemia de Covid-19.

Los datos auspiciosos merecen, sin embargo, una lectura más detallada, ya que las comparaciones se realizan contra 2020, cuando regían numerosas prohibiciones por la extensa cuarentena que aplicó la administración de Alberto Fernández.

En relación con 2019, hay que recordar que el último semestre de ese año se vio semiparalizado por la derrota del entonces presidente Mauricio Macri en las elecciones primarias del 12 de septiembre y por la incertidumbre creada en torno al nuevo gobierno.

Si la comparación se extiende al segundo semestre de 2018, los números pueden resultar auspiciosos para algunos sectores, aunque la economía en general tuvo ese año una caída del dos por ciento.

El panorama auspicioso que atraviesan hoy las pymes se puede trastrocar por la elevada inflación, que persistirá en los próximos 12 meses y sin lugar a dudas afectará la capacidad de consumo.

Sin embargo, la intención de los funcionarios de Alberto Fernández de incentivar el consumo mediante subsidios choca con el aumento incesante de los precios, que reduce la capacidad de compra de los beneficiarios de los planes oficiales.

Los parches sobre la carne y otros alimentos no son suficientes para detener una escalada importante que se origina en la emisión de pesos para cubrir el déficit de las cuentas públicas y en la incertidumbre en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Analistas e inversores internacionales descreen de que el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, estén decididos a encarar las acciones necesarias para sentar las bases de una economía sustentable.

Los anuncios de mayor gasto público y de nuevos incrementos de la carga tributaria, desde el Monotributo hasta la tasa para los envases y un nuevo impuesto para los sectores más ricos de la población, no auguran un camino de expansión.

Estas señales dispararon el aumento del riesgo país por encima de los 1.800 puntos básicos sobre la tasa de los bonos norteamericanos y una caída en las acciones de las empresas argentinas.

Para que los datos de la actividad de las pymes se prolonguen en el tiempo, se requiere de estabilidad macroeconómica, a la que el Gobierno nacional no contribuye con sus decisiones.

El repliegue de la administración de Alberto Fernández sobre la interna peronista desalienta el marco necesario para la búsqueda de acuerdos básicos sobre medidas que permitan un crecimiento sustentable, más allá de la estadística parcial de acciones esporádicas.

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