Grave imprudencia diplomática con Chile

Rafael Bielsa ha sido duramente criticado por su postura ante las elecciones presidenciales de Chile.
Rafael Bielsa ha sido duramente criticado por su postura ante las elecciones presidenciales de Chile.

Rafael Bielsa debería ser relevado o bien dar voluntariamente un paso al costado. Un embajador no debe emitir públicamente apreciaciones personales relacionadas con aspectos de la vida política y social del país en el cual está ejerciendo la representación oficial del suyo.

Las desafortunadas apreciaciones del embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa, no sólo colocaron al gobierno de Alberto Fernández al borde de un conflicto diplomático, sino que, además, pusieron más en evidencia la falta de coherencia en materia de política internacional por parte de la Casa Rosada.

Luego de las elecciones presidenciales, el embajador Bielsa dijo a una radio argentina que José Antonio Kast, ganador de la primera vuelta presidencial en el país trasandino, es “anti argentino” y pertenece a “una derecha rupturista, pinochetista, que no habla de derechos humanos, ni de desaparición de personas, ni de tortura, ni de responsabilidades estatales…”, entre otras aseveraciones.

Como era de esperar, la Cancillería chilena salió inmediatamente a reprochar tales acusaciones y consideró que el diplomático había cometido una “intromisión inaceptable” en los asuntos internos de su país, violando, incluso, preceptos de convivencia internacional debidamente establecidos mediante convenios en el marco de las relaciones diplomáticas.

Luego, el ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Santiago Cafiero, se comunicó con su par chileno para intentar calmar las aguas, mientras fuentes gubernamentales explicaban que lo expresado por Bielsa fue sólo a título personal. Un desmadre por parte del embajador que habla muy mal de la capacidad de conducción diplomática por parte del ministro de Relaciones Exteriores argentino.

Cuesta entender cómo un político de extensa trayectoria, hoy en funciones diplomáticas en un país vecino y estratégico para la Argentina de cara al mundo, puede cometer semejante imprudencia. Lo suyo puede interpretarse como destinado a presionar al electorado chileno de cara a la segunda vuelta, que se realizará en diciembre. Kast aventajó a quien será su competidor en el balotaje por muy pocos votos porcentuales, lo que permite suponer un intenso ensayo de acuerdos con los candidatos que quedaron en el camino para buscar definir una segunda vuelta que se presenta a priori competitiva y pareja. Bielsa, hace poco, se había hecho presente en una audiencia a favor de la excarcelación del referente pseudomapuche Jones Huala en Chile.

Bielsa debería ser relevado o bien dar voluntariamente un paso al costado. El principal responsable de una representación diplomática no debe emitir públicamente apreciaciones personales relacionadas con aspectos de la vida política y social del país en el cual está ejerciendo la representación oficial del suyo.

Lamentablemente, este incidente se suma a una serie de desafortunadas actitudes en política internacional de otros representantes diplomáticos de la actual administración nacional. En efecto: va en línea con la tolerancia observada, fundamentalmente en la OEA, con los regímenes dictatoriales de Nicaragua y Venezuela en cuanta oportunidad hubo que votar alguna moción mayoritaria de censura a acciones abusivas que llevan a cabo los gobernantes de esos países. El confuso sistema electoral venezolano y las sucesivas reelecciones de Ortega, en Nicaragua, valiéndose de la intempestiva detención de sus potenciales oponentes hablan a las claras del poco apego de la política internacional argentina al respeto del pluralismo ideológico y al voto mayoritario de los ciudadanos.

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