El voto de hoy, el país y la provincia de mañana

La delicada situación del país requiere de acuerdos, sin ninguna duda, pero siempre en el marco que establece la Constitución Nacional. / Foto: Orlando Pelichotti
La delicada situación del país requiere de acuerdos, sin ninguna duda, pero siempre en el marco que establece la Constitución Nacional. / Foto: Orlando Pelichotti

La delicada situación del país requiere de acuerdos, sin ninguna duda, pero siempre en el marco que establece la Constitución Nacional.

Las elecciones legislativas de hoy no sólo sirven para renovar bancas en el Congreso, la Legislatura y los concejos deliberantes. Como toda elección de mitad de mandato, se ponen a consideración de la ciudadanía las respectivas gestiones, nacional, provincial y municipales.

Además, Mendoza, como otros siete distritos, tiene la particularidad de elegir a sus nuevos senadores nacionales, los que en los próximos seis años ejercerán la representación institucional de la Provincia como Estado, además de cumplir con las normas propias que fija la Constitución para su función legislativa.

Es importante destacar el rol institucional, representativo de cada provincia, que alcanza a los senadores nacionales, algo que no quedó del todo reflejado en algunos debates locales sobre el final de la campaña electoral, en los que primaron más las acusaciones que las propuestas a llevar al Congreso para defender los intereses de Mendoza.

En cuanto a los diputados nacionales que resulten electos, no sólo representarán los intereses del pueblo que los vote, sino que, muy especialmente, se deberán sumar a una realidad institucional complicada en el orden nacional.

Cualquiera fuese el resultado de las elecciones legislativas de hoy difícilmente pueda el oficialismo consolidar una mayoría propia en ambas cámaras del Congreso que le permita obviar a la oposición para consensuar políticas.

De ser así, las distintas vertientes opositoras tendrán una función gravitante en el abordaje y votación de leyes trascendentes.

Para ello, en primer lugar, el oficialismo deberá generar confianza en la oposición, lo que sólo logrará si desde el Ejecutivo también se adopta una actitud aperturista, alejada de todo tinte radicalizado y rupturista.

Por otro lado, oficialismo y oposición deberán mantener la disciplina democrática en un momento de tanta inestabilidad económica y de acentuada crisis social en Argentina.

Ese comportamiento arranca con la irrenunciable premisa de respetar los roles institucionales que a cada sector compete.

Es el Congreso el poder del Estado que más debe enfatizar en la búsqueda de consensos por ser la representación lisa y llana de la voluntad ciudadana.

Y es importante que se garantice desde las bancas del oficialismo de turno el abordaje de las propuestas en general, no sólo las que promueve el Ejecutivo, de modo de generar en la oposición la correspondiente confianza política.

Como ya señaláramos antes desde este mismo espacio, la delicada situación del país requiere de acuerdos, sin ninguna duda, pero siempre en el marco que establece la Constitución Nacional.

El actual gobierno nacional debe seguir su derrotero de dos años más hasta cumplir su mandato, mientras que los sectores opositores de ningún modo deberán buscar, o aceptar, ninguna suerte de cogobierno.

Sólo en ese encuadre podría llegar a prosperar toda intención tendiente a otorgarle seriedad y utilidad al diálogo político.

El buen manejo parlamentario es la mejor garantía.

Ese escenario de consensos políticos también deberá regir en el ámbito de nuestra provincia, históricamente caracterizada por la calidad de sus instituciones.

Más allá de los resultados electorales de hoy, lo cierto es que estamos en una situación crítica que debe demandar lo mejor de cada uno.

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