Dar buen uso a la separación de residuos

Cada vez se observa más el mal uso de los contenedores de residuos, distribuidos en el Gran Mendoza para depositar papel, cartón, vidrio y plástico. / Foto: Los Andes
Cada vez se observa más el mal uso de los contenedores de residuos, distribuidos en el Gran Mendoza para depositar papel, cartón, vidrio y plástico. / Foto: Los Andes

Cada vez se observa más el mal uso de los contenedores de residuos, distribuidos en el Gran Mendoza para depositar papel, cartón, vidrio y plástico. Es necesario utilizarlos correctamente como un aporte a lograr ciudades sustentables, con menos síntomas de contaminación y más limpias.

En una nueva demostración de la falta de apego a la convivencia y oponiéndose a pautas que nos conducen hacia una ciudad más sustentable, podemos observar cómo, en el Gran Mendoza, son mal utilizados los contenedores donde el vecino deposita el vidrio, los plásticos y los papeles y cartones.

Esto se puede observar en la ciudad de Mendoza, y en los demás departamentos de la Zona Metropolitana.

Con buen criterio, varios municipios han instalado, en sitios estratégicos de sus centros urbanos, contenedores donde están diferenciados los espacios para depositar el vidrio, los plásticos y los papeles.

En muchos casos, los ciudadanos actúan bien ante esta selección de los desperdicios y colocan cada cosa en su lugar.

Pero, cada vez más se observa cómo determinados vecinos, sea por desidia o porque están apurados, o vaya a saber por qué razón, no depositan cada cosa en su lugar, sino que proceden a mezclar los materiales que se desechan en forma irresponsable.

Esta actitud causa diversos inconvenientes a los empleados municipales encargados de la limpieza de esos recipientes y de sus áreas de emplazamiento, pero perjudica y mucho al personal que se lleva la carga de los depósitos a los centros de clasificación y reciclaje.

Es así que los operarios, en el destino final, encuentran totalmente mezclados los objetos eliminados y deben volver a clasificarlos para proceder a la manufactura de otros productos.

Esta actitud causa diversos inconvenientes a los empleados municipales encargados de la limpieza de esos recipientes y de sus áreas de emplazamiento, pero perjudica y mucho al personal que se lleva la carga de los depósitos a los centros de clasificación y reciclaje.
Esta actitud causa diversos inconvenientes a los empleados municipales encargados de la limpieza de esos recipientes y de sus áreas de emplazamiento, pero perjudica y mucho al personal que se lleva la carga de los depósitos a los centros de clasificación y reciclaje.

No habría excusa para equivocaciones, salvo mala intención de por medio, porque los casilleros para poner los desechos tienen leyendas y hasta dibujos expresivos para ubicar correctamente cada cosa. Hasta un analfabeto puede darse cuenta.

En muchos barrios se produce esta lamentable situación que consiste en dejar los cartones donde van los envases y viceversa.

Se procede de manera contraria a lo prescripto por las buenas normas de saneamiento, contribuyendo a acrecentar una falta de respeto ciudadano que, naturalmente, deberíamos erradicar.

En otros casos, los contenedores o campanas de reciclaje, que tienen formas diversas según las municipalidades, son arrojados al piso y no ha faltado oportunidad en que los vándalos les han prendido fuego.

Fuentes del municipio de la ciudad de Mendoza han informado que por actos de vandalismo o por el uso indebido de este mobiliario público, son miles de pesos los que se tienen que invertir para reponer los recipientes afectados. Es dinero que, obviamente, podría destinarse a mejorar los servicios de limpieza y retiro de residuos de las calles y los domicilios.

Los contenedores o campanas de reciclaje, que tienen formas diversas según las municipalidades, son arrojados al piso y no ha faltado oportunidad en que los vándalos les han prendido fuego.
Los contenedores o campanas de reciclaje, que tienen formas diversas según las municipalidades, son arrojados al piso y no ha faltado oportunidad en que los vándalos les han prendido fuego.

Debe haber una convocatoria a utilizar con criterio y adecuadamente el mobiliario urbano, lo que tendrá que ser propiciado a través de campañas que lleven a cabo el Gobierno provincial y las municipalidades. Lamentablemente si, a veces no se puede reprimir el ataque y destrucción de señales viales, poco puede esperarse en conseguir una efectiva acción de control y castigo de las personas que provocan los daños señalados.

Afortunadamente, hay mucha gente con buen ánimo y con ganas de separar los residuos, que es una herramienta moderna que hay que saber utilizar por un mejor ambiente.

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