viernes 27 de noviembre de 2020

Mariana Villa / Los Andes
Editorial

Cooperativismo y cuidado del ambiente

Se avecina el día del cooperativismo, que este año tendrá como lema consigna la defensa del ambiente, un aspecto que interesa mucho en mendoza porque hay demasiados pasivos en materia del cuidado de la naturaleza.

  • Redacción LA
  • viernes, 26 de junio de 2020
Mariana Villa / Los Andes

Dentro de algunas jornadas, el primer sábado de julio próximo, se celebrará el Día Internacional de las Cooperativas, cuyo lema para 2020 será ‘Las cooperativas y la acción por el clima’.

Se trata de una propuesta en la que todos los argentinos debiéramos coincidir porque tras este mal momento que vive el país por la pandemia del coronavirus, habrá que continuar preocupándose por el ambiente y su cuidado.

Es muy noble que las cooperativas, que son empresas centradas en las personas y que se caracterizan por un control democrático que da prioridad al desarrollo humano y la justicia social, también tengan esta mirada hacia la naturaleza.

Hace poco -el 5 de junio- fue celebrado el Día Mundial del Ambiente, que tuvo como tema la biodiversidad en el marco de la consigna “La hora de la naturaleza” y ahora las cooperativas ponen su mirada en el clima.

Dos efemérides importantes que se complementan y potencian a través de la oportuna invitación de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) que busca sensibilizar, pensar, recuperar y fortalecer actitudes constructivas en favor de un desarrollo cooperativo sostenible que cuide y mejore el ambiente.

Aunque son celebraciones mundiales, nosotros desde Argentina debemos encauzar el análisis y las acciones desde el mandato de la Constitución Nacional, que en su artículo 41 dice: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras y tienen el deber de preservarlo”.

Y también en Mendoza, con su destacado movimiento cooperativo, debemos otorgar trascendencia a esta fecha por la significación especial para las firmas cooperativas que han adquirido una gran relevancia en el ámbito empresarial, convirtiéndose en entidades socio-económicas de importancia en la construcción del desarrollo local/regional articulado con el territorio para generar mayores ingresos, una equitativa distribución de la riqueza y la disminución de conflictos de intereses.

Hoy, atravesados por la dolorosa crisis sanitaria producto del Covid-19, nos enfrentamos con situaciones nuevas que debemos resolver teniendo en cuenta las señales ambientales y lo que significan para nuestro futuro, para crecer y conseguir un buen vivir.

Esta dura advertencia global nos indica que existe un vínculo estrecho entre los problemas de las pandemias y la crisis ambiental.

Por ello, nos parece importante sumar y vincular de forma global los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la agenda 2030 de Naciones Unidas, en particular sobre el agua limpia y su saneamiento; luchar contra la desertificación y poner freno a la pérdida de la diversidad; combatir el cambio climático y el tratamiento de los residuos sólidos urbanos, situación esta última que está pendiente en la realidad mendocina.

Por último, es conveniente remarcar que la experiencia cooperativa en Mendoza continúa siendo muy vigorosa por las múltiples acciones que cumplen las entidades en los sectores de producción, servicios, trabajo y provisión, con destacada actuación en la producción vitivinícola.

Igualmente se destaca la actuación de mujeres en la conducción de entidades de esos cuatro sectores, con merecido reconocimiento del Gobierno provincial.

Aunque nunca será suficiente, debe reconocerse que la Dirección de Asociativismo y Cooperativas de Mendoza presta apoyo a la formación de entidades y control societario de las mismas.

No debemos descartar que se espera mucho del cooperativismo en el mejoramiento del hábitat popular, junto con otros actores concurrentes en esa dinámica, para ir acotando el déficit habitacional que padecemos.

En síntesis, pensamos que ante el debilitamiento o cuando menos el cuestionamiento de la globalización a escala nacional y mundial, habrá que agregarle al modelo de la competencia capitalista sumamente individualista que nos llevó en gran medida a la concentración, la desigualdad, la fragilidad sanitaria, la crisis ambiental, todo lo que tenga que ver con los modelos organizativos y solidarios que propicia el cooperativismo. Y así lograr un equilibrio.