Acuerdos: propuestos y pocas veces logrados

Imagen ilustrativa / Gentileza
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Es indudable que el reciente fracaso en el debate del Presupuesto para 2022 marcó un punto de tensión extremo entre el oficialismo y la oposición. Y probablemente haya motivado al Presidente a lanzar su reciente invitación a la búsqueda de necesarios consensos.

En su mensaje por cadena nacional con motivo de los festejos navideños, el presidente de la Nación expresó el deseo de que 2022 “sea el año de los grandes acuerdos” entre los argentinos. “Nos tiene que encontrar más unidos y fuertes”, remarcó.

Alberto Fernández dijo que la Argentina “se merece” esfuerzos “desde la política y la sociedad” para que se puedan lograr avances en lo social mediante la generación de empleo.

Y llamó a respetar la pluralidad democrática “para que la convivencia sea armónica”.

Además, el Presidente efectuó rápidas consideraciones sobre la gestión de su gobierno en el año que finaliza, fundamentalmente en lo que respecta al plan de vacunación contra el Covid 19 y sobre recuperación económica, aspecto que el oficialismo se esfuerza en remarcar.

Es indudable que el reciente fracaso en el debate del Presupuesto para 2022 marcó un punto de tensión extremo entre el oficialismo y la oposición.

Y probablemente haya motivado al Presidente a lanzar su reciente invitación a la búsqueda de necesarios consensos.

Al margen de las facultades que tiene el Poder Ejecutivo para prorrogar el Presupuesto aún vigente, paso que ya dio Alberto Fernández, es notorio que el tropiezo oficialista en el Congreso complica la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la deuda de nuestro país.

Para dicho organismo el fracaso del debate parlamentario aumentó el cuadro de incertidumbre que normalmente generan las políticas económicas en la Argentina.

Por otra parte, el rotundo fracaso de la discusión por la ley de gastos y recursos para el próximo año también debe haberse observado en el FMI como una señal de alerta bien importante.

Es que uno de los requerimientos para allanar el camino hacia un nuevo entendimiento bilateral era, precisamente, la obtención de un acuerdo político amplio que garantizara el cumplimiento de lo que se pueda pactar en la negociación.

Además, la prórroga presupuestaria otorga al Gobierno más discrecionalidad en el movimiento de partidas y asignación de recursos, algo que, en el actual contexto económico y social de la Argentina, no es sinónimo de garantía para los economistas del FMI.

La expresión de deseos de Alberto Fernández sobre los posibles consensos en 2022 también debe merecer una mirada hacia adentro, en el oficialismo, sobre la conducta y la vocación dialoguista de sus propios legisladores y funcionarios.

La oposición en su conjunto decidió votar por el rechazo del proyecto de Presupuesto luego de que, desde la banca, el presidente del bloque oficialista lanzara conceptos inapropiados hacia puntuales adversarios legislativos.

En segundos esa encendida alocución del diputado Máximo Kirchner echó al piso un acuerdo previo para que, luego de una sesión extensísima y desgastante, el proyecto del Poder Ejecutivo volviera a comisiones para su reconsideración; un mecanismo habitual y efectivo en la buena práctica legislativa.

Por lo tanto, la saludable invitación presidencial para que 2022 sea un año de acuerdos políticos que beneficien a los argentinos debe obligar a los actuales e influyentes actores de la política a un rotundo y valiente cambio de actitud, que puede significar deponer la priorización de intereses personales o mezquinos o, directamente, dejar lugar a nuevas opciones dirigenciales.

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