martes 20 de octubre de 2020

Por la pandemia, las bodegas han optado por abrir sus propias tiendas de venta directa y esto ha terminado afectando a ciertos eslabones de la distribución. / Marcelo Rolland
Economía

Vinotecas: al borde de la quiebra pese al repunte del mercado de vinos

Algunos propietarios aseguran que evalúan cerrar sus puertas ante la marcada caída de ingresos. El crecimiento de las ventas se concentró en otra clase de negocios. Los supermercados, los ganadores.

Por la pandemia, las bodegas han optado por abrir sus propias tiendas de venta directa y esto ha terminado afectando a ciertos eslabones de la distribución. / Marcelo Rolland

El consumo de vinos aumentó 9,4% a nivel país entre enero y julio de este año, en comparación con el mismo período de 2019. Pese a esto, las vinotecas provinciales no vieron una mejora en sus ventas.

Según los comerciantes, su facturación ha caído hasta 80% en relación a 2019 y nada hace pensar que la temporada pueda cerrar con saldo positivo. Estos resultados llaman mucho la atención, teniendo en cuenta que los argentinos han comprado 17.446.900 litros más de vino fraccionado que el año pasado, según el Laboratorio Estadístico del Instituto Nacional de Vitivinicultura.

La pregunta lógica, entonces, es ¿quién vendió ese vino? La respuesta es clara: los grandes ganadores del año han sido los supermercados que, pese a la pandemia, lograron un crecimiento real del 7% en su facturación en el período enero-julio. Si bien el rubro “bebidas” no acompañó ese resultado (cayó 2,1%), los referentes del sector asocian esa baja con los resultados de otras bebidas. El vino, en particular, ganó mucho terreno dentro de las ventas de los súper de Mendoza y del resto del país. También los almacenes de barrio vendieron más vino, aprovechando su ventaja de poder permanecer abiertos como “actividad esencial” incluso en los días más estrictos del aislamiento.

A esto se suman, además, los vendedores independientes, que proliferaron en medio de la pandemia.

Negocios complicados

Mendoza, por la cercanía que los compradores tienen con las bodegas, siempre ha sido una plaza difícil para las vinotecas. Ahora, algunos negocios se encuentran con una disminución de ventas que alcanza el 80%, sobre todo en aquellas que estaban apuntadas al turismo.

Vanina de Martis, dueña de la vinoteca gourmet Terravino, inició con su negocio hace ya 20 años. La instalación de un importante hotel céntrico muy cerca de su negocio le ayudó a potenciar las ventas a turistas, pero la realidad hoy indica que está en apenas un 20% de demanda, comparando con años anteriores.

Para este muy mal momento la dueña del local encuentra varios motivos. El primero es el nulo arribo de visitantes a la provincia, quienes eran sus principales clientes. En segundo lugar está la competencia con los supermercados.

De Martis manifestó que a pesar de que en muchas etiquetas tienen los mismos precios, los consumidores terminan inclinándose por las grandes cadenas. A eso se le suma la pandemia de coronavirus que, con la disminución de la movilidad por las restricciones, son menos las personas que llegan a la Ciudad de Mendoza y, en su caso, eso los perjudica.

La mujer reconoció que es la primera vez en dos décadas que evalúa seriamente cerrar sus puertas.

“Estamos muy mal. No sé si voy a llegar a diciembre. Con la incertidumbre que hay no veo que pueda mejorar”, sostuvo.

En el caso de Nicolás Staneloni, propietario de Cavas del Bombal, después de los meses de aislamiento total, las ventas han bajado un poco y agosto fue el peor mes para ellos con una marcada caída.

A los factores que ya mencionó su colega, Staneloni sumó que, con la pandemia, la venta de vino se ha convertido en un recurso para salir de la crisis para muchas personas que antes no se dedicaban a la actividad. Así la competencia con las vinotecas ha aumentado mucho pero, además, destacó que este recurso informal tiene una clara ventaja con ellos, porque al hacerlo quizás en plataformas on line, no tienen todos los costos de mantenimiento de un local que tienen en su caso.

Para Alfredo Batistelli, de Vinoteca Viognier, la situación es muy parecida. “Hoy estamos sobreviviendo”, sostuvo, y remarcó que al estar su negocio vinculado al turismo, sus ingresos son de apenas el 20%, que responde a fieles clientes que en los últimos meses han optado por etiquetas mucho más baratas que las que consumían.

En su caso, se hace muy difícil competir con las bodegas y distribuidoras. Batistelli acusó que hoy quienes son sus proveedores ofrecen al público el vino prácticamente al mismo valor que lo pueden conseguir las vinotecas, lo que deja a estos negocios prácticamente fuera del juego.

Qué se vende

Todos los envases crecieron

Los malos resultados de ventas de las vinotectas mendocinas no tienen que ver con los productos que comercializan. De hecho, las estadísticas del INV demuestran que todos los envases mostraron mejoría en el mercado general.

Entre enero y julio, se vendieron 14,2 millones de litros más de vino que el año pasado en botellas de hasta 750 cm3 y 9,1 millones de litros más en botellones de entre 1.000 y 1.500 cm3 (71% de crecimiento). También mejoraron los despachos de vino en tetra brik (8% de crecimiento), en damajuana (17,3%) y bag in box (140,5%).