Negocian con Nación para que lleguen 15 millones de botellas a Mendoza

Continúa el faltante de botellas que afecta a la industria vitivinícola. Foto Ignacio Blanco / Los Andes
Continúa el faltante de botellas que afecta a la industria vitivinícola. Foto Ignacio Blanco / Los Andes

El ministro de Economía, Enrique Vaquié, contó que un proveedor extranjero podría facilitar la pronta entrega de casi el 50% del déficit que prevén desde el sector. Sin embargo, las autoridades nacionales no han respondido a su pedido de eliminar aranceles a la importación.

Paradójicamente, el cuello de botella en el que se encuentra la industria vitivinícola por la crisis del vidrio que se ha desatado en el país, podría tener una pronta liberación. Así lo aseguró el ministro de Economía de la provincia, Enrique Vaquié, quien reveló que Mendoza podría facilitar la importación en el corto plazo de 14,5 millones de botellas provenientes de una empresa española radicada en Túnez. El principal inconveniente es la falta de respuesta de las autoridades nacionales al pedido de eliminación del 10% de arancel de importación y del 3% de tasa estadística.

Durante su participación en el 5° Foro Industrial de Mendoza, Vaquié contó a Los Andes que, además del acuerdo firmado con Cattorini, que les permitirá al Gobierno obtener 1,5 millones de botellas semanales para los bodegueros más chicos y las 1,5 millones que podría importar desde Túnez, a través de una cristalera perteneciente a la firma española Vitineus (la operación está trabada por el límite de 250 mil dólares que impone el Banco Central), la empresa internacional puso a disposición otras 14,5 millones de botellas que podrían llegar en un solo envío.

“Vamos a importar 1,5 millones de botellas, aunque todavía no tengamos respuesta a la solicitud que hicimos para que no se cobre la tasa estadística y el derecho a la importación. Lo vamos a hacer igual y el costo de los impuestos va a ser tomado por la Provincia”, sostuvo el Ministro de Economía. “Sin todas las trabas del Gobierno nacional podríamos estar haciendo muchas más cosas, pero esta es la realidad y no vale quejarse”, manifestó.

Aunque en el primer envío de botellas (1,5 millones) las arcas locales absorberán los costos de importación, la operación no podrían repetirse con volúmenes mayores. Por eso, el ofrecimiento de la cristalera española Vitineus -trabaja en Tunez con la “Société Tunisienne de Verreries”- de enviar 14,5 millones de botellas a la provincia, tendrá que esperar a que se destraben las negociaciones entre Mendoza y el Gobierno Nacional.

“Estamos a la espera de que Nación nos diga qué pasa con las tasa. La Provincia no puede hacerse cargo de los impuestos de casi 15 millones de botellas y el precio al que llegarían puede dejar fuera de mercado a las bodegas. Más si se tienen en cuenta los precios máximos que se han impuesto”, subrayó el ministro de Economía de Mendoza.

Ese mismo proveedor podría suministrarnos un millón de botellas más por semana, pero todo depende de la respuesta del Ministerio de Economía de la Nación, que debe terminar en un decreto del Presidente”, argumentó Enrique Vaquié. A un mes de que Mendoza presentara la primera nota, reuniones presenciales y llamados de por medio, todavía no han habido respuestas oficiales. “Vamos a seguir haciendo lo que podamos. Está la salida, pero necesitamos la contestación, aunque sea negativa. Si sabemos que van a seguir cobrando los impuestos, podremos pensar en otra alternativa, pero esta incertidumbre es complicada”, subrayó el funcionario.

Economía y representantes de la industria vitivinícola aprobaron las botellas elaboradas en Túnez.
Economía y representantes de la industria vitivinícola aprobaron las botellas elaboradas en Túnez.

Crónica de una crisis agravada

La falta de botellas es un problema del que el sector vitivinícola y conservero de la provincia ya había previsto desde hace un tiempo. Incluso ya se veía en 2020, cuando creció el consumo de vino de argentinos, pero todo se agravó con el incendio a mediados de septiembre en uno de los hornos de Verallia.

Desde ese momento, tanto el sector público como privado se unieron para encontrar una pronta solución al asunto. Por un lado, una mayor producción de las fábricas proveedoras, y, por el otro, la posibilidad de importación, por lo que solicitaron la temporal eliminación del 10% de arancel de importación y también de la tasa estadística de 3%, aunque con este punto, como se mencionó, aún no han tenido respuestas.

Sobre el aumento de la productividad de los proveedores, Patricia Ortíz, presidenta de Bodegas de Argentina, mencionó que Cattorini puso en marcha un nuevo horno, algo que se estaba planificando desde el año pasado y que se apuró por la crisis que se desató, y Rayen Cura (Verallia) empezó a entregar botellas. “Eso empieza a descomprimir un poco el problema, así como conseguir botellas en el exterior, algo en lo que el Gobierno de Mendoza se ha puesto a negociar, sobre todo el no pago de un arancel a la importación. Esto es un buen ejemplo de cuando lo público y lo privado se juntan para resolver un problema, y de una forma tan inmediata como se está haciendo, hay buenos resultados”, destacó la referente del sector bodeguero.

Sin embargo, esto no se traduce en la solución del problema: “No es que se vaya a normalizar la situación, sabemos que no va a ser así, pero también hay una buena predisposición de los mercados. Este no es un problema solo nacional, sino internacional, por lo que hay una mayor apertura a aceptar cambios en las presentaciones que antes no existían. Es un ejemplo y un aprendizaje que estamos teniendo con este problema de cómo se puede resolver entre varios”, consideró.

Sobre la cifra de botellas que faltan, Ortíz explicó que se trata de un número dinámico, pero que en la actualidad puede rondar los 40 millones, por lo que la cantidad negociada por el Gobierno de Mendoza podría abastecer casi a la mitad.

Sobre este punto, indicaron que desde BdA pidieron a Nación una respuesta, pero aún no ha llegado: “Hicimos una nota dirigida al Ministro de Producción de la Nación pidiendo que haya un tratamiento especial hasta que se resuelva el problema, pero todavía no hemos tenido una respuesta sobre el tema. De todas formas, creemos que el hecho de no tener respuesta todavía no es algo malo, porque no hemos tenido el ‘no’. Botellas afuera hay, el problema es el precio. Después tenemos un problema logístico, porque las botellas tienen que llegar al país”.

Más allá de todo, para Ortíz el problema dejó un aspecto positivo para el sector: “Estas situaciones inéditas han despertado una solidaridad entre bodegas y se está tratando de cooperar muchísimo para ir resolviendo los problemas puntuales de cada una. También se están cambiando presentaciones, para usar lo que hay. Tenemos una adaptación que es muy buena”, completó.

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