martes 4 de agosto de 2020

Pese a los controles de precios, los alimentos y bebidas tuvieron un incremento del 3,6% en junio.
Economía

Mendoza tuvo una inflación de 13,1% en el semestre

Desaceleración. El aumento del IPC fue menor al que se registró entre enero y junio del 2019, pero la mejora se adjudica a la recesión y los controles.

Pese a los controles de precios, los alimentos y bebidas tuvieron un incremento del 3,6% en junio.

Mendoza cerró el primer semestre del 2020 con una inflación del 13,1%, según la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Dirección de Estadística e Investigaciones Económicas de Mendoza. El resultado muestra una importante desaceleración respecto al mismo período de 2019, pero con una clara incidencia de la recesión económica y los controles de precios. Además, junio confirmó el inicio de una nueva tendencia alcista y los alimentos, que son el ítem de mayor peso en la canasta básica, tuvieron un alza del 3,6% el mes pasado.

Contrastes

Entre enero y junio de 2019, el IPC general de Mendoza aumentó 21,8%, 8,7 puntos porcentuales más que en el mismo período de este año. La diferencia entre una temporada y otra se repite en casi todos los rubros.

Uno de los ítems más llamativos es sin duda el de “atención médica y gastos para salud”, que muestran un aumento de apenas el 3,1% en lo que va de este año, contra un 29,7% de los primeros seis meses del año pasado. La diferencia se explica en parte por el acuerdo firmado entre el Gobierno Nacional y los principales laboratorios del país, para bajar un 8% el precio de algunos medicamentos en los primeros meses del año y los posteriores controles realizados por el Estado.

Es notable también la diferencia del rubro de “transporte y comunicaciones” (5,9% de suba en 2020 y 22,9% en 2019). En ese caso, hay que recordar que el Gobierno de Mendoza decidió postergar las subas previstas en el boleto de colectivo, a diferencia del año pasado, cuando hubo un ajuste del 63% en enero.

Se nota una brecha significativa además en “alimentos y bebidas”, cuya variación fue de 16,3% en los primeros seis meses de este año, contra 24,5% del período enero-junio del 2019. El relanzamiento de Precios Cuidados y la aparición de Precios Máximos, explican la mayor parte de esa diferencia, aunque la distancia seguramente se acortará con la medición de julio, tras los últimos aumentos autorizados por el Gobierno (ver aparte).

La misma tendencia se repite en otros ítems, con excepción de “vivienda y servicios básicos” y “educación”, que tuvieron variaciones algo mayores en 2020.

Los factores indeseados

La desaceleración de la inflación en el primer semestre del año parece ser una buena noticia, pero los economistas advierten que, detrás de la mejora, hay circunstancias que resultan nocivas para la economía.

El factor más claro es el de la recesión. El economista Carlos Rodríguez indicó que “el bajo nivel de actividad que hay en Mendoza y la caída del poder adquisitivo de los salarios a causa de la pandemia, están sirviendo como un ancla contra la inflación”. El mismo análisis hizo el economista Pablo Salvador. “La recesión y los controles cambiarios, están frenando los aumentos, observó.

El otro punto que destacaron los expertos es el de los controles de precios. Ambos coincidieron en que los congelamientos de tarifas, combustibles y alimentos, son responsables de gran parte de la relativa estabilidad que mostraron algunos productos y servicios en la primera mitad del año.

Se mostró de acuerdo Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía de Mendoza. “Lo que ha frenado los precios en el primer semestre es la fuerte recesión causada por la cuarentena y los acuerdos de precios” indicó.

No obstante, Salvador y Rodríguez advirtieron que en algún momento los controles deberán terminar y en ese momento, el impacto inflacionario será alto. A eso se suma la gran preocupación que trae la emisión monetaria (la impresión de billetes tiende a generar inflación). “Los pasivos remunerados del Banco Central (BCRA) representan casi $ 50 mil millones de intereses que se suman mes a mes. El impacto en precios está frenado por la pandemia, pero cuando la economía se reactive, el alto nivel de emisión de puede traducir en más inflación”, indicó Rodríguez.

Salvador también mostró preocupación por el alto nivel de emisión, aunque aclaró que en junio el BCRA le prestó al Tesoro $ 400 mil millones, pero a su vez sacó casi $ 375 mil millones del mercado con pases y subastas de letras. “Obviamente todo esto es ficticio. Cuando se saquen los controles y se desactiven las leliq, los precios se dispararán, salvo que el Gobierno anuncie un plan económico serio antes del fin de la pandemia y convenza a la gente de seguir queriendo pesos.”, opinó.

Sebastián Laza también reconoció a la emisión monetaria como un problema, pero se mostró optimista de cara al futuro. “Si el Banco Central logra absorber de buena manera la masa de dinero que va a sobrar cuando acabe la pandemia, el impacto sobre los precios va a ser manejable. En caso contrario, puede haber complicaciones”, apuntó.

Por las subas en alimentos, en junio se aceleró el IPC

El Índice de Precios al Consumidor de Mendoza avanzó 2,6% en junio, lo que confirmó el rebote observado el mes anterior. Cabe recordar que en abril, condicionada por la casi nula actividad económica a raíz del aislamiento social, la inflación fue de 0,5% en la provincia. En mayo el índice ascendió a 1,3% y ahora a 2,6%.

La inflación del mes pasado fue impulsada principalmente por el rubro de “alimentos y bebidas”, que mostró un incremento del 3,6% respecto a mayo. De hecho, ese solo ítem explicó 1,4 puntos porcentuales del total de 2,6. Los economistas Pablo Salvador y Carlos Rodríguez, explicaron que la demanda de alimentos siguió siendo alta en los últimos meses, pese a la pandemia. Esto traccionó los aumentos sobre los productos que no forman parte de los programa de control de precios.

Otro rubro que fue protagonista en junio fue el de indumentaria, que mostró un incremento del 6,8% por el cambio de estación.