miércoles 24 de febrero de 2021

El reconocido bar N8 donde se realizaban recitales de rock, ubicado en la esquina de Godoy Cruz y Mitre de Ciudad, cerró sus puertas por la pandemia. Foto: José Gutiérrez / Los Andes.
Economía

Luego de más de 8 meses cerrados, los grandes espacios de entretenimiento se preparan para retomar los shows

Los privados avanzan en protocolos, mientras que los públicos se reconvirtieron o reabrieron al público recientemente.

El reconocido bar N8 donde se realizaban recitales de rock, ubicado en la esquina de Godoy Cruz y Mitre de Ciudad, cerró sus puertas por la pandemia. Foto: José Gutiérrez / Los Andes.

Aunque el sector turístico fue uno de los que más alzó la voz para señalar las dificultades que ha atravesado el sector durante la pandemia, hay otro que también se ha visto afectado por las limitaciones para funcionar: el de los eventos masivos. Y a diferencia de lo que ocurrió con los salones de fiesta, que en algunos casos pudieron reconvertirse, el de los estadios cubiertos y espacios de espectáculos tuvo que mantenerse cerrado.

Ricardo Oller, gerente general del Arena Maipú, resaltó que son el único estado privado de la provincia que recibe shows nacionales e internacionales y que este año ha sido nefasto, porque no han tenido espectáculos desde marzo. De hecho, explicó que la temporada empieza entre marzo y abril y que, cuando quisieron arrancar, comenzó la cuarentena.

Actualmente están trabajando en conjunto con la Municipalidad de Maipú para establecer un protocolo que les permita retomar los shows, con todas las medidas sanitarias, y que han tomado como referencia los que otros espacios similares han adoptado en Buenos Aires y el Cine Teatro Imperial implementó en el departamento. Es que resaltó que los artistas están dispuestos a salir de gira y presentarse ante un público más reducido. Asimismo, ya han recibido pedidos de algunas productoras, que quieren reiniciar la actividad.

Oller planteó que los espectáculos masivos dan trabajo a muchas personas, generalmente proveedores locales, que han dejado de percibir ese ingreso durante los meses de pandemia: acomodadores, seguridad, servicio de catering para los artistas, alojamiento, traslados, aéreos, producción técnica (iluminación y sonido), cobertura médica, etc.

Y si bien estos servicios se tercerizan para cada show y el Arena Maipú Stadium sólo tiene unos pocos empleados, que se encargan del mantenimiento y la seguridad del espacio, el gerente apuntó que han seguido pagando impuestos municipales y provinciales, además de seguros, para un lugar con capacidad para 4.350 personas, que lleva meses cerrado.

Oller manifestó que están listos para retomar en cuanto se pueda, al igual que los artistas, y que, si bien los shows serán más chicos, y con ello la recaudación más acotada, también demandarán menos inversión. Pero, de todos modos, consideró que habrá que negociar con los técnicos. Y adelantó que, hasta que no se recupere la posibilidad de llenar el estadio, los espectáculos internacionales no podrán venir.

En cuanto a los artistas nacionales, señaló que la mayoría necesita volver a trabajar y que, los que pudieron presentarse por streaming, quieren volver a hacerlo ante un público en vivo. Por otra parte, es probable que haya más oferta porque no se ha hablado de que se vayan a poder realizar los típicos festivales de verano.

Uno que no resistió el compás de espera fue el N8, que también recibió diversos espectáculos. Como se trataba de un lugar cerrado, retomaban la actividad en el otoño, pero este año no pudieron hacerlo y el cierre temporal se transformó en uno definitivo hace tres meses. El propietario, Gabriel Dona, comentó que devolvió las llaves y que evaluará la posibilidad de volver a abrir, a partid de mediado del año que viene, en otro espacio.

Afortunadamente, cuenta con otro lugar –Foxy, en la Alameda-, que cumplió dos años el 30 de noviembre. Como ofrecían comida, pudieron abrir en cuanto se habilitaron los restaurantes y, desde el 31 de octubre, les permitieron los espectáculos en vivo y el toque de DJ, con el protocolo correspondiente, todo el público sentado y una ocupación del 50%. La diferencia fundamental con el N8, señaló, es el costo operativo. Es que el que estaba en Mitre y Godoy Cruz tiene 600 metros cuadrados, mientras el que mantiene abierto, 300 m2.

Dona reconoció que es muy distinto tener un restaurante que un bar nocturno. Es que el segundo no suele ser reconocido por la hamburguesa o pizza que sirven, sino por el artista que se presentó. Pero como tenían cocina, no tuvieron que reinventarse. De hecho, les ha empezado a ir mejor con la gastronomía ya que antes era casi un catering para los artistas, mientras ahora, como hay que cerrar a la 1 y no están permitidas las reuniones “previas” en casa de amigos, la gente va a comer mientras disfruta del espectáculo.

El empresario del espectáculo indicó que la respuesta del público lo sorprendió, pero que entiende que el entretenimiento es parte de la vida cotidiana. En este sentido, destacó el trabajo que se realizó desde el Ministerio de Cultura y Turismo, que entendieron que estos comercios necesitaban un respiro y permitieron que se retomaran los shows en vivo.

Sin embargo, un productor que suele organizar multitudinarias fiestas electrónicas expresó que aún están aguardando que todo vaya volviendo a la normalidad. “Esperamos que llegue la vacuna y que sea un éxito”, lanzó. En febrero, recordó, tenían un evento en el auditorio Ángel Bustelo, el mismo día que la Vendimia para todos, y ambos fueron los primeros masivos en suspenderse por el Covid-19. Desde entonces no han podido organizar otro, porque su estructura está diseñada para espectáculos a gran escala, de entre 2 mil y 7 mil personas.

Al tiempo que los espacios privados se han visto en dificultades para sostenerse, los públicos han sido utilizados para albergar otro tipo de actividades. El fin de semana pasado, el Teatro Independencia, que durante meses fue escenario para streamings de producciones del gobierno provincial y de productoras privadas, volvió a recibir público con el ciclo “Abre el telón”, de espectáculos teatrales y musicales.

En cambio, el auditorio Ángel Bustelo se destinó a algunas conferencias de prensa, ya que la amplitud de su sala permite realizar reuniones con el obligatorio distanciamiento. Ahora, se está usando para las reuniones de Vendimia y, como se puede dividir en dos, también se han desarrollado reuniones paritarias. Lo mismo sucede con las salas más grandes, como el Aula Magna, del contiguo Centro de Congresos y Exposiciones.

El Espacio Cultural Julio Le Parc aún no retoma las actividades abiertas al público, pero en su interior se han realizados transmisiones públicas y privadas. Por otra parte, en el estacionamiento se realizaron, durante el pico de casos, testeos en los que no era necesario descender del vehículo.