Los choferes turísticos buscan recuperarse con la reapertura de viajes

Todos los choferes consultados coincidieron en la dificultad del sector durante la pandemia. Foto: Diego Parés / Los Andes
Todos los choferes consultados coincidieron en la dificultad del sector durante la pandemia. Foto: Diego Parés / Los Andes

Durante la pandemia, algunos dejaron la actividad y vendieron sus autos. Esperanzas y dudas con el regreso de los visitantes internacionales.

La pandemia fue un momento crítico para todos los choferes de vehículos turísticos de Mendoza, que no solo perdieron su fuente de ingreso por las restricciones sino que debieron seguir pagando tasas y revisiones técnicas. Con la llegada de los turistas de Brasil, aquellos que no vendieron sus coches esperan poder recuperarse.

Es difícil hablar de números exactos de bajas. Todos los choferes consultados coincidieron en la dificultad del sector durante la pandemia y comentaron varios casos de personas que dejaron la actividad o vendieron su vehículo.

Sin embargo, los datos del Ministerio de Cultura y Turismo de Mendoza no registran bajas de autos: en marzo de 2020 había 333 autos habilitados, en diciembre eran 341 y en octubre de 2021 eran 357. La explicación puede estar en que no son los choferes quienes habilitan sus autos, sino Empresas de Viajes y Turismo (EVT) y es posible que hayan mantenido el registro aun cuando los choferes ya no trabajaban.

Ernesto Olmedo, chofer independiente, comentó que ocasionalmente trabajaba para una empresa que tenía contacto con 15 choferes. Cuando hace un mes les hablaron para ver disponibilidad, sólo cuatro respondieron. “Se dice que de 250 choferes en la provincia, quedaron 80. Muchos vendieron el auto”, estimó Olmedo.

Además de la falta de ingresos, una dificultad eran los costos administrativos. Cada tres meses se exige a los autos una revisión técnica (similar a la RTO) con un costo de alrededor de $ 950 para autos y de $ 1.400 para minibuses de 15 ó 19 personas, un pago que continuó cada tres meses. A eso se suman las tasas de entre $ 5.000 y $ 6.000 al año, un seguro especial para transportados y un monotributo de alrededor de $ 3.500 mensuales. En el caso de choferes independientes, lo pagan ellos, no la EVT.

Otro punto que señaló Olmedo es que otros vehículos de transporte, como taxis y remises, tienen descuento en el Impuesto Automotor, pero los de turismo no, y pagan como una persona particular. Además, esperaban que se les diera una prórroga en la habilitación que tienen de cinco años, pero esa propuesta fue rechazada.

En el caso de este chofer, se dedicó a otro comercio durante los meses más difíciles de la pandemia. Ahora, para fines de octubre, tenía dos viajes reservados y, durante noviembre, ocupación por tres días. “Esto se va recuperando muy de a poco. El turismo nacional viene en su auto, alquila o se sube a un minibús, que es más barato. El transporte en autos es más para un turismo privado, de una pareja o a lo sumo dos parejas”, explicó Olmedo.

La incertidumbre del turismo

La historia de Alberto Rubín es la de alguien que desde 1997 trabaja en el turismo y que a fines de 2019 decidió trabajar con una agencia para dedicarse de manera independiente. Con una herencia, compró un vehículo Toyota y se independizó, pero tres meses después la pandemia cambió todo.

“Tuve que vender el Toyota, comprar un furgón y con la diferencia de dinero terminé de pagar un Renault Logan en un plan. Me dediqué a trabajar transportando mercadería de ventas online”, contó Rubín. De todos modos, continuó con las revisiones técnicas cada tres meses para no perder la habilitación. Respecto del panorama, este chofer cree que en temporada alta habrá mucho turismo: “Me están consultando por varias reservas, te llaman por todos lados, pidiendo presupuesto, para bloquear tal y tal día. El problema es que muchos colegas tuvieron que vender el auto y no lo pueden recuperar. Yo a mi Toyota no lo puedo recuperar. Ahora trabajo con el (Renault) Logan”.

De todos modos, duda sobre qué pasará más adelante con la pandemia. “En Chile están hablando de la variante Delta del Covid y en Neuquén se han complicado los contagios. La gente tiene miedo de viajar”, comentó Rubín.

Vale recordar además que estos servicios son para un público con altos ingresos. Muchas veces, el turista argentino que llega en bus o en avión va a las agencias grandes y se suben a una camioneta con pasajeros de manera más barata: mientras un tour a alta montaña en una agencia puede salir $ 6.000, un auto particular puede cobrar alrededor de $ 14.000.

“No podés cobrar menos en alta montaña. Para ir allá tenés 400 km de viaje. Arrancás por la mañana y terminás a la tarde. Al combustible hay que sumarle las horas de trabajo y el desgaste del vehículo. Una cubierta básica cuesta $ 25.000″, detalló Rubín. Un dato clave es que, como el baúl debe estar disponible para llevar maletas o souvenirs (por ejemplo, cajas de vino), no se puede instalar GNC como en un taxi.

Desde una agencia

Otra mirada es la de Osvaldo Martínez, que trabaja con una agencia de turismo que se encarga de los costos administrativos del vehículo. Como empresa enfocada al turismo extranjero, en especial Brasil, Europa y Estados Unidos, la caída de las ventas repercutió en el pago al chofer.

“Estaba el ATP (Asistencia de emergencia al Trabajo y la Producción), pero después lo quitaron y cambió como Repro (programa de Recuperación Productiva). Ahora, como las empresas empiezan a facturar un poco, dejaron de ayudar. El Gobierno tendría que seguir ayudando, porque al turista local se le cobra un 60% menos que al turista extranjero”, opinó Martínez. Este chofer destaca que el turismo interno sigue siendo el sostén del negocio. Además del cobro de la revisión, Martínez critica la lentitud en aprobar los registros de vehículos nuevos para transporte. Según cuenta, estuvieron casi cuatro meses para habilitar una Volkswagen Amarok: “Esto tendría que ser mucho más rápido, si casi nadie está con vehículos cero kilómetros ahora. Luego te dicen que se perdió al documentación y que tenés que volver a pagar códigos. Es increíble”.

Otro ejemplo que da es que en noviembre van a recibir una camioneta, a pagar en cuotas de $ 142.000, y que recién les van a dar el permiso dentro de tres meses, sin poder ya utilizarla para amortizar la inversión. La habilitación se hace con el aval de una agencia (aspecto muy criticado por varios choferes) a través de las áreas de Turismo y Transporte de la provincia.

En cuanto a choferes que abandonaron la actividad, Martínez comenta que conoce casos de colegas que se terminaron yendo del país. “Espero que ahora la situación cambie para mejor, que se refuerce ya más con turismo extranjero, porque es el fuerte de cualquier empresa de turismo”, concluyó.

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