En los primeros seis meses de este año, las jubilaciones con haberes mínimos o por debajo del mínimo, incluyendo el bono de $70.000, continuaron perdiendo frente a la inflación, mientras que el resto de las jubilaciones la superaron.
En los primeros seis meses de este año, las jubilaciones con haberes mínimos o por debajo del mínimo, incluyendo el bono de $70.000, continuaron perdiendo frente a la inflación, mientras que el resto de las jubilaciones la superaron.
Entre enero y junio, la inflación fue del 79,8%, según el INDEC. ¿Y qué pasó con las jubilaciones y pensiones?
Las primeras tres prestaciones, que engloban a más de 5 millones de beneficiarios, el 65% del total, seguirían percibiendo el bono de hasta $70.000 sin cambios. Esto es lo que está ocurriendo en julio y probablemente ocurrirá en agosto si se mantiene el bono. De esta manera, el valor del bono se sigue diluyendo y la mayoría de los ingresos de jubilados y pensionados se ajustarán por debajo de la inflación.
En lugar de integrar el bono a los haberes corrientes, el Gobierno insiste en mantenerlo separado y congelado como un refuerzo no remunerativo hasta que la inflación lo reduzca a una proporción mínima y eventualmente quede anulado. Además, el bono no se computa para el pago del aguinaldo.
Por ejemplo, en julio, con una inflación del 4,18% en mayo, la jubilación mínima más el bono subió un 3,12%, la PUAM avanzó un 2,94% y la PNC un 2,82%. También en agosto, si se mantiene el bono sin ajuste en $70.000, los aumentos porcentuales serán menores para los haberes mínimos y por debajo del mínimo.
Además, en el semestre, los jubilados docentes que acumularán un 79,38%, los jubilados docentes universitarios (67,33%) y los de Luz y Fuerza (64,4%), quienes tienen ajustes trimestrales, se ubicaron por debajo de la inflación.
Según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino, “en junio de 2024 el haber medio, incluyendo el bono que no está sujeto a la movilidad, se ubica aproximadamente un 37% por debajo del nivel registrado en 2017″.