lunes 26 de octubre de 2020

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Efecto. Cada restricción a las importaciones y al dólar, repercute inmediatamente en los artículos electrónicos. Foto: Mariana Villa / Los Andes.
Economía

Faltantes y aumentos por el “súper cepo”a las importaciones

El Banco Central dispuso nuevas restricciones. Impacta en los artículos electrónicos y en materiales de construcción, entre otros. Quejas.

Efecto. Cada restricción a las importaciones y al dólar, repercute inmediatamente en los artículos electrónicos. Foto: Mariana Villa / Los Andes.
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En menos de 24 horas, en Mendoza comenzaron a sentirse los efectos de la nueva normativa del Banco Central que dispone topes y restricciones para los importadores. Así, desde electrónica hasta materiales para la construcción como hierro, fueron “retirados del mercado” hasta que no se decante la situación.

El jueves, el BCRA dispuso nuevos topes a los pagos automáticos para importadores y elevó los requisitos para acceder al mercado de cambio para saldar importaciones. Como resultado, los importadores no podrán hacer pagos anticipados (desde que se emite la factura proforma) y deberán aguardar por una autorización, lo que podría generar demoras y desabastecimiento, además de significar para los consumidores finales un factor más para la suba de precios.

La autoridad monetaria busca evitar el drenaje de reservas en dólares y para ello “los importadores deberán contar con una declaración efectuada a través del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI)”. A través de la Comunicación “A” 7138, además, se añadió que será necesario contar con la aprobación de la Aduana para tener acceso al mercado de cambios. En tanto que, desde el 2 de noviembre, quienes no tengan esa autorización no podrán realizar nuevos pagos anticipados de importaciones de bienes hasta tanto no regularicen su situación.

También se amplió el régimen informativo de anticipo de operaciones cambiarias, para operaciones de egresos que impliquen un acceso al mercado de cambios por montos diarios iguales o superiores a los 50.000 dólares (el monto por el que los bancos debían anticipar un reporte al BCRA con las necesidades de divisas anterior, era de 500 mil).

En lo que va del año, el BCRA informó una caída de reservas de u$s 3.689 millones (-8,2%) y ventas netas de divisas en el orden de los u$s 3.768 millones. En un contexto de escalada del tipo de cambio informal (el viernes se vendió a $ 178 cada divisa) y de retiro de fondos en dólares (1.829 millones desde el 15 de setiembre cuando se hizo más estricto el cepo), no pueden dejar de vender divisas para tratar de contener el tipo de cambio formal.

Las consecuencias no deseadas

El titular de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, Mario Bustos Carra, alertó: “Al no existir una política económica que nos diga cuál es la hoja de ruta, todas estas medidas son parches tendientes a buscar un superávit en la balanza comercial. Erróneamente se busca eso limitando las importaciones, cuando sólo el 20% se destina al consumo. El resto responde a insumos para la producción”.

“Estas medidas, algunas técnicas y otras restricciones para acceder al mercado de cambio, más trabas para el giro de divisas, lo único que hacen es perjudicar la operatoria para el comercio exterior, porque generan incertidumbre”, sumó.

El empresario Julio Totero, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos, señaló que las medidas restrictivas generan incrementos en los precios: “Con los aceros empieza a haber desabastecimiento y subas”.

“Entendemos la necesidad de resguardar los dólares del Banco Central, pero el costo es alto para la industria y se presentan situaciones especulativas de algunos que intentan comprar por encima de su necesidad”, ilustró Totero.

El empresario comentó que siempre se ha pedido un control inteligente sobre el comercio exterior, “que se deje ingresar lo que el país no produce y que se controle el ingreso de lo que sí produce”. Sin embargo, indicó que lejos de tomar decisiones para el desarrollo de la industria nacional, los controles se efectúan “por cuestiones monetarias, por falta de dólares”

Asimismo, Marcelo Marra, de Azcárate y Marra (empresa dedicada a la venta de artículos para el hogar, electrónica, alarmas y audio, entre otros), señaló que todas las medidas que intervienen de alguna manera la importación de productos “terminan repercutiendo en los stocks”.

No obstante, el empresario señaló que los faltantes de mercadería son una realidad a la fecha, porque al inicio de la pandemia se produjo un movimiento inusual y las fábricas vendieron todo, sin tener la capacidad para abastecerse de insumos y reponer mercadería con la misma velocidad.

“Se vendió mucho entre abril y junio, pero veníamos de años malos, de producciones bajas, entonces la recuperación es más lenta. Con esto, si las fábricas no pueden abastecerse de insumos, no pueden ensamblar y embalar en Argentina. Se suma un problema para agravar la falta de stock que tenemos”, indicó.

En cuanto a precios, para Marra, si bien las dificultades para las importaciones podrían tener un efecto (con una oferta baja y una demanda alta, los precios tienden a subir), no se puede considerar como la única causa. “El aumento del dólar y las dificultades para conseguir esos dólares, más la inflación en general, afecta el precio de los productos”, apuntó.

La falta de stock, señaló, tampoco colabora con las pequeñas empresas del rubro que deben competir con las más grandes por los cupos de productos disponibles para luego venderlos en sus tiendas. Así, puede concentrar aún más el mercado.

El vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza, Adolfo Brennan, también se refirió a un posible aumento en los precios al consumidor, pero indicó que éste "va a depender de las transacciones que los importadores puedan realizar con el dólar oficial. “Puede ocurrir que la expectativa sobre el dólar haga subir el precio, pero la primera consecuencia va a ser la falta de insumos, porque la sustitución por producción nacional no es completa”, agregó.