En el último año los alimentos, los remedios y la ropa subieron por arriba de los salarios

Los alimentos aumentaron 7,2 puntos porcentuales más que el promedio de los salarios en los últimos doce meses.
Los alimentos aumentaron 7,2 puntos porcentuales más que el promedio de los salarios en los últimos doce meses.

La crisis económica, la incertidumbre y la alta emisión monetaria formaron un combo negativo que alejó a los sueldos de los insumos básicos para vivir.

En los últimos doce meses los salarios tuvieron un incremento promedio del 51,3%, según datos del Indec. En ese mismo período, algunos rubros esenciales del Índice de Precios al Consumidor de la provincia tuvieron aumentos por encima de ese porcentaje. Se trata de alimentos y bebidas (58,5%), indumentaria (70,8%) y atención médica y gastos para la salud (65,2%).

En detalle, el Índice de salarios Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) muestra que en setiembre, en comparación con el mismo mes de 2020, las remuneraciones de los argentinos tuvieron una variación de 51,3%. Cuando se se toma solo la remuneración del sector privado registrado, se observa un incremento interanual de 55,2% y, cuando se considera las del sector público, el aumento es de 55,9%. Sin embargo, el sector privado no registrado tuvo un ajuste de apenas 33,8%. por lo que pierde por más de 20 puntos frente los insumos esenciales.

En tanto, el Índice de Precios al Consumidor que releva la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia) indica que en setiembre la variación interanual fue de 54,3%, pero algunos rubros dentro de este índice han tenido incrementos bastante más altos, como los alimentos, la ropa y la salud.

Para el caso de los alquileres, que con la nueva ley se actualizan cada año por un índice del Banco Central, el incremento anual fue, en setiembre, del 46,6%. Esto se ubica un poco por debajo de la media de actualización de los salarios, pero casi 13 puntos por encima de la de los asalariados del sector informal.

Las causas de la brecha

El economista José Vargas, de la consultora Evaluecon, señaló que los precios vienen subiendo por encima de los salarios hace bastante tiempo. “Cuando se desagregan los rubros que más impactan en los ingresos, como ser los alimentos y los alquileres, la brecha se amplía”, comentó.

Estos aumentos se dan en el contexto de programas como el Súper Cerca o el congelamiento de los precios de 1.400 productos de supermercado; de subas controladas el año pasado en las cuotas de medicina prepaga –este año, el Gobierno nacional autorizó actualizaciones casi todos los meses, que llevarán a un aumento acumulado, entre marzo de 2021 y enero de 2022, de 61,04%-; tarifas contenidas a nivel nacional; y el valor del combustible sin variaciones hasta diciembre.

Vargas puntualizó que habrá que ver si la liberación de los combustibles, en diciembre, se da de modo abrupto o paulatino, ya que tiene un impacto en los precios de la mayoría de bienes y servicios, y fundamentalmente en los alimentos. Por lo pronto, adelantó que la inflación estará muy por encima del promedio en los últimos dos meses de 2021, ya que en noviembre alcanzaría el 4% y en diciembre, el 6%. En cuanto a los salarios, consideró poco probable que se recuperen hasta el primer trimestre del año próximo, aunque podría haber algún bono de fin de año en diciembre.

Jorge Day, economista del Ieral (Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, de la Fundación Mediterránea), explicó que los salarios deberían aumentar cuando crece el PBI, ya que esto es reflejo de los ingresos que genera el país. En base a esto, recordó que el Producto Bruto Interno creció este año un 9%, aunque porque había caído casi un 10% en 2020, por lo que todavía se encuentra por debajo de 2019.

Day acotó que la actividad económica en realidad se estancó a partir de 2012, aunque con altas y bajas. Y luego hubo dos años de recesión (2018 y 2019), uno de pandemia y uno más de recuperación post pandemia. Pero los pronósticos apuntan, señaló, a que el crecimiento será muy leve en los próximos años, porque no se espera un boom de inversiones, el gobierno tiene pocos fondos y no se sabe cómo seguirán las exportaciones. Cuando el PBI no crece, es difícil que el poder de compra se recupere.

En cuanto al hecho de que el sector informal es el más afectado, el economista detalló que la mayoría de los empresarios no están dispuestos a tomar gente, porque el panorama es incierto. Como no pueden despedir a los empleados que ya tienen en blanco, toman otros de manera informal, con salarios que aumentan a menor ritmo.

Sobre los aumentos, Day analizó que los alimentos, en general, siguen la cotización del dólar oficial, que aumentó por debajo de la inflación, pero también la evolución de los precios internacionales, que subieron y parecen haber tenido más impacto. La indumentaria, en tanto, puede haber aumentado porque hay restricciones a las importaciones, por lo que los fabricantes locales no tienen la competencia de la ropa que viene del exterior y los valores trepan. La salud tiene dos grandes componentes: los medicamentos (que se congelaron entre el 1 de noviembre y el 7 de enero) y las consultas profesionales o planes de medicina privada.

Cómo pueden mejorar los salarios

Para el economista Carlos Rojo, para que la situación mejore, se necesita que se recupere la economía y que crezcan todos los componentes de lo que se denomina “demanda agregada”: consumo, inversión, exportaciones, importaciones y gasto público. El primero, sumó, depende del salario real, es decir de la capacidad de compra de los ingresos, que debe superar o al menos “empatar” a los precios.

En este sentido, aseguró que una de las herramientas para contener los precios es el control. “No estoy de acuerdo en que esto no funcione en el cortísimo plazo; es decir, durante dos o tres meses”, señaló, aunque aclaró que, como su efectividad es acotada en el tiempo, se deben trazar políticas que apuntan a las variables macroeconómicas más profundas, como la deuda en pesos.

Es que cuando no se puede financiar el déficit –situación en la que se encuentran 200 países en el mundo- a través del endeudamiento, la opción que queda es emitir. Y cuando se emite dinero, se debe recurrir a mecanismos de esterilización de esos pesos, como son los bonos, que sacan el dinero de circulación. La dificultad radica, analizó, en que se necesita que los privados vuelvan a creer que el gobierno pagará esos instrumentos en tiempo y forma, y con una rentabilidad aceptable.

De esta manera, una parte de los pesos que salen a la plaza son captados y se puede contener la desvalorización de la moneda y la suba de los precios que conlleva. Pero, además, planteó Rojo, se necesita crecer, porque de lo contrario no se puede pagar la deuda –la más compleja, resaltó, es la que existe en dólares, con el FMI y en bonos-, ni implementar políticas de recuperación, ni atraer inversores.

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