El Banco Central volvió a subir las tasas y pidió otras medidas complementarias para bajar la inflación

Martín Guzmán junto a Miguel Pesce en el senado exponiendo por la deuda con el FMI . Foto Federico Lopez Claro
Martín Guzmán junto a Miguel Pesce en el senado exponiendo por la deuda con el FMI . Foto Federico Lopez Claro

La autoridad monetaria elevó del 44,5% al 47% la tasa de interés nominal anual de las Letras de Liquidez.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció este miércoles otra suba en sus tasas de interés, como respuesta al fuerte salto que registró la inflación en marzo, cuando avanzó 6,7% y tocó récord en los últimos 20 años.

La autoridad monetaria, que conduce Miguel Pesce, resolvió elevar en 250 puntos básicos la tasa de interés nominal anual de las Letras de Liquidez (Leliq) a 28 días, pasando de 44,5% a 47%, lo que representa una Tasa Efectiva Anual de 58,7%.

Según se informó, la medida es “en respuesta al shock de commodities” que apuntaló la guerra en Ucrania y que generó un efecto inflacionario en todo el mundo.

Además, en línea con la suba de la tasa de interés de política monetaria, a los efectos de propiciar su transmisión plena al retorno de las colocaciones a plazo en pesos, el Directorio del BCRA elevó los límites mínimos de las tasas de interés sobre los plazos fijos.

Para personas humanas, el nuevo piso se fija en 46% anual para las imposiciones a 30 días hasta 10 millones de pesos, lo que representa un rendimiento de 57,1% de Tasa Efectiva Anual (TEA).

Para el resto de los depósitos a plazo fijo del sector privado la tasa mínima garantizada se establece en 44%, lo que representa una Tasa Efectiva Anual de 54,1%.

Las tasas de interés activas se mantienen en niveles compatibles con el impulso de la inversión y la producción, y el desarrollo del sector MiPyME. Adicionalmente, el BCRA seguirá regulando las condiciones de acceso al crédito para el consumo de las familias.

“La aceleración de la inflación en marzo respecto de los meses anteriores es, en gran parte, fruto de un shock internacional que afectó especialmente a los precios de los alimentos y la energía, causado por la guerra en Ucrania, a lo que se sumó la concentración de incrementos en precios de bienes y servicios regulados (naftas, electricidad y gas, educación y prepagas, entre otros) y aumentos estacionales (especialmente indumentaria)”, explicaron en el BCRA.

Al respecto, indicaron que “dada la naturaleza transitoria de este shock de oferta externo, el BCRA espera que la inflación comience a desacelerarse gradualmente a partir de abril y mayo”. “En este sentido, los indicadores de alta frecuencia que monitorea el Banco Central ya han comenzado a dar cuenta de una desaceleración de los precios en lo que va del corriente mes”, completaron.

“El BCRA, en coordinación con el Gobierno Nacional, utilizará todas sus herramientas para contribuir a morigerar los efectos de segunda vuelta sobre la inflación del shock de commodities”, se comprometieron.

Sin embargo, advirtieron que “la suba de tasas es condición necesaria pero, por sí sola, no suficiente para reducir la inflación”.

Sobre esto, señalaron que las otras políticas y condiciones que contribuirán a esta tarea conjunta son:

- La consolidación de la estabilidad cambiaria a través de un proceso de acumulación de reservas internacionales.

- Una brecha cambiaria descendente en los llamados dólares financieros, reflejo de la percepción de que han mejorado los determinantes fundamentales de la macroeconomía.

- Un nivel del tipo de cambio real multilateral que es adecuado para preservar el superávit de cuenta corriente del balance de pagos en los próximos años.

- Un perfil de vencimientos externos compatible con el equilibrio externo y el crecimiento de la economía, luego de las diversas operaciones de refinanciación realizadas.

- La reducción del déficit fiscal, que requerirá de menor financiamiento monetario.

- Agregados monetarios que han vuelto a los niveles históricos luego del pico observado durante la pandemia.

- Una trayectoria descendente del stock de los pasivos remunerados del BCRA (Leliq y Pases) en términos del PIB, como consecuencia de la menor emisión primaria —y por tanto, menores necesidades de esterilización—, la convergencia gradual hacia el equilibrio fiscal y una mayor demanda de dinero por consolidación de un proceso sostenido de crecimiento.

- Instrumentos que permiten amortiguar los efectos del shock de precios internacionales, aislando parcialmente la dinámica de precios locales de los internacionales, tales como el recientemente constituido fideicomiso público para el trigo.

- Acuerdos de precios y salarios que buscan proteger los ingresos reales de la población, a la vez que evitan la amplificación inflacionaria del shock externo reciente mediante la coordinación de expectativas.

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