sábado 26 de septiembre de 2020

La prohibición parcial de varias actividades económicas empuja al cierre definitivo de muchísimas Pymes que generan más del 70% del empleo del país.
Economía

¿Cuál es el límite de la cuarentena?

Como sociedad tenemos que superar esta crisis sanitaria pero primero debemos empezar a convivir con ella, apelando a la responsabilidad de cada individuo en respetar protocolos y normas.

La prohibición parcial de varias actividades económicas empuja al cierre definitivo de muchísimas Pymes que generan más del 70% del empleo del país.

La línea del tiempo del manejo de la pandemia en el país abre muchos interrogantes a la sociedad, que merecen ser analizados. Es necesario tener una mirada más amplia de la crisis sanitaria y sus consecuencias, tratando de tener objetividad e imparcialidad.

El parte diario de contagios y muertes por Covid-19 es necesario, entre otras cosas, para llevar un control estricto de la evolución de la enfermedad lo que permite analizar el avance del virus en la comunidad y tomar medidas. Por otro lado, expone una realidad que vivimos todos los días y que ignoramos, porque el árbol nos tapa el bosque. Deberíamos preguntarnos: ¿Es el Covid-19 nuestra única enfermedad o, sin darnos cuenta, somos pacientes asintomáticos de muchas otras?

A principios de agosto, el país supera los 200.000 contagios y 4.000 muertes pero, si nos permitimos hablar de otras enfermedades, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, sólo en 2017, en Argentina murieron 97.000 personas de enfermedades cardiovasculares, 64.000 de enfermedades respiratorias, 14.495 por enfermedades infecciosas, 8.893 por diabetes, 873 por desnutrición, por citar algunos ejemplos. Es por ello que deberíamos replantearnos: ¿Por qué no tenemos un parte diario con estas enfermedades? ¿Vale más una muerte por Covid-19 que por otra patología? ¿Por qué no se toman medidas drásticas con otras dolencias que también provocan muertes, como la obesidad, el tabaquismo, la desnutrición, el analfabetismo, los accidentes viales, la inseguridad, la violencia de género u otras, que tantas muertes provocan y en gran medida son evitables?

La cuarentena ha demostrado ser efectiva para reducir los contagios, pero prolongarla tanto tiempo trae problemas muy graves que, hoy, son ignorados. La prohibición parcial de varias actividades económicas empuja al cierre definitivo de muchísimas Pymes que generan más del 70% del empleo del país, una caída espectacular de la producción y, como resultado, enormes perjuicios que exceden ampliamente lo económico y desbordan a lo social.

La sociedad y la política deberían practicar el ejercicio de la empatía y ponerse en el lugar del otro. ¿Cómo hace el dueño/a de una Pyme?, quien tuvo que cerrar 2 meses o más y se le recortaron sustancialmente sus ingresos, para poder mantener a su personal, su estructura, pagar los impuestos, el alquiler, etc., si ya gastó sus ahorros y no puede endeudarse a tasas exorbitantes? La mortalidad de las Pymes es enorme y cada cierre es un sueño frustrado, un pequeño fracaso del país y menos empleo. Por otro lado ¿cómo hace el señor o la señora que trabajaba en esa Pyme y se quedó sin empleo? ¿Cómo mantiene a su familia sin ingresos, con escasos ahorros y con muy pocos recursos para subsistir?

Si la cuarentena que se impone a raíz de la pandemia sigue administrándose desde una perspectiva meramente sanitaria y sin considerar a los actores económicos, traerá consecuencias sociales mayores. Pues hay que considerar que el empobrecimiento de las personas, provoca mala nutrición, que ocasiona una falta de desarrollo intelectual y psicomotor de niños, quienes no contarán con las aptitudes y herramientas para obtener un alto nivel educativo. Esto les dará muy bajas posibilidades de desarrollo y de salir de esa situación en la que están sumergidos. Así se cierra un círculo vicioso del mal más contagioso, dañino y perjudicial del mundo: la pobreza.

Como sociedad tenemos que superar esta crisis sanitaria pero primero debemos empezar a convivir con ella, apelando a la responsabilidad de cada individuo en respetar protocolos y normas.

Quienes nos gobiernan tienen la responsabilidad de encontrar los mecanismos, protocolos y normas apropiados para que la curva de contagios no se incremente. Pero, a su vez, entender que es necesario volver a trabajar. Habrá que ser más severo con el infractor sin hacer que el resto pierda libertades. Si no existe una visión amplia, consensuada y a mediano plazo, seguramente vamos a ganarle al Covid-19 pero ¿qué precio estamos dispuestos a pagar?

*El autor es Bioingeniero y empresario.


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