Crisis cambiaria y salto inflacionario, los riesgos del plan “emitir para ganar”

Alberto y Cristina, la noche de la derrota en las Paso.
Alberto y Cristina, la noche de la derrota en las Paso.

Desde las PASO, el Gobierno emitió $110.000 millones. Ahora le queda margen de $90.000 millones hasta fin de año. La presión política interna podría romper esos límites.

La maquinita de imprimir billetes está próxima a “quedarse sin tinta” y su reaprovisionamiento depende del Gobierno: cambian el cartucho para seguir emitiendo o confían en su propio plan económico más a mediano plazo y degluten una eventual nueva derrota electoral en noviembre.

Cartuchos hay, siempre hay. Pero el presidente Alberto Fernández tiene que tomar una decisión que, para un lado o para el otro, marcará un hito en su gestión y definirá gran parte del rumbo de la política económica hasta 2023.

El jefe de Estado tiene que optar entre ampliar el gasto como se lo exige Cristina Kirchner antes de las legislativas del 14 de noviembre o mantener cierta lógica de seguir equilibrando las cuentas públicas como venía ocurriendo –aún en un océano de calamidades- antes de las primarias.

En el Presupuesto 2021, el Congreso le votó a Fernández que emita 1,05 billón de pesos para cubrir el 60% del rojo de 1,7 billón del año. La diferencia se financia con emisión de deuda en pesos en el mercado local.

El Tesoro afrontó en los primeros nueve meses del año vencimientos de deuda por 2,5 billones de pesos. Logró una tasa de refinanciamiento del 117% (con ayuda de bancos y organismos públicos), por lo que unos 413.602 millones quedaron en la caja para financiar el déficit.

Devaluación y brecha

La recaudación fiscal viene creciendo muy por encima de la inflación y de la previsión del Presupuesto. Esto responde a la recuperación de la actividad, el impulso de los tributos del comercio exterior y los cambios que se hicieron en el esquema tributario desde 2020.

Eso da aire para que la reducción del déficit fiscal sea mucho más notoria que la prevista. En los hechos no hay un ajuste del gasto. La diferencia está en que el gasto crece en términos reales pero a una tasa más baja que los ingresos.

Ahí está trabada la discusión de Fernández con la vicepresidenta, quien ve que hay margen para ampliar el déficit acumulado y pide hacerlo para mejorar el humor social. Pero esa decisión conlleva riesgos cambiarios y de inflación aun sin asegurar que los votos vayan a aumentar.

Los tipos de cambio mayorista, minorista y bursátiles vienen pisados a fuerza de cepo cambiario e intervenciones oficiales. Pero una crisis cambiaria podría llevar a las cotizaciones de contado con liquidación y MEP de referencia a superar los 200 pesos, ampliando la brecha al 100%.

Banco Central de la República Argentina.
Banco Central de la República Argentina.

En el mismo tembladeral podría caer la cotización “blue” del billete estadounidense, hoy el único sector en el que el Gobierno no interviene. Allí el tipo de cambio subió a 187,50 pesos, el nivel más alto en once meses y con margen para seguir al alza dado que en lo que va de 2021, el avance fue del 13%, contra una inflación del 33%.

Por las dudas, Miguel Pesce y Martín Guzmán armaron una maniobra contable para reservar margen de emisión. El Tesoro le vendió al Central los Derechos Especiales de Giro del FMI y con ese mismo dinero le pagó Adelantos Transitorios por 427.401 millones de pesos el 23 de septiembre.

Luego le colocó una letra intransferible y usó los mismos DEGs para abonarle un vencimiento de u$s1.985 al FMI ahora y otro monto similar en diciembre. Así, se les dio un doble uso a los recursos del FMI, a cambio de más deuda para el Banco Central.

Cuánto queda por emitir

Hasta acá, el Banco Central le giró al Tesoro unos 960.000 millones de pesos. Queda un margen de emisión de 90.000 millones. Muy poco si se tiene en cuenta que desde la derrota electoral en las elecciones primarias ya se emitieron 110.000 millones.

El financiamiento del déficit (que este año tiene un techo del 4,5% del PIB) es una de las dos causas de expansión fiscal. La otra es la emisión para el pago de los intereses de la deuda remunerada del Banco Central (Leliq y Pases) que ya insumieron 911.449 millones de pesos en nueves meses de 2021.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce.
El ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce.

El stock de Leliq y Pases ya ha superado los 4,2 billones de pesos. Equivale al 143% de la base monetaria (los billetes que hay en la calle). Y al tipo de cambio mayorista de 98,71, la deuda del Banco Central equivale a unos 42.704 millones de dólares, cuando las reservas brutas son de 43.084 millones de dólares.

Pesce y Guzmán están alistando medidas para obligar a los bancos (que actualmente destinan hasta el 70% de los depósitos a Leliq y Pases) para que redireccionen el dinero a créditos en la economía real.

Son decisiones que conllevan una ingeniería financiera que hoy no existe y hay que armar. Aún no hay fecha para los anuncios y esto alienta la tensión interna. Las necesidades electorales del Frente de Todos no son compatibles con las posibilidades reales del país.

¿Y después de las elecciones?

La pelea de Nación con las provincias por el Presupuesto 2022 está a punto de comenzar. Guzmán espera que Sergio Massa y Máximo Kirchner se pongan de acuerdo y fijen fechas para defender la iniciativa en el Congreso. El funcionario tendrá que defender un rojo fiscal de 3,3 puntos del PIB.

Es otro agujero de 2,01 billones de pesos el año que viene. Del total, 1,8 puntos del PBI serán aportados por Banco Central. Eso equivale a una emisión monetaria de 1,1 billón de pesos.

Estos son los números que llevan a Guzmán a intentar resistir el pedido de Cristina para gastar más. En los hechos, los ministerios –incluso los que responden directamente a la vicepresidenta- están subejecutando el gasto.

El ministerio de Mujeres ha ejecutado el 27,1% de su presupuesto hasta julio; Transporte, el 28,3%; Interior, el 42,5%; Desarrollo Productivo, el 41,7%; y Turismo y Deportes, 44,7%, aunque esta área estuvo más afectada por las restricciones sanitarias.

Por eso, Guzmán y Pesce ven margen para aumentar el dinero en la calle sin acudir a la emisión monetaria o de deuda. Esto último, coinciden ambos, sólo plantea riesgos de una aceleración devaluacionista y de un salto inflacionario.

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