Año 2021, ¿Rebote o crecimiento? Todo depende del Covid

Economistas aseguran que podría mejorar la situación de la actividad local. Sin embargo, no será parejo para todos: algunos sectores tendrán rebote y a otros les costará más recuperarse.
Economistas aseguran que podría mejorar la situación de la actividad local. Sin embargo, no será parejo para todos: algunos sectores tendrán rebote y a otros les costará más recuperarse.

Especialistas locales analizan el escenario económico y estiman que cada sector tendrá su propio derrotero. El consumo seguirá complicado.

Con las miradas puestas hacia 2021, cabe preguntase qué se puede esperar del año que viene en materia de economía. Después de un 2020 en que la pandemia obligó a aislarse durante meses y retrajo todos los números, economistas de Mendoza miran con buenos augurios al próximo año, sin olvidar algunos desafíos y esperando que el Covid-19 no trastroque (otra vez) los planes.

Los Andes entrevistó a cuatro economistas para tener un abanico de miradas: Jorge Day de IERAL Mendoza; Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía; Alejandro Bianchi, de Fundación IDEAL, y Carina Farah, economista. Más allá de sus diferencias, todos coincidieron en que el aislamiento generó graves prejuicios pero, desde que se empezó a liberar, se ha dado un crecimiento continuo en la actividad económica, aunque sin recuperar los niveles previos.

Jorge Day expone que para mayo se había dado una caída del 14% en la actividad económica local. Después durante ese mes y junio, creció abruptamente y desde ahí se ha mantenido en crecimiento con un ritmo menor. “Si comparamos a nivel nacional, a Mendoza le fue peor en empleo y en recaudación de impuesto de ingresos brutos, pero le fue mejor en otros indicadores como en los depósitos bancarios o desempeño industrial. Hay que considerar que a otras provincias como Buenos Aires y Córdoba les fue muy mal en la parte automotriz”, señala el economista de Ieral Mendoza.

Por su parte, Laza reconoce que “dos meses cerrados te marcan el año con un achique en general” y considera que flexibilizar el aislamiento permitió reactivar la economía, pasando de un nivel de desempleo del 15,1 % en el segundo trimestre a un nivel de 8,2 % en el tercer trimestre, es decir que casi se redujo a la mitad. “Mendoza lleva varios meses con recuperación de las tasas de empleo y crecimiento porque el gobierno decidió abrir la economía mientras monitoreaba el nivel de uso de las terapias intensivas. Cada vez se fueron abriendo más actividades con sus respectivos protocolos y eso fue positivo”, señala Laza.

En la visión de Carina Farah, la pandemia profundizó una crisis que ya venía desde antes. “Veníamos ya de dos años de caída en la actividad económica a nivel nacional, que en 2018 fue de un 2,6 % y en 2019 de un 1,6 %. Si empezás a contrastar las caídas por trimestre, la del segundo de 2019 fue del 5,3 % y la del mismo de 2020 fue al 4,9 %, es decir que fue prácticamente igual”, señala la economista. Además, recuerda que Mendoza se ve afectada por la contracción del mercado internacional ya que eso reduce sus exportaciones.

Alejandro Bianchi considera que Argentina no estaba “tan bien parada como otros países con mayor estabilidad” y eso agravó el impacto de la pandemia, siendo un golpe definitivo para muchas pymes. “En unos meses hemos recuperado una parte pero no se puede esperar recuperar rápidamente lo que se ha perdido este año. Hay sectores muy golpeados como turismo y comercio. La construcción cayó mucho al principio y ahora en los últimos meses ya vemos un leve crecimiento”, señala el economista jefe en Fundación Ideal.

Qué esperar para 2021

Hay cierto consenso en que después de tocar fondo la economía tendrá un rebote, tomando en consideración estimaciones nacionales de crecimiento del PBI argentino por un 5%. Sin embargo, hay algunas dudas respecto de si se volverá al mismo nivel pre-pandemia o cómo se contendrá la inflación.

Ha sido uno de los sectores más afectados tanto por la pérdida del poder adquisitivo como también por el cierre de distintos sectores.
Ha sido uno de los sectores más afectados tanto por la pérdida del poder adquisitivo como también por el cierre de distintos sectores.

Una de las preguntas que se plantea Day es si la economía podrá recuperar el nivel de actividad económica previa al Covid-19. “Es difícil. Si cayeron los empleos y no aumentaron los salarios al mismo nivel de la inflación, no sé si vamos a recuperar el mismo nivel porque hemos tenido una caída del poder de compra (poder adquisitivo). Hay alto desempleo, y cuando eso ocurre los salarios no aumentan tanto, quizás llegan a la inflación pero no creo que haya un aumento fuerte de salarios”, analiza el economista de IERAL Mendoza.

Otro factor que considera Day es que al ser período electoral habrá mayor obra pública, aunque más moderada que otros años: “A nivel público posiblemente haya una recuperación de los ingresos y el gobierno recaude un poco más. Pero sigue teniendo déficit y por eso el presupuesto 2021 va a ser moderado en gastos. Tenés indicadores positivos para una recuperación económica, pero dudamos de que sea un boom. Un aumento del 5% después de haber caído entre 10% y 11% suena como poco, pero al menos hay recuperación”.

Es posible que haya un repunte en el vino.
Es posible que haya un repunte en el vino.

Laza tiene una visión local más optimista, ya que considera que Mendoza “arranca el año con un piso importante de actividades” y ha flexibilizado su turismo mucho más que otras provincias. “Habrá una muy buena temporada turística. Es el sector que faltaba reactivar fuerte, y vamos a tener una Mendoza funcionando a pleno. Eso deja un buen piso sobre el cual pararse el año que viene. Esperamos mínimo un 5%, pero considero que hay potencial para crecer más”, subraya el asesor de gobierno.

De todas formas, hay un aspecto que señala el asesor del ministerio de Economía y que comparten los otros economistas, y es que el crecimiento se dará siempre y cuando haya un fuerte nivel de vacunación durante los primeros meses del año y no haya un nuevo rebrote que obligue a otra cuarentena.

“Entre marzo y abril puede empezar a aumentar la ola de contagio porque llegan los meses más fríos. Ahí ya tiene que haber un cierto nivel de vacunación. Las idas y vueltas con la vacuna generan dudas, pero esperamos, a nivel nacional está la misma ansiedad que a nivel provincial. En el verano se tiene que hacer un operativo grande de vacunación”, remarca Laza.

Además de la vacunación, Farah considera que un desafío para 2021 es evitar que un fuerte crecimiento “recaliente” los precios en la economía con una fuerte inflación. “Yo creo que el desafío de la política económica va a ser administrar la recuperación de modo tal que la economía crezca pero sin generar inflación. Ahí la política económica tiene que ser muy de sintonía fina para que no se disparen los precios, que crezca la producción al mismo ritmo de la demanda. Además, acompañar con un sistema de crédito y trabajar para evitar una subida abrupta del dólar”, enumera la economista.

Desde Fundación Ideal, Bianchi también es optimista en cuanto a un crecimiento cercano al 5 %, aunque señala que no se han solucionado “problemas de la historia económica reciente de Argentina como el déficit fiscal, las bajas reservas y el problema cambiario”. Sin esos ajustes, considera que el crecimiento será moderado y sólo para recuperar parte de lo que se perdió este año. “A Mendoza le afecta mucho todo el sector de petróleo y de combustible. Eso viene cayendo y este año se agravó. Es algo a tener en cuenta”, señala.

La situación del Comercio

El comercio es uno de los sectores que se vio más afectado por la pandemia, con diferentes subas y caídas en el año, aunque en la provincia cayó menos que a nivel nacional (8 % contra 10 % comparando el interanual del tercer trimestre). Muchos de los economistas consultados consideran que la pandemia aceleró una caída en aquellos comercios que ya estaban en situación delicada.

Desde IERAL Mendoza señalan que la menor capacidad de compra tuvo su impacto negativo en las ventas comerciales y que algunos sectores lo sufrieron más, debido a las restricciones para abrir negocios (centros comerciales). En la mayoría de los locales, las cantidades vendidas cayeron al menos un 10% en comparación a febrero (antes de la cuarentena).

Day señala que “otra posible causa de las menores ventas comerciales tradicionales fue la mayor tendencia a comprar on-line, que una buena parte se hacen pagando con tarjetas de crédito”. Acorde a un análisis que hizo con datos provistos por un banco, “en el período mayo-junio aumentaron las ventas con tarjetas, por encima de la inflación, pero luego se revirtió, señal de menores ventas comerciales, aun incluyendo el comercio virtual”.

Muchos de los comercios ya se encontraban en una situación límite y no sobrevivieron a la pandemia. Laza analiza que si bien una parte de los comerciantes tuvo que bajar la persiana por problemas que ya traían de antemano, el resto del comercio va recuperando de a poco su nivel de actividad, no al nivel de una economía normalizada pero manteniendo una mejora.

“La mejora completa se verá en 2021, siempre y cuando la vacunación funcione bien en los primeros meses. De todas formas, la intención es que Mendoza igual siga abierta con protocolos, con medidas sanitarias y mirando de reojo el índice de utilización de terapias intensivas”, reflexiona Laza.

Algunos aportes nacionales como los IFE o los ATP ayudaron a que la caída no fuera tan abrupta como se esperaba y que los comercios siguieran teniendo ventas con la reapertura. De todos modos, Farah considera que, más allá de estas ayudas, muchos no pudieron sostener el alquiler de un local en el centro con sus costos de servicios. “A algunas empresas les conviene más tener ventas online que un negocio abierto. Por eso muchas veces podés ver un perfume más caro en la perfumería física que en una tienda online. Hoy no es tan conveniente tener un local por los costos fijos y muchos se están mudando a las versiones del E-Commerce”, señala Farah.

Al respecto, una preocupación de la economista es que con las ventas online se va a acortar la cadena de intermediarios y habrá que repensar cómo se hace esa transacción, para ver cómo se reconvierte cada sector sin generar una caída social con mayor cantidad de gente sin trabajo y bajo la línea de pobreza.

Un análisis que suma Bianchi es sobre las ventas en supermercados, automóviles y ocupación hotelera: “Podría darse una recuperación en el turismo interno. Ya se está recuperando la venta de autos después de meses de casi sin vender. Podría darse que siga esta tendencia positiva”.

El dato negativo viene por la venta en supermercados. Si bien fue una de las pocas actividades que siguió creciendo en la cuarentena, ha empezado a caer en los últimos meses. “Eso parece ser un indicio de lo mal que está el ingreso de la gente, que tiene que bajar la compra de alimentos y cuestiones básicas. Es algo que tiene muchas causas, desde que ya no se otorga el IFE hasta la caída del salario real”, explica Bianchi.

El sector vitivinícola

A diferencia del comercio, la vitivinicultura sí tuvo un año positivo con un aumento de sus exportaciones y un mayor consumo interno. Day comenta que en 9 meses se vendió mayor cantidad de vinos (19% interanual), con precios que aumentaron menos que la inflación general (-14% por debajo de la inflación). En términos globales, se estima que la facturación global aumentó un 2%, restando inflación.

“Los varietales presentaron mejor desempeño, tanto en el mercado interno como externo. Un punto llamativo ha sido el fuerte aumento en las cantidades de vinos exportados a granel, explicado por bajos precios”, señala Day. Éste es un planteo para considerar al futuro, puesto que, debido a los menores stocks vínicos y una posible menor cosecha, los precios de vinos de traslado están recuperándose y eso pone en duda si se podrá exportar en tanta cantidad.

Bianchi considera que la industria vitivinícola “es uno de los sectores que pueden permitir a Mendoza mostrar un dato un poco mejor que el resto del país”. El sector ha crecido tanto en exportación como en consumo interno: en volumen las exportaciones han crecido un 42% en lo que va del año (no así en dólares, como se comentaba) y el consumo de vino interno creció un 10% hasta agosto. “Tiene una tendencia a crecer menos. Vamos a ver el año que viene. Depende mucho de la cosecha, del stock y otros factores”, aclara Bianchi.

Con otra perspectiva, Farah prefiere matizar el entusiasmo: “Coincido con algunos productores que dicen ‘En vitivinicultura no ha sido un buen año, sino que al fin no fue tan malo como los otros’. El sector no es que esté bien, sino que venía de estar muy mal desde antes de la pandemia”. Esa mirada la extiende también a otros rubros. “Ya venía muy mal el sector pyme con las tasas de interés que regían en el mercado y teniendo nóminas salariales que no podía sostener. Estamos en Guatemala, pero veníamos de Guatepeor”, ilustra Farah.

Por último, Laza prefiere retomar el foco en la actividad económica en general y enfatizar en que las industrias y comercios sigan abiertos: “Mendoza no va a ser nunca como Provincia de Buenos Aires o CABA, que estuvieron tantas veces cerradas.

En resumen, esperamos un buen año, con un buen nivel de actividad en la medida en que haya una buena vacunación. Pero, si así no fuera, Mendoza igual va a seguir apostando por el autocuidado y los protocolos sanitarios”.

Exportaciones y mercado laboral

Tanto Ieral Mendoza como la Fundación Ideal elaboran mediciones que contemplan distintos puntos de la economía local. Fuera de esta consulta pero vinculada al panorama 2021, algunos de esos aspectos tienen que ver con temas como exportaciones made in Mendoza o el mercado laboral local.

En lo que denomina como “Motor externo”, vinculado con las exportaciones, el último Informe de Coyuntura del IERAL considera que un dólar oficial caro (como el actual) implica menores costos argentinos en dólares, cosa que se observa en un menor costo salarial, el de transporte y el de la construcción, si se compara Argentina con otros países.

“En materia de precios, la situación es más favorable para exportar, al menos, comparado con el período 2013-2017. Sin embargo, no hay un boom de estas ventas externas en Mendoza. Claramente, un factor clave es el menor comercio internacional, debido a la pandemia”, señala Day. Se espera que para 2021 tres de los compradores principales, Brasil, China y EEUU, tengan una importante recuperación en sus economías. Aún así, hay dudas para un repunte en las exportaciones por factores como la brecha cambiaria, el menor financiamiento en dólares y las aduanas interiores.

Por otro lado, en el último informe Monitor de la Economía de Mendoza de Fundación IDEAL, entre varios aspectos se analiza el mercado laboral. En este documento sobre el que trabajó Bianchi, se analiza que entre abril y mayo, en plena cuarentena, el desempleo en la provincia alcanzó el 15,3%, su mayor valor desde 2003. El subempleo se ubicó en el 12,8% y descendió respecto de un año atrás (16,6%).

Más cerca, en setiembre, los asalariados privados registrados en la provincia disminuyeron 6,5% con respecto del mismo mes de 2019. “El último dato de empleo por sector es del segundo trimestre de 2020. En ese período se registró una contracción en los 14 sectores analizados, siendo las mayores caídas las de la construcción y de la agricultura y ganadería”, señala el informe de Fundación IDEAL.

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