viernes 5 de marzo de 2021

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Alta gama. El hotel Diplomatic volverá a recibir pasajeros en febrero. Una forma de reducir las pérdidas por la inactividad. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes.
Economía

Algunos hoteles cinco estrellas reabren tras diez meses de cierre

Será a principios de febrero. Trabajarán con una ocupación muy baja. Buscan atraer al turista nacional que acostumbraba viajar al exterior.

Alta gama. El hotel Diplomatic volverá a recibir pasajeros en febrero. Una forma de reducir las pérdidas por la inactividad. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes.
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Aunque los hoteles de montaña y el Valle de Uco abrieron antes y han logrado tener cierta ocupación, los céntricos demoraron más en recibir huéspedes. De hecho, los cinco estrellas –con la excepción del Hyatt, que permaneció abierto por política de la empresa- aún están cerrados. Ahora, planean abrir en febrero, para captar los turistas que no se vayan al exterior.

Hasta marzo de 2020, alrededor de 60% de quienes se alojaban en los hoteles de cinco estrellas de la provincia eran visitantes extranjeros. En todos –Diplomatic, Hyatt, Intercontinental y Sheraton-, el principal turista era el brasilero, seguido por europeos, norteamericanos y chilenos. Además, la ocupación antes de la pandemia se ubicaba en torno a 75 u 80%.

Como se habilitó por un corto tiempo la llegada de turistas extranjeros desde países limítrofes y a través de Ezeiza, estos hoteles, que tienen altos costos fijos, decidieron no abrir. Por la prolongación de las medidas sanitarias y la suspensión de los vuelos a destinos internacionales, algunos optaron por intentar atraer a los argentinos que suelen viajar al exterior.

Santiago Alsina, gerente general del Diplomatic Hotel, señaló que tienen planeado reabrir los primeros días de febrero y mantenerse abiertos, salvo que se establezca nuevamente un aislamiento social preventivo o se fije la obligatoriedad de contar con un PCR para desplazarse entre provincias. Esto, porque el turismo nacional se moviliza sobre todo de modo terrestre, ya que se ha perdido 90% de la conectividad aérea: de 200 vuelos semanales en febrero de 2020, se pasó a 20, la mayoría de Buenos Aires.

Aunque saben que la ocupación será baja –esperan que esté entre 25 y 30%-, decidieron retomar la operación para disminuir pérdidas. “Vamos a ofrecer un servicio cinco estrellas, pero con tarifa reducida”, señaló.

El objetivo de la empresa es enfocarse en la calidad y la experiencia del cliente, pero con valores orientados al público nacional. Y la mira está puesta en los grandes destinos emisivos –CABA, Buenos Aires, Córdoba y Rosario, con la posibilidad de Entre Ríos- para captar a quienes prefieren no viajar afuera. Por otra parte, quienes antes de iban a la costa 15 o 20 días, ahora reducen su estadía y prefieren repartir sus vacaciones en destinos como Bariloche o Mendoza.

Alsina detalló que el tiempo que pasa entre el momento en que se hace la reserva y el que el huésped ingresa se ha reducido a apenas cuatro o cinco días. Por eso, consideran que la única posibilidad de hacer negocios está en abrir y asumir el riesgo, con la confianza de que van a tener menores pérdidas que cerrados.

Ariel Pérez, gerente del Sheraton y presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo, que representa a los alojamientos de cuatro y cinco estrellas, señaló que, si bien Mendoza ha sido una de las jurisdicciones más abiertas a la circulación de gente, la demanda está muy acotada. En esto se combinan quienes se han visto afectados económicamente por la pandemia, los que tienen que tomar precauciones adicionales para no contagiarse y quienes no saben si, antes de que puedan viajar o cuando ya estén en el destino, se implementarán nuevas barreras para la circulación.

Un ejemplo concreto fue lo que sucedió con el programa pre-viaje, que ofrecía reintegrar parte del monto de compra de pasajes o estadías, para usar a fines de 2020 o en 2021. Por la incertidumbre y las dificultades económicas, tuvo un efecto acotado.

La escasez de demanda, planteó Pérez, hace que no se justifique abrir los emprendimientos de cinco estrellas, que dependen de los emisores grandes y, principalmente, de los turistas internacionales. De hecho, contó que tenía planeado abrir en febrero, pero, con una proyección optimista, la ocupación estaría por debajo del 20% y se suma el “fantasma” del retorno de restricciones. Por eso, reconoce que lo más probable es que no abra, ya que como mínimo necesita ocupar entre 35 y 40% de plazas para llegar al punto de equilibrio.

En el Sheraton están funcionando el casino y también el bar de este espacio de juegos. En un primer momento, a mediados de noviembre, retomaron la actividad con una operación muy restringida –sólo las máquinas tragamonedas y poca gente- y después se habilitaron las mesas de juego, con protocolos estrictos, se extendió el horario y se permitió el ingreso de más personas. Esto, señaló Pérez, ofreció un alivio, porque es el área donde tienen mayor cantidad de personas trabajando, que estuvieron suspendidas durante varios meses.

El titular de la Asociación de Hoteles de Turismo comentó que, como los hoteles cinco estrellas son empresas consolidadas, todos accedieron al ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción) para pagar parte de los salarios. Pero añadió que se terminó en 2020 y hasta el momento no han recibido noticias de nuevas ayudas.

Pérez resaltó que en otras zonas como la montaña y el Valle de Uco hubo una mayor demanda por parte de los mendocinos y turistas nacionales, porque la gente busca ese tipo de destinos. En cambio, los hoteles céntricos dependen mucho del turismo corporativo, que no se ha reactivado ni lo haría en el corto plazo.

Miguel Urmeneta, gerente general del Hyatt Mendoza, explicó que los propietarios tomaron la decisión de mantener el hotel abierto. De hecho, nunca cerró, pese a las pérdidas que esto generaba. Es que dependen principalmente de los visitantes internacionales y nacionales, y durante varios meses no hubo ningún tipo de turismo. Sin embargo, optaron por mantener la actividad para que los colaboradores estuvieran tranquilos de que no peligraba su puesto y también para brindar un servicio.

Durante las primeras semanas de pandemia, alojaron a algunos extranjeros que habían venido a Mendoza por motivos de trabajo y se quedaron varados, mientras el resto de los alojamientos había cerrado. Más adelante, cuando se retomaron los vuelos para personal esencial, el Hyatt fue elegido por unos pocos diplomáticos.

Luego pudieron volver a abrir los restaurantes e intentaron acercar las propuestas a los mendocinos, con precios acordes al público local. Urmeneta comentó que la respuesta fue muy positiva ya que la gente no sólo se animó a ir, sino que lo siguió haciendo para ocasiones especiales.

Recién cuando se habilitó el turismo nacional, el 1 de diciembre, empezaron a recibir un número un poco mayor de visitantes, pero los niveles de ocupación siguen siendo muy bajos, ya que, en los picos, apenas se alcanza 25% de las plazas ocupadas.

Urmeneta planteó que no avizoran que esto se vaya a modificar pronto, porque se redujeron las conexiones aéreas y los vuelos han aumentado mucho su precio. En tanto, los viajeros que podrían llegar en su vehículo temen encontrarse con dificultades en el límite entre provincias y para pasar la noche en el trayecto.

La nula actividad de congresos y exposiciones influye de un modo especial en el hotel que se encuentra frente al Mendoza Plaza Shopping, ya que cuenta con 4 mil metros cuadrados de salones para ese fin. En agosto de 2020, cuando se venció el contrato con la cadena Intercontinental, KLP Emprendimientos, propietaria del alojamiento y el casino, empezó a negociar con algunas marcas. Sin embargo, el retraso en el retorno del turismo provocó una dilación también en ese acuerdo y aún no hay fecha cierta de reapertura.


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