Cushioning ¿tu plan “B” a un solo like?

El término alude a acolchar tu corazón “por si acaso”. ¿Infidelidad en red o atajarse a tiempo para aliviar el sabor del “final”?

Cushioning ¿tu plan “B” a un solo like?
Cushioning ¿tu plan “B” a un solo like?

“Un palenque donde rascarse” (dijera la abuela), “un huesito” (término más 3.0) o “la ventanita del amor abierta” (parafraseando a “una que sabemos todos”).

El denominado "Cushioning" es un término que alude a tener "almohadones", es decir, personas con las que se flirtea, mientras se tiene pareja (avizorando una posible ruptura), o quizá en pleno proceso de conocer a alguien, pero multiplicando las alternativas de éxito, al hacerlo con varios.

¿Que cómo se hace? La tecnología propició la plataforma virtual exacta para que con un emoji, un like, o un mensaje trasnochado a través de alguna red social, nos contacte (o contactemos a alguien conocido o nuevo) para ver “de qué va la cosa”.

En síntesis, la palabrita viene a rotular una vieja práctica en la que cae la mayoría de la humanidad sexualmente activa cuando está empezando o terminando una relación estable.

Sea porque no se desea asumir el compromiso afectivo con una persona, o bien porque necesitamos amortiguar el dolor de una ruptura inminente (o también por pura histeria). De ahí que aparezcan los planes “B”, se tanteen viejos (¿amores?), nuevos horizontes relacionales o el conocido “touch and go”.

Así, manojos de likes, fotitos, comentarios y la aparición de la nada de chats con esos otros/as, se ponen a la orden del día.

Como explica el sexólogo y psicólogo Germán Gregorio Morassutti, "el 'colchón' al que alude el término es construir diferentes contactos o tipos de relaciones, en las que no se termina de conocer a una persona en particular, sino que se trata de cubrir un todo".

- Lo que se dice "abrir" el paraguas... ¿Algo que se da sólo por falta de compromiso o también en parejas de años?

- Cuando una persona se juega a tomar una decisión sabe que hay cosas que gana y otras que pierde. Toda elección conlleva beneficios pero también consecuencias. El empezar a conocer a alguien, chateando o interactuando virtualmente con varias personas a la vez, es como "elegir", pero sin perder nada. En realidad es un imaginario porque  no hay elección.

- ¿Vivimos la incertidumbre también en las relaciones y por eso los "comodines"?

- El miedo al compromiso y a que nos dañen hace resurgir la figura de autoprotección, pero las relaciones de pareja y afectivas implican un jugarse e implicarse, el riesgo a sufrir está, pero también la posibilidad de ser inmensamente feliz y de que te vaya bien.

- ¿El miedo a la soledad es también una razón visible?

- Totalmente. Por eso los “almohadones”, o banco de suplentes, para pasar de una relación fallida a otra. Pero eso no implica que el sentimiento de soledad desaparezca, es un proceso interno como en todo.

- ¿Se considera engaño esta práctica?

- No sé si engaño, pero sí una falta de compromiso. Si se está pensando en el “por las dudas” es como que no te vas a poder comprometer o dedicar a nadie en especial.

- ¿Es propio de los más chicos o también de gente madura?

- Se ve mucho en los más jóvenes, durante el proceso de elección de pareja, como que no se terminan de enganchar y arman su colchoncito aparte “por las dudas”.

El espejo que nos refleja

"Hay varios puntos para analizar en este tema. Por un lado están los aspectos nuevos propiciados por la tecnología, y por el otro, entender que son prácticas que también se daban antes, pero de manera diferente. Hoy se le pone otro nombre, pero la realidad es que la sociedad está cambiando de manera vertiginosa", argumenta el psicólogo Daniel Venturini respecto al Cushioning.

Hemos entrado en una era tecnológica que modifica la realidad social de manera constante, y a velocidades nunca vistas en la evolución del hombre. Eso afecta a todos los órdenes de la vida incluyendo la conducta de flirteo.

- ¿Qué nos depara entonces esta manera de "conectarnos"?

- Como todas las cosas tiene su parte buena, y otra no tanto. Por un lado puede ayudar mucho a personas con cierta fobia social, timidez o a las que les cuesta relacionarse o coquetear si están solos.

Por el otro, el creciente descompromiso, como reflejo de lo que vivimos, afecta a todos los órdenes de la vida social.

Antes se proyectaba un camino con alguien y un compromiso de vida o sueño compartido. En la actualidad se vive el momento, no se proyecta demasiado y se experimentan relaciones más transitorias.

- ¿Es mentirle a esos otros que sirven de "almohadones" y a nosotros mismos?

- En realidad no puede considerarse un engaño, porque si no antes también lo hubiera sido: cuando soñábamos o anhelábamos a alguien con la mirada.

El engaño tiene que ver con algo físico y carnal o en todo caso con un otro, pero también, y según la pareja, si traiciona los acuerdos de ambos miembros.

Puede tratarse de una pareja abierta y que de común acuerdo ambos integrantes deciden tener experiencias con otros. Allí, entonces, no hay engaño.

Éste último entra en escena si se traiciona ese pacto de dos, ahí hablamos de una deslealtad a ese acuerdo relacional.

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