jueves 17 de junio de2021

Editorial

Crisis de las economías regionales

Las economías regionales están sufriendo el serio problema de la falta de competitividad como consecuencia de medidas económicas que mantienen al dólar desfasado frente a una creciente inflación. Es el momento para que las autoridades provinciales reclame

  • miércoles, 14 de agosto de 2013

Los reclamos formulados por las economías regionales continúan sin una respuesta adecuada por parte de las autoridades nacionales. Los productos argentinos siguen perdiendo competitividad en los mercados externos como consecuencia de la permanencia de un dólar desfasado y una inflación interna constante.

Y todo lleva a indicar que la única preocupación de quienes tienen a su cargo la conducción del Ministerio de Economía se centra en lo que sucede en la Pampa Húmeda, especialmente con la soja, que es la que genera mayores ingresos en dólares, pero que no aporta ningún tipo de valor agregado.

La situación es muy seria y preocupante, exigiendo un cambio de actitud inmediato de parte del Gobierno nacional. Los reclamos son constantes y la afectación está generando el cierre de miles de puestos de trabajo en el interior del país.

Como hecho interesante podría señalarse lo que sucede en Tucumán, que se había posicionado como el primer exportador mundial de limones, luego de una interesante reconversión de cultivos, en razón de que durante décadas esa provincia vivió de la caña de azúcar.

Sin embargo, en los dos últimos años también los limones tucumanos, conocidos en el mundo por su altísima calidad, han tenido serios problemas de competitividad. Otras zonas del país, como el Alto Valle del río Negro también están atravesando situaciones similares.

Mendoza no escapa a esa inquietante situación. Desde estas columnas hemos hecho hincapié en lo que sucede con la vitivinicultura, pero ahora es la producción en su conjunto, incluyendo la fruticultura y la horticultura, la que está sufriendo las consecuencias.
 
De acuerdo con un informe proporcionado por el Instituto de Desarrollo Rural, las exportaciones de productos frescos, especialmente la fruta, cayeron a la mitad durante el año pasado. Los propios productores descartan los factores climáticos y coinciden en señalar que el principal inconveniente se produce por las condiciones económicas desfavorables.

Se indica, entre otros aspectos, que, en las frutas de carozo, el volumen exportado de durazno sufrió una caída de 50,54 por ciento en volumen y de 40,13 por ciento en dólares, mientras en el caso de la ciruela la baja registrada alcanzó a 54,92 por ciento en volumen y 49,65 en dólares.

Una situación similar vivieron las frutas de pepita, ya que la manzana cayó casi un 42 por ciento en volumen y un 30 por ciento en valor, mientras en las peras la caída alcanzó a 23,57 por ciento en volumen y 12,3 por ciento en valor dólar.

En el caso de la horticultura, el ajo tuvo una disminución de 23,57 por ciento en volumen y de 12,39 por ciento en volumen. Cabría recordar en este aspecto que durante décadas Mendoza fue la principal exportadora de ajos del mundo y que recién en los últimos años ha sido superada por el ingreso de ajo chino a los mercados internacionales.

La denuncia de la situación ha surgido en forma permanente desde las distintas cámaras empresariales, las que manifiestan la imposibilidad de seguir trabajando con un dólar desfasado y una inflación creciente y constante, grave problema que es reconocido inclusive por los propios funcionarios.

De allí que llame la atención que los gobiernos provinciales continúen con la política del silencio en lugar de reclamar con la seriedad que el caso exige, para modificar una situación que, de continuar el actual estado de cosas, afectará seriamente a las economías regionales, con el preocupante costo social que ello traerá aparejado.