jueves 13 de agosto de 2020

Sociedad

Cáncer de mama: dicen que el “bultito” no es la única señal

Picazón, enrojecimiento de la piel, secreciones en el pezón y pequeños hundimientos también pueden ser señales de alerta. Médicos insisten en la importancia de los controles periódicos.

Para detectar el cáncer de mama en forma precoz -y con ello iniciar un tratamiento lo antes posible,- los especialistas hacen hincapié en la importancia de realizarse los exámenes periódicos: una ecografía cada 6 meses y una mamografía anual después de los 35 años.

Asimismo, en el caso de no haber cumplido con los controles médicos preventivos es importante tener en cuenta que además de las durezas o bultos al palpar la mama, pueden aparecer otros indicios que muchas veces son minimizados, pero que de ser percibidos deben ser motivo de consulta.

Así, además de los llamados bultomas (una pelotita o dureza) puede notarse en la mama un enrojecimiento de la piel como así también derrames sanguíneos por el pezón o descamación de éste.

El prurito o la detección de una zona con “piel de naranja” en el seno tampoco debe pasar inadvertida, según explica  Walter Laspada, médico ginecólogo mastólogo y uno de los profesionales del Registro Provincial de Tumores.

De acuerdo a los datos de ésta área dependiente del Ministerio de Salud, la incidencia del cáncer de mama en Mendoza -incluyendo el sector estatal y privado- oscila entre 73 y 74 casos cada 100 mil habitantes entre las mujeres, mientras que para los varones la proporción es de 0,9 sobre el mismo total.

Se trata del tipo de cáncer que tiene mayor incidencia en la población mendocina. Justamente, de allí surge la necesidad de no bajar los brazos en materia de prevención.

“Es importante no esperar a encontrarse el bulto palpable. Con los estudios efectuados a tiempo es posible detectar cualquier lesión en forma precoz”, asegura el especialista en mamas y recuerda que es clave derribar mitos, como el que apunta a considerar la existencia de cáncer con o sin dolor, ya que esto depende de cada caso en particular.

Por otra parte, destaca el experto, las mujeres que están produciendo leche también deben efectuarse la ecografía de rutina.

Otro mito erróneo es el que tiene que ver con los implantes mamarios: “No inciden en absoluto en la detección de anomalías ni tampoco son generadores de cáncer. La mujer que tiene implantes puede realizarse los estudios sin ningún inconveniente”, destaca Laspada y recalca que  las pacientes que han presentado cáncer de mama en primer grado deben realizarse la mamografía anual a partir de los 30 años y no a los 35.

El motivo por el cual se recomienda la ecografía mamaria cada 6 meses responde a que “puede desarrollarse lo que se denomina carcinoma del intervalo”, es decir, el que surge entre uno y otro estudio.

“Por eso, lo que siempre aconsejamos es hacer los estudios en forma rutinaria, porque de ese modo se llega siempre en forma temprana”, insiste el experto.

Mario Pera, ginecólogo a cargo de la Casa de la Mujer, coincide en la necesidad de efectuar los controles habituales y no esperar a que aparezcan los síntomas.

De todas maneras -valora- en los últimos tiempos se ha notado una mayor concientización por parte de la población femenina para asistir al consultorio ginecológico con mayor asiduidad. Incluso destaca que “las mujeres realizan más controles en relación con el cáncer de mama que con el de cuello de útero”.

Vale decir que en este sentido es fundamental -en los casos de mujeres sin complicaciones previas- hacerse el papanicolau y la colposcopía anual.

Aunque las inquietudes por prevenir el cáncer de mama han ido en aumento de la mano de las campañas, Pera aclara que quienes acceden a los controles de rutina “son siempre las mismas mujeres”. Este aspecto -recalca- está determinado con las posibilidades de acceso al sistema de salud.

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En primera persona

Hace un año, Melina Bouzigues (39) inició un camino constante de crecimiento personal en el que los afectos jugaron un papel fundamental.

La primera señal que la llevó al consultorio ginecológico apareció aquél día en que sintió una molestia en una de sus mamas.

“Ahí fui a consultar y pedí que el propio médico me hiciera el examen. Me preguntó si tenía alguna otra molestia además de la dureza palpable, como por ejemplo piel de naranja. Fue entonces que me hice todos los estudios necesarios”, recuerda de aquellos días en los que le diagnosticaron cáncer de mama inflamatorio en estadío IV, con metástasis en el hígado.

Su tono es cordial y sereno. Dice que al cáncer no hay que tenerle miedo, ni mucho menos doblegársele.

Habla con seguridad y firmeza al contar que hoy, luego del tratamiento realizado, ha obtenido resultados excelentes y de hecho en la última tomografía su hígado parece sano, mientras que en la mama afectada sólo se percibe una pequeña cicatriz producto del tratamiento.

Al compartir su historia, la mujer relata que el tratamiento de quimio no fue lo único que la ayudó a superar la enfermedad y tratarla sólo como un cuadro crónico.

Además de su actitud netamente positiva, asegura que le jugó a favor haber modificado sus hábitos alimenticios, que hoy son absolutamente saludables.

De hecho, eliminó de su dieta el azúcar, las harinas blancas y los lácteos.

“También reforcé mis encuentros de terapia, conté con un equipo de especialistas muy humanos, me interioricé sobre la medicina homeopática y sobre todo, me aferré a la fe y al amor”, destaca esta mamá de dos niñas que a lo largo de este proceso dice haber contado con el apoyo incondicional de su pareja, amigos y seres queridos.

Para ella, es fundamental la manera en que se encara el tratamiento. Hoy, su mirada de la vida está centrada en disfrutar cada instante, siempre anclada al presente.

“Nunca hay que tener miedo porque éste paraliza. Es fundamental luchar contra los fantasmas que rodean a esta enfermedad y salir a pelearla. Cuando comenzás el tratamiento te das cuenta de que realmente vale la pena”, reflexiona Melina, que es escritora y ya editó su primer libro de cuentos. Ella generar conciencia sobre el cáncer al decir que existen muchos otros síntomas que no se limitan sólo a una dureza.

Con franqueza, reflexiona que hoy, a pesar de todo lo bueno que descubrió en este camino de desafíos constantes, se arrepiente de haber postergado las visitas al médico antes de que aparecieran los síntomas.

“Yo pensaba que a mí no me podía pasar, pero fue un error. Por eso es tan importante hacerse los exámenes periódicos y no olvidar la visita con el ginecólogo”, aconseja con convicción.

Campaña provincial contra el de colon

La Asociación Bioquímica de Mendoza realizará la campaña de bien público “Un análisis previene”, en colaboración con el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deporte, el Círculo Médico de Mendoza, la Universidad Maza, el Colegio Farmacéutico de Mendoza, Sociedades Científicas Médicas de la provincia, obras sociales y prepagas, y todas las asociaciones bioquímicas de Mendoza.

La institución busca con esta campaña impulsar la detección temprana de enfermedades que no presentan síntomas hasta un estadio avanzado.

En este caso se tratará del cáncer de colon y recto (CCR), el tercero más diagnosticado en el mundo en hombres después del de pulmón y próstata; y el segundo en mujeres, luego del cáncer de mama.

Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, el cáncer colorrectal causó en 2009 en Argentina 6.613 muertes 5.466 defunciones (9.5%)

Al momento del diagnóstico, en más del 60% de los casos la enfermedad ya se encuentra avanzada a nivel regional o a distancia, y este es el principal factor que influye en la sobrevida global por CCR, que se ubica en alrededor del 60%.

Cuando al diagnóstico se efectúa en etapas tempranas (estadio II  y III), la sobrevida global aumenta  considerablemente, pudiendo superar el 90%.