Avances de la columna de Las Heras hasta Juncalillo

Una vez superado el acecho realista, la división ganó posiciones en la cordillera que le permitieron penetrar en territorio enemigo.

El 31 de enero la división al mando de Las Heras emprendió la marcha a las 8 y media de la mañana desde Las Polvaredas y acampó a las 4 de la tarde en la proximidad del arroyo de Santa María. Según los partes oficiales confeccionados aquel día, no hubo mayores novedades para informar. Por tal motivo, se había previsto que las compañías armaran su “rancho fiambre”, y también se dispuso que las tropas comieran para restablecer fuerzas. A su vez, se distribuyeron funciones entre los regimientos para asegurar la vigilancia del campamento.

Los granaderos fueron ubicados en los Puquios bajo la custodia de una partida de 6 hombres, un cabo y dos centinelas. La guardia estaría a cargo del N° 11 quienes debían dividir la fuerza en tres partes, con sus respectivos centinelas para evitar cualquier sorpresa o urgencia.

El control del campamento incluía la obligación de apagar el fuego después de la hora de la oración; a su vez, a los oficiales se les exigió el uso de portar sus gorras y uniformes; tampoco podían dejar de controlar las armas y municiones de sus subalternos.

Tareas del día siguiente

Debían marchar al día siguiente con rumbo a Las Cuevas donde debían llegar a las cinco de la tarde: por eso, Martínez había enviado un espía por el paraje de los Cerros Bayos con el objeto de observar la fuerza y la posición de los enemigos a la altura de la cordillera. El espía dijo al regresar que había visto una partida enemiga de 15 hombres.

Con esa información en mano, se dio la orden de avanzar del siguiendo modo: la primera división debía tomar el camino del Vermejal, y estaría formada 15 granaderos a caballo (entre ellos Juan O’Brien), 30 cazadores del 11 y la segunda de fusileros del mismo; la segunda división lo haría por el camino de la Iglesia, y estaría integrada por 15 granaderos a caballo, igual número de cazadores y la 3° compañía del N° 11, quienes estarían al mando de Enrique Martínez; la tercera división era de reserva y debía tomar por el Vermejal, e integraba las fuerzas restantes. El movimiento se hizo en silencio, y los resultados fueron satisfactorios en tanto no se halló resistencia alguna, y la tropa pudo ganar terreno, y acampar en Juncalillo que había sido abandonado por los enemigos.

Una vez alcanzada la cumbre, y penetrado en territorio chileno, las operaciones de guerra volverían a actualizar la estrategia que le había dado buenos resultados para asediar las fuerzas rivales: a las incursiones de los “espías” (o patrullas de exploración), le seguirían el envío de partidas o “guerrillas” dispuestas a sorprender las posiciones enemigas como punto de apoyo necesario para el posterior avance de los regimientos y batallones.

#LAepopeya

Silueta biográfica

Juan (John) O'Brien

Origen. Fue un militar irlandés que nació en 1786, y se enroló como muchos otros oficiales y soldados europeos en los ejércitos revolucionarios que luchaban por romper con el yugo colonial en la América española.

En el Río de la Plata. Había llegado a Buenos Aires en 1812 para emprender actividades mercantiles, y poco después se integró al regimiento de granaderos que organizaba San Martín en el cuartel de Retiro donde alcanzó el grado de alférez.

Gesta sanmartiniana. Vinculado a Soler, participó de la batalla de Guayabos; y como su jefe, pasó al Ejercito de los Andes y realizó toda la campaña a Chile. En 1820 ratificó el liderazgo de San Martín en Rancagua, y se embarcó en la expedición al Perú.

En su país. En 1823 que volvió a Irlanda, como consecuencia de la renuncia de San Martin al protectorado.

Regreso a América. Volvió a Buenos Aires en 1825, y pasó a Bolivia; según dicen, al regresar a Europa visitó a San Martín en Bruselas.

Su espíritu aventurero lo condujo posteriormente al Amazonas en búsqueda de oro, aunque terminó enrolándose en el ejercito boliviano en la guerra contra Rosas. Se libró de la prisión por intermediación inglesa, y pasó luego al Uruguay donde se ligó a Fructuoso Rivera, y se convirtió en estanciero. Fue embajador de Rivera en Gran Bretaña, y visitó varias veces Buenos Aires.

Fin. Murió en Lisboa en 1861.

Homenaje

Espacios. La calle en Guaymallén que lleva su nombre es la que va desde el Espacio Cultural Le Parc hasta la Avenida Costanera y luego toma el nombre de Buenos Aires en Ciudad.

Bibliografía

- División de Uspallata. Documentos inéditos. Órdenes del día de la División de Uspallata. Documentos Históricos referentes al Paso de los Andes efectuado en 1817 por el general San Martin, publicados por H. Bertling. Concepción, 1908.

- División de Uspallata. Documentos inéditos. Diario particular del Sargento Mayor Enrique Martínez. Documentos Históricos referentes al Paso de los Andes efectuado en 1817 por el general San Martin, publicados por H. Bertling. Concepción, 1908.

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