Opinión Martes, 5 de septiembre de 2017 | Edición impresa

Visión cero y seguridad vial sostenible: el ejemplo de Suecia

Por Por Carlos Trad Fager - Médico, especialista en Seguridad Vial

En 1997, Suecia aprobó el programa Visión Cero,  de seguridad vial en el que los proveedores, las autoridades y los usuarios del sistema de tránsito de ese país cooperan en la fijación de metas y otros criterios de eficacia.

El objetivo primordial es un sistema de tránsito en el que no se produzcan muertes ni lesiones graves por choques.

Tiene una estrategia a largo plazo encaminada a mejorar gradualmente la seguridad vial hasta conseguir el objetivo.

Se fundamenta sobre cuatro principios: 

Ética: la vida y la salud del ser humano son lo más importante; tienen preferencia sobre la movilidad y otros objetivos del sistema de transporte por carretera. 

Cadena de responsabilidad: los proveedores, organizaciones y usuarios profesionales son responsables de la seguridad del sistema. 

La responsabilidad de los usuarios es la de cumplir las normas y la legislación. Si los usuarios de las carreteras no cumplen las normas y la legislación, la responsabilidad recae sobre los proveedores del sistema. 

Filosofía de seguridad: los seres humanos cometemos errores; los sistemas de transporte por carretera deberían reducir al mínimo las posibilidades de error y los daños ocasionados en caso de error.

Mecanismos del cambio: los proveedores y organismos de control del sistema de transporte por carretera han de hacer todo lo posible para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y todos los participantes deberían estar dispuestos a cambiar a fin de lograr circular sin incidentes. 

Recomienda que todos los países, independientemente de su nivel de resultados en materia de seguridad vial, adopten un enfoque en la materia orientado hacia un sistema seguro.

Este enfoque se apoya en las intervenciones de seguridad vial existentes pero replantea la forma en la que el público ve y aplica la seguridad vial. 

Aborda todos los aspectos del sistema de transportes por carretera de forma integral con el fin de asegurar que los niveles de energía liberada en un accidente sean menores que los que pudieran causar graves lesiones o víctimas mortales.

Requiere la aceptación de todas las responsabilidades compartidas entre los diseñadores del sistema y los usuarios de las carreteras.

Favorece el desarrollo de intervenciones innovadoras y las nuevas asociaciones necesarias para lograr los objetivos ambiciosos a largo plazo. (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, 2004).