Opinión Viernes, 2 de agosto de 2019 | Edición impresa

¿Y el apoyo dónde está? - Por Maxi Salgado

Más allá de los anuncios rimbombantes, la realidad del fútbol femenino sigue siendo preocupante.

Por Maxi Salgado - msalgado @losandes.com.ar

Mientras Godoy Cruz arrancaba la Superliga y jugaba los octavos de final de la Copa Libertadores, un grupo de chicas amateurs le daban a la institución un nuevo título en la Liga Mendocina de Fútbol. Una alegría para el pueblo tombino conseguido por mujeres que hacen todo por amor al deporte y la camiseta.

Porque en Mendoza, como en casi todo el país, la tan promocionada profesionalización del fútbol femenino continúa siendo solo un anuncio rimbombante, de ocasión. De hecho, la chicas festejaron el título sin la copa, porque nadie tomó en cuenta que ese día podían consagrarse.

Platense presentó el sábado su equipo haciendo hincapié que únicamente diez de las chicas tenían su contrato, un contrato que les da 15.000 pesos por mes, muy lejos de las cifras que se pagan en el masculino. Y mostrando las diferencias que sigue habiendo entre las ramas y lo molesto que es para los dirigentes esta lucha por la igualdad. 

¿Está bien que apenas diez jugadoras cobren y el resto tengan que poner plata de su bolsillo? Obviamente que no. 

Como tampoco está bien que el Presidente como el Vicepresidente de Villa San Carlos tomaron la drástica decisión de descender al equipo de fútbol femenino porque argumentan que no quieren/pueden solventar los gastos económicos que conlleva su profesionalización”, indicaron las futbolistas y el cuerpo técnico de la división femenina de fútbol de La Villa. Obviamente que no harían lo mismo si se tratara del equipo masculino, una rama por la que los clubes pueden llegar a comprometer su patrimonio para traer algún refuerzo.

Mientras, en el mundo, el Ajax de Holanda firmó un convenio donde garantiza a sus futbolistas mujeres lo mismo que ya tenían los varones: un salario mínimo, días de vacaciones, pagos a la Seguridad Social y contribuciones en caso de lesiones.  

En el país, las inequidades siguen estando a flor de piel, De hecho, después del mundial de Francia y en medio de la euforia, la AFA silenció cualquier atisbo de rebelión y, junto con el técnico, dejaron fuera de la convocatoria a Estefanía Banini y compañía. Todas las que pedían un cambio en las condiciones de trabajo en el equipo nacional. 

¿Se hubiera hecho lo mismo con Messi y sus amigos? Claro que no, de hecho el rosarino fue quien puso los técnicos durante un tiempo en el equipo nacional. La llegada de Martino al equipo fue propuesta por él. 

“Pero cómo una mujer va a decidir que hacemos”, ese es el pensamiento de los dirigentes que no pueden terminar de sacarse el machismo de su ADN. 

Que casi no haya mujeres dirigiendo a los equipos es otra muestra de todo lo que falta por trabajar, aunque en este caso no sólo en el fútbol sino en el deporte en general. Parece que sólo los hombres están capacitados para llevar adelante un grupo.

Otro hecho repudiable es el que contó una jugadora hace unas semanas. Fue a probarse con su novia a un equipo de la Primera B y el técnico, claramente homofóbico, les dijo que eran grandes jugadoras pero no íban a quedar por ser pareja. 

Del tema de la desigualdad se ocupó hasta la ONU, que publicó un tuit en el que se mostraba que un solo jugador, en este caso Messi, tiene ingresos que prácticamente duplican el de 1.693 jugadoras juntas de las 7 mejores ligas del mundo (42,6 millones de dólares anuales).

El fútbol es hoy el deporte femenino con mayor cantidad de jugadoras en el mundo, cerca de 40 millones, pero corre riesgo de agonizar a la brevedad, al menos en nuestras tierras, donde no se organizan certámenes de divisiones menores y hasta se espera que “estas locas” que hoy están jugando se cansen y “no molesten más”.

Hay que mantener en alto las banderas, porque lucha que se silencia es lucha que se pierde. Es mentira que la situación ha cambiado, sólo se ha maquillado un poco, pero queda mucho por trabajar.