Sociedad Sábado, 9 de febrero de 2019 | Edición impresa

Vuelve el teatro aéreo a un Frank Romero Day con más seguridad

El teatro griego extrema sus medidas para reducir riesgos de accidentes durante el armado, los ensayos y la fiesta en sí.

Por Carolina Baroffio - sociedad@losandes.com.ar

Llevan dos semanas de armado del escenario en el teatro griego Frank Romero Day para dejar a punto la edición 83 de la fiesta máxima de los mendocinos, un año que verá la vuelta del teatro aéreo (ausente desde el incidente con la caída de una parrilla de luces), con un sistema especial que no incluye grúas. Por todo ello, lo que se percibe sobre las gradas es un extremo control para cuidar la integridad física de los operarios, también de funcionarios y demás personas que, por alguna razón, visiten estos días el lugar. 

 

Tales son las medidas de seguridad este año, que durante el montaje vendimial no se puede ingresar al teatro griego sin casco ni zapatos adecuados para la protección, como si adentro de ese imponente coliseo se estuviera construyendo un edificio. Y se ha instalado una ambulancia al servicio del equipo que trabaja cada jornada, de la mañana a la tarde, en los andamios y fenólicos de una obra arquitectónica que -por momentos, y al verlos moverse cada cual en su función- se convierte en una puesta en sí misma. 

También,  por primera vez el staff de “Tejido en tiempo de Vendimia” -espectáculo de este 2019 que dirige Alicia Casares- sumó a un ingeniero para supervisar, controlar y ofrecer sus servicios a la hora de tener que cambiar algún cuadro o situación planteada en el guión, siempre a favor de proteger al artista, al medio ambiente y al espectador. 

 

Consulta constante con expertos

Desde la elección de la propuesta en el concurso, a partir de esta edición se tienen  en cuenta a los expertos técnicos en materia de seguridad civil para evaluar junto al jurado si los proyectos son viables o no, así como si algún cuadro que utilice pirotecnia en frío o efectos especiales debe modificarse para reducir al máximo los riesgos.

Cada año la Vendimia perfecciona su seguridad, tanto para el público como para los técnicos y el elenco en general. - Ignacio Blanco / Los Andes

Alejandro Pelegrina, director de Producción y Vendimia de la Secretaría de Cultura de la Provincia, quiso despejar el “fantasma” de la grúa y la parrilla de luces que se desplomaron durante la noche anterior a la Vendimia 2017, en el ensayo general. “En ese momento, los artistas estaban ensayando el plan de contingencia que, por primera vez un gobierno había aplicado para ellos”, subrayó, algo que se mantiene hasta la actualidad y varía de acuerdo con los requerimientos de cada puesta. En un contexto de ruidos típicos de amoladoras, Pelegrina acompañó a Los Andes en el recorrido por las obras del Frank Romero Day.  

 

Reconoció que cada año la Vendimia perfecciona su seguridad, tanto para el público como para los técnicos y el elenco en general. Y habló de un mayor “control social” que exige a los gobernantes de turno y al equipo artístico involucrado, hacer foco en el asunto. “Antes no existía esto, te diría que desde hace ocho o diez años la sociedad es la que primero reclama mayores niveles de seguridad, que controla  todos los aspectos de la vida social. Los artistas se organizan en comisiones, exigen al Estado cuestiones de todo tipo relacionadas a su tarea vendimial, algunas que ya existen y otras que las trabajamos en conjunto, como otras imposibles de lograr. Eso está muy bueno. Bienvenido sea que se controlen las acciones de gobierno republicanas”, contó el funcionario. 

 

En este sentido, en todas las licitaciones que el Gobierno provincial ha hecho para la Fiesta Nacional de la Vendimia 2019, desde el principio se consulta y audita con otros organismos, más específicos, como Bomberos de la Provincia y la cartera de Medio Ambiente, para concluir si tal o cuál acción artística es viable o no. Sobre todo, con respecto a efectos pirotécnicos o riesgos aéreos. Se trata de “un control técnico y sistemático  que abarca áreas gubernamentales y de la sociedad civil. Eso nos hace esforzarnos  por tener la mejor Vendimia sin poner en riesgo a nada ni a nadie”, resumió Pelegrina.

No se usarán los cerros ni la actuación en las gradas

Las gradas del Frank Romero Day lucen diferentes. Es que a cada asiento se lo ha numerado con pintura perdurable en blanco, que se destaca a la distancia y embellece la platea. Otra novedad es que la propuesta artística de Alicia Casares se concentrará sobre el escenario mayor, y no contempla la utilización de escenarios en los cerros ni la inclusión de artistas entre el público.

 

El retorno del teatro aéreo se da también con la vuelta del teatro de sombras. Para ello, se están montando dos estructuras destinadas a esas escenas. Es que al no utilizarse grúas para los artistas aéreos, esta edición prepara un montaje especial para ellos.  Ubicada la orquesta nuevamente en el centro de la escena, sobre las murallas del medio del teatro, su escenario prevé un piso sobresaliente que desde el público se verá como suspendido y desde donde penderán los actores y bailarines aéreos.

Avanza todo a la perfección para “Tejido en tiempo de Vendimia”. | Ignacio Blanco / Los Andes

De este modo, los arneses y sogas colgarán en  un espacio visible para que los artistas puedan lucirse.  En tanto, el teatro de sombras está previsto en uno de los costados del escenario principal, y jugará un rol central en el desarrollo del espectáculo que promete sorprender al espectador. Alejandro Pelegrina aclara que “se han ajustado aún más,  ciertas normas de seguridad pero nunca estuvo prohibido el teatro aéreo”.

Y destaca que, trabajando en conjunto con otros actores de la sociedad civil y otras áreas del Estado provincial, “todo es posible de realizar, sólo hay que congeniar con las partes y trabajar para que todos quedemos conformes”.  Unos 1.000 artistas desplegarán la Fiesta Nacional de la Vendimia 2019  y este gran grupo artístico requiere de sus comodidades para trabajar.

 

Vestuarios, baños, camarines, pasillos de ingreso y salida, todo está específicamente diseñado,  sobre todo teniendo en cuenta que el teatro griego contempla en su estructura original espacio detrás de escena para no más de 500 artistas. De ahí que para el montaje del escenario 2 (el central al fondo) se prevea  una altura de unos dos metros y medio, “así abajo armamos más camarines para que los artistas puedan ingresar y egresar   de   la   escena   sin problemas”,   anticipa   Pelegrina,   algo   que ocurre año tras año.