Turismo Domingo, 14 de abril de 2019 | Edición impresa

Volcanes y palmeras en las sierras de Córdoba

Un circuito de trekking en la Pampa de Pocho, alrededor de montañas formadas hace más de 4 millones de años.

Por Cristian Sirouyan - Clarín

Todo transcurre en perfecto orden en el trayecto desde Mina Clavero hacia los Túneles de Traslasierra. Cerca de Taninga, el ripio de la ruta 28, desprendido de la traza pavimentada de la ruta 15, empieza a levantar polvareda y el aire fresco del valle se enturbia, aunque no impide que la atmósfera se llene con el denso aroma de las típicas hierbas serranas de Córdoba.

El vehículo acaba de dejar atrás la Cuesta de Brochero y el motor sigue rugiendo como una larga exhalación, mientras en el espejo se minimiza la capilla asomada por sobre las casitas de Salsacate. Hasta que una imagen perturbadora asoma al norte de la panorámica y deja entrever un circuito intrigante. Las siluetas triangulares de Yerba Buena, Poca y Boroa, los Cerros Azules plantados a un costado del solitario cono del volcán Buena Vista, perfilan el conjunto de volcanes que dejaron centenares de estallidos subterráneos en la Pampa de Pocho entre cuatro y siete millones de años atrás. Tiempo después, la naturaleza se encargó de decorar esas extrañas afloraciones en el noroeste cordobés con bosques de palmeras caranday, más conocidas como cocos por los lugareños.

 

El perfume de tomillo y peperina se intensifica a lo largo de una senda de tierra que atraviesa tranqueras y recorta el palmar florecido sobre el suelo, recubierto por las rocas que desparramó el volcán Ciénaga -el más alto de la zona, con 1.600 metros- durante la era Terciaria.

Más adelante, desde la cima del volcán Poca -al que conduce un sendero de trekking señalizado-, el cono perfecto que mostraba el Ciénaga en su primera aparición parece haber mutado en dos cerros fundidos y hasta las líneas rectas de la ladera se deformaron en dos toboganes sinuosos.

 

“Si quieren observar los vuelos de más de treinta cóndores adultos y sus pichones, lo mejor es subir al atardecer hasta el lugar donde anidan, una quebrada con una ladera de roca vertical”, recomienda Zaida Feiling, conocedora al detalle de cada rincón de los campos y los cerros que rodean el volcán Poca, donde echó raíces hace tres décadas y creó la Reserva Natural Privada El Cóndor.

Alrededor de los tesoros más preciados por Feiling pastan vacas y terneros, algo inquietos por la intimidante presencia de pumas al acecho. “A través de la producción agroecológica quiero revalorizar el bosque nativo, mientras pienso en crear una región de producciones naturales sustentables, que incluya todos los saberes de la gente local”, resume Feiling su extenso catálogo de sueños cumplidos y proyectos en marcha firme.

 

El palmar -algo desdibujado entre la muralla de las Sierras Grandes extendida al este y los volcanes del departamento Pocho del lado opuesto- sigue acompañando la marcha por cada sendero, esculpido en bajorrelieve por las patas de los pumas y los chanchos de monte.

De regreso en la ruta 28, la nube de polvo y piedras sueltas se despeja lo suficiente como para distinguir el aleteo de un jote que acaba de husmear carroña y planea en círculo junto a una bandada amenazante. 

 

Imperdible

Ambul, tierra de tradiciones. Unos 40 kilómetros al norte de Mina Clavero, a mitad de camino de Villa Cura Brochero a Salsacate por las rutas 15 y A-90, las pintorescas calles y la capilla de Ambul surgen en medio de la panorámica de los volcanes de Pocho al oeste y la silueta de las Altas Cumbres recortada en el este. El pueblo es famoso por las procesiones familiares misachicos, las cabalgatas, los circuitos de trekking y, especialmente, la Misa de Navidad, que se celebra a fin de año a partir de una gestión realizada por el cura José Gabriel Brochero.