Guarda14 Sábado, 19 de octubre de 2019 | Edición impresa

Vinos para mamá: un regalo fuera de lo común

Tres expertas sommeliers de Mendoza arriesgan algunas buenas sugerencias para agasajar a las madres en su día. ¡Para tomar nota!

Por Florencia Da Souza - Especial de Estilo

Un vino es un buen regalo para alguien que aprecie esta bebida. En la víspera del festejo del Día de la Madre, Guarda 14 consultó a tres expertas de la sommelierie en Mendoza -además, grandes conocedoras de etiquetas locales, nacionales e internacionales- para que expusieran sus consideraciones sobre qué tipos de vinos son buenas alternativas para regalar a las madres.

De pinot noir y otras cepas tintas

Una uva tinta que se impone y busca su lugar entre los consumidores es el pinot noir. La sommelier Mariela Ávila Zgaib, también gerente de Hospitalidad de A16, recomienda esta cepa. “Pienso en mujeres y pienso en pinot noir; un vino que se puede maridar fácilmente. Desde galletitas con queso untable y cebollas caramelizadas, hasta spaghettis rellenos de espinacas con verduras salteadas o con camarones, o solo. De cualquier forma va espectacular”.

 

En coincidencia, su colega, María Eugenia Loria, agrega: “Con cuerpo más liguero, suave y fácil de beber y suponiendo que queremos acompañar un tradicional plato de tallarines con estofado, le regalaría a mamá un pinot noir de la Patagonia, exactamente de la zona de San Patricio del Chañar, donde la sanidad, frescura y las notas potencialmente florales son características esenciales”. 

En tanto, Carolina Fuller, directora de Ventas de Corazón del Sol, se inclina más por otras uvas tintas para las mujeres. “Hoy está muy de moda el cabernet franc y las mujeres empiezan a tomar vinos con mucho más cuerpo, con mucha textura; vinos jugosos en boca, elegantes y este es un buen ejemplo”, y agrega: “Recomiendo también blends que, por estas mismas características como la elegancia o la redondez, son justos para que disfrute una mujer. Nos referimos a vinos de corte que tengan malbec y merlot, por ejemplo”.

 

¡Que siga de moda el torrontés!

“Varias bodegas locales comenzaron a eliminar de su lista a nuestro querido torrontés, cepa aromática si las hay; su característica nota floral es cítrica: recuerda a naranjos y fruta blanca con carozo, como el durazno”, comenta Loria y agrega: “En boca esta cepa resalta la frescura y permite acompañarlo con algunos quesos blandos y también aromáticos; además de carnes blancas y ensaladas livianas”.

El dulce natural del torrontés también aparece entre las sugerencias de estas profesionales. “Para acompañar un postre, como aperitivo o para mojar una torta. Es un vino que su dulzor hace vuelve un producto muy bebible. Muchas veces, las madres creemos que el ritual del vino tiene que ser algo profundo, importante y no es así. Un vino se puede disfrutar haciendo mil cosas; algo a lo que la mujer está acostumbrada”, afirma Ávila Zgaib.

 

Los rosados, siempre presentes

No hay mujer que se resista a un vino rosado; eso, se sabe. Entonces, esta oportunidad se presenta ideal para considerar alguna etiqueta de este vino para las madres.

“Estamos en primavera, con días más cálidos y con exponentes de rosé que son espectaculares por varios motivos: su packaging, sus extravagantes botellas y por su sabor y frescura. Creo que es un lindísimo regalo y un caballito de batalla porque marida con todo: con una entrada, con ensaladas, con langostinos y hasta con sushi. Un vino todo terreno”; así lo define Carolina Fuller.

 

Dos recomendaciones extras

Por su elegancia y porque está fuera de lo que uno generalmente toma (cepas más tradicionales), Carolina Fuller sugiere un blend de garnacha, syrah y monastrell. “Es un corte típico del Ródano y en Mendoza hay varias bodegas que lo elaboran. Por eso, vale la pena probarlo. Es elegante, presenta mucha jugosidad y está disponible en el mercado”.

“A la hora de experimentar nuevos productos, recomiendo cambiar el ingrediente principal del vino por un botánico singular, el néctar de la flor. Blumbeÿ es una bebida que une la enología  en su técnica y la apicultura por sus abejas. “Es un producto especialmente floral donde el néctar floral traído del desierto mendocino, la selva misionera, Chaco y la austral Patagonia crean una bebida única y natural”, finaliza Eugenia Loria.