Vendimia Sábado, 9 de marzo de 2019 | Edición impresa

Vestuario: las tramas formarán un tapiz gigante

Omar Lateana una vez más pone su sello en el teatro griego Frank Romero Day con el reciclado de materiales de ediciones anteriores.

Por Redacción LA

Una de las premisas del equipo actual ha sido la recuperación de las prendas o las telas para reutilizarlas en el espectáculo “Tejido en tiempo de Vendimia”. Así, describe Omar Lateana, el jefe de vestuario, que una vez más puso su impronta a la creatividad de las prendas que se verán esta noche en el Frank Romero Day.

Ignacio Blanco / Los Andes

Plástico, nylon, cintas, tiras de tela se sumaron a lo poco nuevo y al 80 por ciento de material recuperado de vendimias pasadas, como unas trabas que se utilizaron para el peinado de los artistas en otra ocasión hoy se verán en el pico de unos tocados con forma de aves o como los volados de unas faldas que ahora son detalles en otros atuendos.

 

“Así como el nombre de esta fiesta, se ha ido tejiendo una amistad, relaciones...”, grafica Omar, quien se define como un torbellino que encuentra la paz en su asistente de vestuario, Myrian Sequeira. A la vez, destaca el acompañamiento de Dante Quevedo, quien se encarga de llevar a la realidad los bocetos de Lateana.

Ignacio Blanco / Los Andes

En total son 11 mil prendas, que se utilizarán en las 17 escenas. Sin demasiados detalles, Omar anticipa que la idea a lo largo de todo el espectáculo es mostrar el proceso desde la urdimbre, donde se notan los hilos. Con el transcurso de la historia, se refleja la unión, “el hacer con las manos” con tramas más prolijas. Para llegar al final con esos hilos del principio convertidos en un gran tapiz andino.

 
Vestuario

Como el resto de los miembros del staff, Lateana insiste en el verdadero equipo de trabajo que se ha formado desde que comenzaron con el proyecto allá por 2017. En ese equipo, incluye desde diciembre a las costureras. “Ellas también son parte de Tejido en tiempo de Vendimia”, recalca Alicia Casares, la directora general, mientras supervisa el avance de las tareas en el área de Vestuario.

 

Varias de estas 56 costureras hace años que vienen trabajando en Vendimia, algunas desde que estaban en el subsuelo del edificio de Turismo. Otras, recién se sumaron este año. “Me gusta trabajar en Vendimia”, dice Nelly, sin levantar su mirada de la máquina de coser para no perder el ritmo de las tareas. Ella hace seis años que es convocada y tiene un tallercito en su casa, donde realiza trajes para grupos de danza o de patinaje entre otras cosas.